656. ¿Has visto a este gato? ¿No? ¡Pues deberías!

Hacía mucho que no ponía nada en el blog, así que voy a poner unas cuantas cosas.
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632. Som

Tengo ganas de hacer algo con el blog y llenarlo con algunas cosas que tengo en mente. No las voy a adelantar, porque siempre lo hago y luego cambio de planes. Pero un día de estos me pongo, si me deja el alcohol, y le doy la vuelta un poco a esto, porque si no me voy a cansar y lo voy a mandar a paseo otra vez.
El cromo es la portada de un disco de 1975 de un grupo de beat-psicodelia brasileño que se llamaban
Persona, que me ha gustado mucho. La portada más que el disco. Es un portadón.
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625. Soltando lastre (febrero)
Aprovecho uno de mis escasos momentos ociosos y sobrios de la semana para hacer otro post de estos con varias imágenes y luego borrarlas del disco duro; para montar un mini-álbum de cromos, pegando algunos que tenía guardados y otros que he sacado del sobre apresuradamente para contar cosas en modo telegrama. Sin orden ninguno, las comento tal y como han subido a Flickr:

Qué foto tan bonita y tan preclara. La finada (poco refinada y ya en versión vacaburra) Anna Nicole Smith, la Pamela, y en medio Bettie Page con 80 años, eclipsándolas a ambas.

Este cromo lo tengo desde hace meses. Es una imagen tomada en 1856, de un gato perteneciente a alguna familia real europea, que se llama Snowdrop, y era el protagonista de un cuento que hice. Esta foto me embelesa.

Uy qué miedo, coño...

Una imagen muy esclarecedora que la prensa portuguesa ha pasado por alto, y que yo os ofrezco sin esperar nada a cambio.

Esto es un fotograma de
"Black devil doll", el
remake que se acaba de rodar de
"Black devil doll from Hell", una de las películas más bizarras que se han hecho nunca. Tengo ganas de ver esta nueva versión, por lo visto más grosera y cachondona que aquella cosa tan enfermiza y desasosegante que no consigo quitarme de la cabeza de ninguna manera. A ver si así se me borra. El fotograma anuncia un antídoto bastante fuerte. Me he enterado hoy,
aquí.

Ésta me encanta, y también llevaba meses en la lista de espera para pasar al álbum. No recuerdo de dónde la saqué, pero hace poco la han recuperado en el blog
Faces in places, lugar de encuentro de este tipo de caras objetuales casuales.

En mis largos y cansados viajes matutinos con Google Earth, ultimamente me ha dado por guardar imágenes. Algunas imágenes digitales de la corteza terrestre desde el cielo, previamente limpias, a buena resolución y ampliadas, quedan de puta madre en un marco en el salón. Tengo un montón guardadas, sobre todo de "cuadros abstractos" maravillosos que pintan las cámaras de Google en lugares recónditos. En este caso, la toma es en picado desde pocos kilómetros, y conservando los iconos de información. Por supuesto, se trata del Devil's Tower, esa montaña siniestra en mitad de la planicie de Wyoming que tanto me obsesiona, y que a veces me sorprendo garabateando o esculpiendo con puré de patata cuando entro en trance.

Esta es una foto corrida y caótica que he robado del Flickr de alguien, y que os revelo que se trata de un momento de la actual gira de Moonchild, el proyecto musical de John Zorn y Mike Patton. Este fin de semana he sabido que Moonchild actúan el 3 de abril en la Joy Eslava de Madrid, y ando revolucionado. Ya he engañado a un amigo para que me acompañe.

He sido el último en enterarme de que El Abuelito Maníaco, el mismo que nos ilumina a los zotes desde hace seis o siete entregas del fanzine
2000 maníacos,
se ha abierto un blog, que es como una pizarra desde la que sienta cátedra. Yo le admiro, le quiero como al abuelito (bizarro) que nunca tuve, y me ha hecho mucha ilusión. Este cromo es de una colección de cromos reales, de los de cartón que se vendían en el kioscko, de 1946, dedicada a
Frankenstein y el Hombre Lobo. ¿No es encantador todo?

Llegué tarde a la celebración del
Big Culo Day que organizó Jotacé, y hasta tenía localizada una viñeta de
P'Gell, una de las maravillosas
femme-fatales del Spirit de Will Eisner, en la que se le atisbaba bien el pandero. Pero no he estado muy centrado esta semana y no he tocado al escáner. Y como al final lo del Día del Culo de Tebeo ya ha tenido tantísimo seguimiento, la verdad es que sobran culos. Pero no he visto ninguno de Alfonso Azpiri, cuyos dibujos de culos me introdujeron en el onanismo viñetero, así que pongo esto, tarde y mal. De todas formas, tampoco soy muy entusiasta de estas muestras de asociacionismo friqui. Aunque sólo sea por dejadez e inconstancia.
Fin.
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605- Fredi vs. Jason
"Retrato de felino infernal oculto sobre elepés,
junto a pequeña pelota de tenis de mesa"
Fruno, 2007 (Oil on canvas)Madrugada del 30 al 31 de octubre de 2007. En vela
Ayer tarde, a dos jornadas vista de la Noche de Todos los Muertos, la oscuridad se apoderaba sin piedad de los callejones del centro de Madrid. No caía una lluvia torrencial, no había ensordecedores truenos ni monstruosas risas de fondo, pero la luna menguante que se escondía detrás de unos grotescos nubarrones de acuarela, enorme, dibujando el contorno del laberinto de viejos edificios retorcidos, vertía pétreas gotas de tenebrismo expresionista al barrio de Chamberí. En el corazón del mismo, en una calle cortada, enfrente de tres badulaques y una chamarilería precintada hace un siglo, se encuentra mi pequeño y colorista laboratorio, en el que vivo con un pejesapo presuntamente inmortal, toneladas de papel impreso y rebanadas digitales, y Fredi, un gato negro de ojos fosforitos y dientes como los cuernos de Belcebú.
Anteanoche iba a tener lugar aquí un ajetreo poco habitual. Era el momento previsto de la llegada a mis aposentos de un nuevo huésped, un bicho indomable, un felino raquítico, cabezón y endemoniado. Negro como el sobaco de un ñu, del tamaño del tigre de He-Man (de Mattel). Era, por cierto, un bicho sin nombre. Mi veterinario (que es la viva imagen de Ned Flanders) me dijo que él le llamaba “Pillín”. Pero yo hubiera preferido llamarle Perro, o incluso Ataca o Puta antes que Pillín. Después de las primeras horas de contacto con Fredi, el nombre por el que he decidido llamarle es Jason. En principio era por hacer la gracia, pero creo el nombre le pega, no suena mal y creo que así se va a quedar.
Como digo, es un moco que pasaría perfectamente por cucaracha o ratón de campo, que parece que está a medio cocer, pero tiene una mala hostia y una tozudez bíblicas, y durante las primeras horas nos tuvo acojonados a sus anfitriones. Con Fredi poco a poco va congeniando. Ya se olfatean las braguetas, amagan formar trenecitos e incluso cosas peores, y se lo pasan pipa peleando por parcelas de territorio. Esta tarde han dormido el uno entre los brazos del otro. Aunque también pasan, al menos de momento, por abundantes episodios de bufidos y blandido de colmillares, de los cuales Fredi, mi oronda y gargantuesca mascota oficial por derecho, siempre sale perdiendo, y acaba cediendo (el lecho, la pelotita o lo que proceda), el muy mangurrián, a pesar de que le cabe entero en un carrillo.
Su relación parece que progresa adecuadamente. La Naturaleza y la fragorosa contienda de orgullos e instintos avanzan dentro de la normalidad, y el objetivo de quitarme de encima las constantes llamadas de atención de Fredi parece que va a ser cumplido. Pero en cuanto a la relación entre Jason y yo… Ése es otro cantar.
En las últimas 30 horas, algún avance hemos hecho. He conseguido tocarle el lomo dos veces sin que temblase como un cerdo ante un matarife, y tímidamente se me acerca y también empieza a olisquearme. Ya conozco alguna de sus debilidades juguetiles o culinarias. Pero cuando estoy presente está generalmente escondido o petrificado por el terror, o en su defecto me amenaza, me enseña los dientes y menta a mi madre en su idioma, y lanza micro-zarpacitos asesinos hacia mis narices. El minino infernal parece talmente la encarnación de Jason Voorhes, o el receptáculo de la gallardía de Jasón y todos los Argonautas juntos.
Espero que acabe acostumbrándose al humano que lo cobija, porque en caso contrario no seré yo quien haga las maletas. De momento, la situación hace que, por un lado, en la casa reine una cautela y una paz zen constante (para evitar cualquier tipo de sobresalto que provoque la estampida del felinín, que a la mínima corre endemoniado detrás de los muebles de la cocina, dentro de los zapatos, debajo de cualquier armario), y por otro lado admito que me ha provocado algún arrebato de ira y ha conseguido que “tapie” todos los recovecos de la casa con trapos (porque ya se ha establecido un récord de duración de una expedición por toda la casa en su búsqueda, entre una amiga y yo: hora y cuarto vaciando armarios y moviendo muebles).
Espero que no haya muchas noches en vela como ésta (que por suerte me pilla totalmente ocioso), brincando encima de mi cama, peleándose por unos centímetros junto a mi almohada o echando carreras entre gritos por el dormitorio (que me siento ahora mismo como si esta cama, en la que intento leer para ignorar la algarabía felina, fuese un bote en mitad de un banco de tiburones). Espero que el espíritu del criminal victoriano que tiene poseída el alma de Jason acabe abandonándolo más pronto que tarde, o esto va a ser un sinvivir. Espero que no tenga que plantearme aquello de si “él nunca lo haría”. Espero no tener que cenar tallarines à la Jason el finde que viene, como alguien me sugirió. De momento, el periodo de adaptación está siendo tormentoso, ciertamente terrorífico, acorde con las fechas.
Ahora mismo son más de las cuatro de la mañana (y sereno), y Fredi y Jason se toman un reprís. De hecho, se ha producido la magia: Jason se ha acercado hasta esta silla giratoria en la que llevo un rato, y después de varios intentos se ha encaramado encima, y se ha sentado unos segundos en mi regazo, por iniciativa propia. De hecho se ha subido a continuación sobre el portátil (ha escrito esto: "bbbbtgggggn8888ccwwww3qqqbbbcbhbbbbbwqcccC", en serio), me ha mirado un rato, me ha bufado e insultado con más educación, y está inspeccionando por vez primera objetos humanos del escritorio sin tenerme miedo, e incluso dándome la espalda.
Por lo demás, llevo dos días de resaca seguidos, y en realidad no estuve en casa durante las primeras horas de adaptación. Esta noche es Nochemala, y yo lo celebro con un mus, y si se tercia haciendo trucos y tratos por ahí con alguna diablesa. Voy a ver si me duermo contando gatitos. Etiquetas: Felin-o-rama, Twitter
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553. Foam cat 2

Parece que al final todo ha ido bien respecto a lo de los espumarajos de Fredi. El veterinario ha descartado el envenenamiento, la alergia o la intoxicación producida por las pastillas desparasitadoras o el rechazo al microchip. Hoy está de puta madre, quizá con algo más de pachorra de lo habitual, pero parece feliz. Chupeteando malta, persiguiendo bichos y ronroneándome, como siempre. Ayer por la noche no se movió de mi cama (exceptuando los puntuales movimientos espasmódicos que precedían a la fiesta de la espuma bucal), y de hecho he tenido que dormir ocupando una cuarta parte de la misma, para evitar aplastarle. Ha pasado toda la noche quieto como un gato de escayola, con las patas estiradas y la cabeza ladeada.
Viéndole tan estirado en la cama me recordó una historia muy curiosa que me contaron hace poco. Resulta que un amigo de un amigo convive con una pitón reticulada en su piso de soltero. La serpiente estaba siempre libre por el piso, y por las noches dormía hecha un churro a los pies de su amo. Y de pronto una noche, el amigo de mi amigo se despertó de madrugada y descubrió asombrado que su serpiente estaba a su lado totalmente erecta, estirada de la cabeza a la cola. Así que al día siguiente fue a consultar al veterinario, no fuese que tuviera algún tipo de disfunción vertebral o una parálisis de algún tipo, porque no era un comportamiento normal. El veterinario, sin dudarlo, le dijo que era el momento de deshacerse de la serpiente, porque en esa posición lo que estaba haciendo era tomarle las medidas a su dueño, para comprobar si cabía entero dentro de su tripa.
Qué bella historia. Me recuerda, cómo no, al dibujo del sombrero del comienzo de
"El Principito", que he puesto en el cromo. Por suerte mi gato estirado apenas podría encajarse mi brazo dentro de su espumoso vientre.
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552. Foam cat

Esta mañana mi gato me ha llevado al veterinario a que nos desparasitasen, y de paso le han puesto en la nuca el granito de arroz postnuclear subcutáneo que lo ha marcado para siempre como mi vástago bastardo, para que Echelon nos olfatee a sus anchas. Después se ha puesto a rascarse la nuca, desesperado, suplicándome en su idioma que por favor hiciera algo, que aquello no había ser vivo que lo aguantara. Y al rato ha empezado a echar espuma por la boca. Yo nunca había visto a nadie echar espuma por la boca, y menos mirándome con los ojos tristes, masticando su propio vómito felino y maullando algo ininteligible, dolorosamente melodioso. El veterinario dice que es normal, y no entiendo por qué si es tan normal no echa espuma por la boca su puta madre. Me ha dado bastante pena, me sentía impotente y responsable. Fredi estaba casi todo el rato acurrucado a mi lado robándome caricias, y de repente daba saltos por la casa como un potro de rodeo. Dentro de esos ojitos fluorescentes que tiene, me he pasado la tarde fantaseando sobre sus correrías anteriores al momento en el que nos conocimos, y podía adivinar claramente a un gato infinitamente asustado, y pensaba en miles de gatos abandonados por las calles olisqueando raspas y charcos de mierda, y como yo no me pongo triste nunca porque soy un hombretón con tres cojones, lo único que se me ha ocurrido ha sido prepararme un bocadillo de helado de chocolate entre dos panes de nata montada y ponerme a ver la tele a su lado, hablándole con voz de mariquita. Pero en un canal han empezado a hablar de ese
gato que predice la muerte en un geriátrico de Rhode Island, y he tenido que quitarlo y he puesto una película de chinos hostiándose. He llamado a un amigo a ver si quería venir a casa a hacernos compañía a mí y a mi gato espumoso, pero estaba en Asturias, así que aquí estoy poniéndome morado, a ver si echo culo como Bridget Jones. Acabo de ver
el episodio de los Simpsons en el que salen los White Stripes, y luego me he ido a un bar yo solo a tomarme una caña y una de oreja, para despejarme. Mi pobre gato acaba de prepararme otro capuccino con sus fauces, de postre, y no quiere comer nada. De verdad que es un poco triste. Hace un minuto le ha dado otra vez el tembleque, se ha puesto a masticar a la nada, y otra vez los goterones de baba y la espuma, los espasmos y los saltos torpes descontrolados. Creo que vamos a pasar una mala noche.
Otra vez...
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539. William S. Burroughs & Frank Zappa
«En los últimos años me he convertido en un devoto amante de los gatos, y ahora la criatura resulta claramente reconocible como un espíritu de gato, un Conocido. Cierto es que tiene parte de gato, y también de otros animales: zorros voladores, gálagos, colugos filipinos de enormes ojos amarillos que viven en los árboles y son inútiles en tierra, lémures con colas anulares y lémures ratón, martas, mapaches, visones, nutrias y zorros arena.»Me he leído en dos tumbadas un libro de Burroughs que permanecía inédito, que acaba de ser publicado por El Aleph. Lo vi en mi librería de cabecera y no pude evitar pillarlo, aunque tiene un precio desorbitado, ahora que yo también he entrado a formar parte del círculo de amantes de los félidos. Se trata de
"Gato encerrado". Una especie de "diario felino" de William Burroughs, una colección de pensamientos y disgresiones apresuradas y hermosas alrededor del mundo de los gatos, o anécdotas de las decenas de gatos que pasaron por el regazo del yonqui marica de la generación beatnick. Además de una especie de kafkiana transformación del escritor en una especie de hombre-gato. Delicioso.
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En cuanto al cromo, forma parte de una de mis iniciativas para tratar de organizar y darle sentido a mi obsesión (casi patológica) de acumular en el disco duro fotos curiosas que me encuentro por la red. Hace tiempo me abrí una carpetita con fotos de Frank Zappa acompañado de personajes de la farándula intelectual. Este es un ejemplo, posando con
"El almuerzo desnudo" junto al
afelinado escritor.
Yendo más al fondo de la cuestión, la foto retrata el momento del encuentro entre ambos titanes durante acontecimiento
"The Nova Convention", que tuvo lugar en Nueva York el 2 de diciembre de 1978 (publicado en disco en junio de 1979). Un encuentro de poesía y
spoken word en directo que reunió a Zappa y Burroughs, pero también a Patti Smith, Philip Glass, John Cage, Laurie Anderson, Jim Carroll (el poeta proto-grunge del biopic
"The basketball diaries") o Allen Ginsberg (con quien Zappa no tenía una relación demasiado buena, pero ésa es otra historia). La participación de Zappa se limitó a la lectura de un fragmento de
"El almuerzo desnudo" titulado
The talking asshole.
Hay más información de la que se pueda desear, como siempre, en la página de
Román García. Y los más Zappa-zombies pueden escuchar su pieza
aquí.

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469. FELIN-O-RAMA #01

Voy a abrir otra etiqueta, dedicada a mi compañero de piso. Desde que está conmigo, veo gatos en todas partes.
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