3.10.12
  LES LUTHIERS. Instrucciones de uso

(Publicado originalmente el 10 de octubre de 2005 en mi blog Frunobuland, hoy desaparecido)

"Muchos especialistas sostienen que algunos animales son sensibles
a la música, Mastropiero entre ellos. Entre los especialistas."
Les Luthiers, Romance del Joven Conde, la Sirena y el
pájaro Cucú. Y la Oveja. (Zoo-Cuento Infantil)
 

2005. De izqda. a dcha.: Jorge Maronna, Carlos Núñez (agachado),
Daniel Rabinovich, Carlos López Puccio y Marcos Mundstock.

1. Indicaciones

Decir que Les Luthiers es un grupo de humoristas musicales es quedarse muy corto. Añadir a esta afirmación que son unos virtuosos de la música sinfónica, todos ellos intérpretes multiinstrumentistas, de altísimo nivel académico, magníficos compositores o directores de orquesta, y con dotes actorales, les hace más justicia. Pero teniendo en cuenta que además de todo ello tienen grandes voces líricas y que ejecutan sus perfectas piezas clásicas con instrumentos que ellos mismos fabrican a partir de objetos de la basura, uno se va haciendo una idea de que estamos ante un grupo único. Y además, te partes el culo.

El origen de este peculiar combo está en la Argentina de los años sesenta. Se conocieron en los tiempos muertos de la vida universitaria, y especialmente en los ensayos del coro del que formaban parte varios de sus componentes. Más concretamente, se puede localizar el germen de Les Luthiers en un festival de coros universitarios que tuvo lugar en Tucumán, en 1965. Uno de los grupos que se presentaron a concurso interpretó con maestría una pieza que originalmente iba a ser llamada 'Cantata Modatón'. El texto de la cantata correspondía al prospecto de un laxante, por lo que finalmente esta pieza sería conocida como 'Cantata Laxatón'. Aquel grupo de jóvenes inquietos y caóticos, al mismo tiempo que intelectuales y academicistas, se presentó ya desde el primer momento con instrumentos no formales, fabricados por ellos mismos. La representación tuvo tanto éxito, que algún rotativo local se hizo eco y pronto fueron contratados para llevarla profesionalmente a los escenarios, con gran éxito de público, durante varios meses consecutivos en una sala de fiestas de Buenos Aires.

Fue en aquel lugar donde los 4 componentes iniciales de Les Luthiers (Gerardo Masana, Carlos López Puccio, Daniel Rabinovich y Jorge Maronna) se dieron cuenta de que podían empezar a tomar en serio sus cuchufletas orquestales, y empezó su escalada hacia la fama. Primero bajo el nombre de I Musicisti (con el espectáculo “I Musicisti y las óperas históricas”, siendo entonces 10 músicos en la banda) y poco a poco como Les Luthiers. Aproximadamente diez años después de su estreno amateur, ya eran un conjunto que giraba por todo el mundo. Actualmente siguen en activo (aunque su formación ha variado ligeramente, como veremos, y es que 40 años no pasan en balde) y continúan fieles a su costumbre de rodar un espectáculo cada dos años. Precisamente hace un mes publicaron un nuevo disco.

El éxito de Les Luthiers yo creo que se debe a la suma de todos sus innegables talentos: su ejecución perfecta, impecable, sólo propia de músicos disciplinados, de conservatorio y ensayo diario; la originalidad de sus instrumentos, algunos tan conocidos como sus propios miembros; su humor nunca chabacano y sin caer en lo zafio y fácil, y para todos los públicos. Sutil, inteligente, que se apoya mayoritariamente en los juegos de palabras, los dobles sentidos y los ensayadísimos gestos e interacción de los músicos en el escenario; su condición de grupo genuino, único, de culto. Que cuida a sus fans y se deja cuidar por ellos; y su capacidad de haber sabido crearse un universo propio, casi un lenguaje personal, repleto de personajes peculiares y extraños, guiños, lugares imaginarios y toda una continuidad dentro de su obra, que hace que crea conveniente dedicarles un glosario particular, como haré más adelante.


1972. Pucho, Maronna, Núñez, Rabinovich, Ernesto Acher,
Gerardo Massana (sentado) y Mundstock

2. Contraindicaciones

Quien no les conozca debe saber que Les Luthiers son un grupo que juega con una imagen de músicos clásicos, con permanente esmóquin y pajarita, en la más pura tradición de los grupos de música de cámara. Y aunque cada uno de ellos tiene formación musical y está especializado en algún instrumento concreto, son capaces de intercambiarse continuamente vientos, cuerdas, teclados, percusión y voces en un mismo espectáculo. Del mismo modo, en su música cabe de todo: sonidos inspirados en la música clásica (Bach o Stravinsky son las influencias que más citan), música tradicional latina (del calypso al tango pasando por el bolero y el cha-cha-cha), ritmos africanos, zarzuelas, rapsodias, melodías de Broadway, muchísimo jazz, foxtrot, flamenco, country, música infantil, música coral, jingles publicitarios, rap... Todo vale en la música de Les Luthiers, y todo es transformado para hacerlo suyo e introducirlo en su particular universo.

Como dice el genial título de uno de sus divertidos espectáculos, Les Luthiers “unen canto con humor”. Además de tocar de maravilla instrumentos informales y cantar a varias voces, hacen reír, son humoristas. Engolan las voces, imitan personajes y hacen onomatopeyas. Actúan, dramatizan, chocan entre ellos, saltan y tropiezan. Pero la imagen, su puesta en escena, es extremadamente minimalista: un escenario vacío, y los músicos en traje delante de sus instrumentos. En solitario, en pareja, trío, cuarteto, quinteto o sexteto. Con los focos coordinados para iluminar a cada uno en el momento preciso. Pero sin decorado, sin atrezzo ni ningún otro elemento. Cuando en la obra participan otros personajes, hay que imaginárselos en el escenario.

Y ya he mencionado un par de veces el background que rodea a Les Luthiers, ese particular universo que sobrevuela su música. Para adentrarnos un poco más en él, así como conocer a sus miembros, sus instrumentos y su obra, les he dedicado un glosario alfabético.
 

Años ochenta, la formación más clásica: arriba, Daniel Ernesto y Marcos;
abajo, Jorge, Carlos y Pucho.
 
3. Composición 

4 de septiembre: en esta fecha, en el año 1967, comenzó la andadura de Les Luthiers como tales. Después de la larga temporada de I Musicisti con sus “Óperas históricas”, tuvieron un parón y una discusión relacionada con el reparto económico. Como ya he mencionado, y volveré a hacerlo, I Musicisti eran 10 compañeros de la universidad. En esta fecha, y a raíz de aquella discusión, I Musicisti se escindieron, dando origen a lo que serían definitivamente Les Luthiers. Y desde entonces, cada 4 de septiembre viajan desde donde se encuentren a casa de uno de ellos, y celebran el cumpleaños de la banda, con una tarta, velas, regalos y bromas.

Acher, Ernesto: es uno de los miembros más recordados del grupo, aunque no es un Luthier original. Entró a formar parte del grupo sustituyendo al habitual narrador Marcos Mundstock durante un año sabático, en 1971. Pero a su vuelta, decidieron que se quedaba, y fueron 6 miembros hasta que acabó abandonándoles por diferencias creativas, diez años más tarde.
Será recordado sobre todo por esa voz de niño pequeño curioso y molesto en ‘La gallina dijo Eureka’, y por ir ataviado con el instrumento que más le caracterizó, el gom horn da testa.

alambique encantador: uno de los instrumentos informales más recientes de Les Luthiers, utilizado durante su gira "Los Premios Mastropiero" (2005). Se trata de un gran mueble con tres secciones diferentes, que debe ser tocado por tres luthiers al mismo tiempo. Un conglomerado de copas, botellas de colores y luces, vistoso y original.

Antenor: uno de los instrumentos más sofisticados de Les Luthiers era un simpático robotito de latón, Antenor, que mediante un complicado mecanismo artesano se movía por el escenario y hacía unos ruidos metálicos acompasados, así como percusión. Fue creado por Carlos Núñez, y les acompañó durante la gira “Hacen muchas gracias de nada” (1980). Hacia el final de la misma, explotó en plena representación.

Argentina: la patria del grupo se hace notar, más allá del acento. Y las costumbres, los giros, los personajes históricos y reales (los no inventados por ellos), nos son conocidos y habituales. Una suerte para los hispanohablantes.

barríltono: uno de los instrumentos más geniales. Se trata de un contrabajo montado sobre un barril hueco, sin base ni tapa y con ruedas, de tal manera que el ejecutante se sitúa dentro del mismo para la ejecución, y lo toca en movimiento por el escenario


Algunos instrumentos informales: 1. Antenor / 2. Alambique encantador / 3. Jorge Maronna
con el barríltono / 4. Carlos Núñez tocando el bass-pipe a vara /
5. Desafinaducha / 6. Varios yerbatófonos (kazoos) / 7. Narguilófono /
8. Carlos Núñez de nuevo, tocando el ferrocalíope junto a Marcos Mundstock.

bass-pipe a vara: uno de los instrumentos más característicos de Les Luthiers durante sus primeros años, y que da nombre a la pieza de obertura (‘Jingle bass-pipe’) del primer espectáculo grabado en imágenes por Les Luthiers, “Mastropiero que nunca” (1979). Se trata de una enorme tuba en forma recta, con cuatro boquillas diferentes de intensidad regulable, al estilo del tradicional trombón de varas. Por su enorme tamaño, iba acoplado a unas ruedas procedentes de un carrito de la compra.

calephone da casa: un instrumento de viento construido a partir de una caldera.

desafinaducha: aparatoso y complicado instrumento de “cuerda percutida”, pero sustituyendo las cuerdas que supuestamente acciona el teclado por un mecanismo acuático, agua de una ducha que se vierte sobre una serie de ruedas y va a parar a una pila. Tanto la desafinaducha como el calephone da casa, el nomeolbídet y el lirodoro fueron construidos para el juego de 'Loas al cuarto de baño'.


Una imagen en directo tocando 'Loas al cuarto de baño'.

Domínguez, Hugo: tras la muerte de Iraldi, este experimentado músico y luthier profesional pasó a ser el constructor a sueldo de los extraños instrumentos que utilizan Les Luthiers, siempre ayudado por Carlos Núñez. Además de fabricar alguno de los instrumentos más conocidos del grupo, hace piezas por encargo para otros músicos que emplean instrumentos informales (como Los Macocos o 2saxos2), y tiene una encantadora página web.

ferrocalíope: fascinante piano de cola espacial, utilizado por Carlos Núñez en ‘Fronteras de la ciencia’ para comunicarse con los extraterrestres, dotado de luces de colores, humo y un sonido entre sacro y marciano. Por supuesto, se inspira en el extraordinario calíope real.

fuera de programa: para entendernos, de esta manera llaman Les Luthiers en sus espectáculos a los bises. Al tener todas las obras el tono de una sesuda y académica ejecución de música clásica, una vez acabado el recital anunciado en el programa de mano, el narrador y moderador del acto (Marcos Mundstock) avisaba, invariablemente, en todos sus shows, que a continuación, «fuera de programa», iba a tener lugar alguna pieza extra. Generalmente, un tema conocido, de espectáculos de temporadas anteriores.

gom horn da testa: como su propio nombre (aproximadamente) indica, se trata de un instrumento de viento parecido a la trompeta, pero con un largo tubo de goma como cuerpo, que separa una mitad de la otra, y que por su aparatosidad se apoyaba en la cabeza del intérprete, acoplado a un casco (lo que lo diferencia del gom horn natural).

I Musicisti: como ya se ha contado, los orígenes de Les Luthiers están en un festival de coros universitarios, a mediados de los años sesenta. Entonces no tenían nombre, pero pocas semanas después de aquel festival, para su primera actuación profesional, se hicieron llamar I Musicisti (“los músicos”, en italiano). Originalmente eran 10 miembros. Después de la escisión que tuvo lugar el 4 de septiembre de 1967, Gerardo Masana, Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich y Jorge Maronna formaron Les Luthiers, mientras que Jorge Schussheim, Raúl Puig, Guillermo Marín, Daniel Durán y Horacio López continuaron como I Musicisti. Carlos Núñez Cortés inicialmente se quedó con el segundo grupo, pero pronto se marchó con Les Luthiers, pasando a ser uno de los miembros más importantes durante toda su trayectoria.

Iraldi, Carlos: “luthier de Les Luthiers”. Hasta su fallecimiento, Iraldi era el encargado del taller de los imaginativos y fantásticos instrumentos que luego la banda utilizaba en el escenario.

juegos de palabras: una de las características en el humor de Les Luthiers es su ingenio y destreza con el lenguaje a la hora de hacer los gags. Además de jugar al despiste con el público con letras cacofónicas o rimas imposibles, son famosos sus calambures y dobles sentidos en los títulos de su producción, tales como “Mastropiero que nunca” (1979), “Les Luthiers hacen muchas gracias de nada” (1980), “Bromato de Armonio” (1998), “Les Luthiers unen canto con humor” (1999) o “Todo por que rías” (2000).
Además de en los títulos de sus espectáculos, esta constante humorística está presente en la invención de neologismos a la hora de bautizar a sus instrumentos (latín, desafinaducha, lirodoro, etc.) o los curiosos estilos musicales con que definen sus piezas (salmos sectarios, música medio árabe, rapsodia gastronómica, zarzuela náutica, hematopeya, himnovaciones, boleróvolo, verdades hindudables...).
Hay que destacar que Les Luthiers se esfuerzan en no utilizar en su repertorio giros propios del dialecto argentino, para que su castellano sea universal y pueda ser comprendido allá donde vayan de gira.


1989. Mundstock, Maronna, López Puccio,
Núñez y Rabinovich (sentado, abajo).

latín: es el nombre de un instrumento de cuerda que se toca con un arco, y que consta de una caja hueca de hojalata que hace la resonancia, y un mástil en el que se tensan las cuerdas de diferentes materiales y tonalidades. Para entendernos, es un violín artesano, fabricado con lo que parece una lata de magro de cerdo.

lirodoro: otro instrumento manufacturado, en este caso una tapa de WC con cuerdas de lira.

López Manzitti, Gustavo: al ser todos los miembros de Les Luthiers importantes intérpretes, directores de orquesta o sesudos teóricos de la historia de la música, o bien debido a enfermedades o problemas personales, en ocasiones necesitan sustitutos para sus giras. Gustavo Manzitti es un espléndido tenor famoso en Argentina, y un multiintrumentista que conoce al dedillo todo el repertorio de Les Luthiers, permanentemente dispuesto a reemplazarles en sus giras internacionales cuando alguno se encuentre de baja o tenga alguna segunda ocupación ineludible. Un Luthier en el banquillo.

López Puccio, Carlos (Pucho): miembro fundador de Les Luthiers, director de orquesta, director de coro, autor de varias óperas y virtuoso de casi cualquier instrumento que caiga en sus manos, incluso de varios palos en una sola pieza, es desde mi punto de vista el que menos papel protagónico tiene en las actuaciones, casi siempre en segundo plano menos cuando tiene que llevar la batuta interpretativa, cosa que también hace maravillosamente. En cambio, es el que más llama la atención, con su largo pelo rubio (ya blanco) y su aspecto nórdico. Especialista en el violín (y el latín, que viene a ser el violín luthierano), la percusión y en la armónica.

luthier: es una palabra francesa que designa al fabricante y reparador de guitarras e instrumentos de cuerda. Por extensión, y probablemente gracias a Les Luthiers, si sacas música de un objeto convencional, puedes considerarte luthier.

mandocleta: asombroso invento. Una especie de mandolina adosada al asiento de una bicicleta, que es pulsada por un mecanismo al pedalear; al mismo tiempo, un extraño teclado construido en el manillar, y que se toca apretando las manillas de freno.

Maronna, Jorge: otro miembro fundador de Les Luthiers, compositor, guitarrista y alma del grupo junto a Pucho y Carlos Núñez. Especializado en los instrumentos de cuerda como la guitarra española, bajos y contrabajos, sitar, el lirodoro, el barríltono y cualquier objeto hueco con cuerdas tensadas. En aquellos psicodélicos comienzos sesenteros de la banda, Jorge llevaba el pelo largo, casi afro, y un permanente bigotón, y llevaba la voz cantante en algunas de las piezas más conocidas de toda su discografía, como la del trovador de ‘El rey enamorado’ o el instigador del juego de ‘La payada de la vaca’. Es reconocible por ser el que pronuncia las "s" con mayor ceceo, y por ser el único afeitado en los últimos espectáculos.

Masana, Gerardo (El Flaco): hasta su temprano fallecimiento en 1973, Gerardo Masana fue el ideólogo y principal impulsor de la aventura de I Musicisti y posteriormente Les Luthiers. Principal compositor de sus primeras partituras musicales, y creador de los primitivos instrumentos. La leucemia acabó con su vida a los 37 años, y por ello no aparece en sus vídeos más célebres, y sólo puede descubrírsele en las primerizos LPs. Aunque no estuviese presente en el momento de alcanzar la fama, no hay que olvidar que Les Luthiers existen gracias a él.

Mastropiero, Johan Sebastian: toda la obra de Les Luthiers, desde sus comienzos hasta sus más recientes aportaciones, está compuesta por el incombustible músico Johan Sebastian Mastropiero. Generalmente, cada pieza está introducida por un texto narrado por Marcos Mundstock, que presenta la misma en tono neutro, y nos introduce un nuevo dato acerca de la agitada vida de Mastropiero. Su música regia de encargo, sus composiciones para publicidad, para los niños más pequeños o películas mudas, y su larga vida salpicada de anécdotas, momentos memorables y flirteo con importantes miembros de la alta sociedad, la nobleza y el espectáculo, son por supuesto fruto de la imaginación de Les Luthiers. Es nada más, pero también nada menos, que el personaje central de toda su producción. Una licencia y un hilo conductor omnipresente.


Dibujo realizado por José Manuel Machado.

müller: Klaus Müller era el seudónimo que tomaba Johan Sebastian Mastropiero en su visita al zar de Rusia, en la obra 'El zar y un puñado de aristócratas'. Esta pieza operística empieza con un largo prólogo de Marcos Mundstock, que aprovechaban el resto de músicos para descansar en bambalinas, sabiendo que tenían que entrar a escena en el momento en que mencionaba dicho nombre. Desde ese momento, a la palabra clave, la coletilla que deben aprenderse como regla mnemotécnica, y que da paso a una intervención, la llaman müller.

Mundstock, Marcos (Pelado): calvo y con barba, Marcos Mundstock no es un Luthier. No construye ni toca instrumentos. Y sin embargo, es una pieza clave e imprescindible en sus espectáculos. Se trata del introductor, el narrador de las historias, el locutor que introduce y presenta las actuaciones, explicando lo que se va a ver y situando históricamente la pieza musical en el contexto de la vida de Mastropiero. Maestro de ceremonias serio y flemático casi siempre, aunque a menudo pierde los papeles (figuradamente, y también de forma literal, ya que con el guión que lee en cada presentación, dentro de su carpeta roja, puede pasar cualquier cosa) o interviene activamente en las actuaciones. De inconfundible y poderosa voz (fue locutor de radio, famosísimo actor de doblaje y redactor publicitario durante mucho tiempo), también canta y actúa en momentos puntuales, llevando el peso protagónico en bastantes obras.

narguilófono: otro instrumento informal memorable, que despide agudos pitidos modulables, construido a partir de una shisha o pipa árabe... encendida, con humo y sustancia.

nomeolbídet: el cuerpo de un bidet y el mástil hecho de tuberías, apoyados en un atril, forman una especie de chiflado contrabajo de sonido metálico y misterioso.

Núñez Cortés, Carlos (Loco): probablemente, el alma de Les Luthiers. Él es quien más ha hecho, con su perseverancia, por mantener viva la leyenda del grupo. El más pendiente de la prensa y del público, quizá sea el pilar fundamental, el alma del conjunto. Genio virtuoso del piano (base musical de muchas piezas) aunque también sea habitual verlo con instrumentos de viento o percusión. Generalmente representa el rol más serio en el escenario, si bien su vis cómica también está presente, especialmente cuando se trata de caerse, retorcer su cuerpo o demostrar su agilidad.

palabros: otro ejemplo de esa máxima luthierana del humor basado en los dobles sentidos y en los juegos de palabras. En sus espectáculos, a menudo utilizan palabras inventadas, ligeramente cambiadas o dotadas de un significado diferente al verdadero. Casi un diccionario propio de palabras inventadas. Por ejemplo, para LL, los musulmanes más radicales son "muy sulmanes"; los que sin embargo cumplen los mandamientos de Mahoma a medias, son "ma-o-menos". Un glosario completo de luthierías se puede consultar aquí.
Además, en cierta ocasión Les Luthiers confeccionaron por encargo un diccionario de palabras relacionadas con la música. Una con cada letra del abecedario. Se puede leer aquí.

Rabinovich, Daniel (Neneco): es el elemento más cómico y simpático del conjunto. Habitual a la percusión, pero como el resto también dotado para los instrumentos de cuerda o de viento, pero más que musicalmente destaca por sus payasadas, sus disparates, sus torpezas y su cercanía con el público. De perenne sonrisa, inocente y bonachón, le convierten en el miembro más carismático.

tubófono parafínico cromático: viene a ser una flauta de pan artesana, construida utilizando de 31 tubos de ensayo rellenos de silicona a diferentes alturas. Se sopla por los tubos, dando cada uno una entonación diferente, o bien se sopla varios a la vez o formando escalas.


En orden común de lectura: Jorge Maronna tocando el nomeolbídet; Mundstock con su eterna carpeta
roja; Núñez Cortés al lirodoro; López Puccio con el latín; Rabinovich con el calephone da casa.

Turano, Horacio (Tato): pianista, cantante, saxofonista, amante del jazz, arreglista y compositor, se trata del otro músico sustituto puntual de cualquiera de los miembros de Les Luthiers. La incorporación más reciente, desde mediados de 2000. Es innegable el talento de estos músicos de apoyo, capaces de sustituir al genio de Carlos Núñez al piano, López Puccio al latín, las personales introducciones habladas de Marcos Mundstock, la guitarra de Jorge Maronna o la simpatía de Daniel Rabinovich.

univocálicos: no estoy seguro de que este término exista. Me quiero referir con él a una constante oculta en el repertorio de Les Luthiers: a lo largo de su trayectoria, en cinco discos diferentes, grabaron 5 canciones instrumentales cuyo título (en inglés) contiene una sola vocal. Una muestra más de su genialidad y su originalidad:
- Con la letra “a”, un rag: 'Papa Garland had a hat and a jazz band and a mat and a black fat car';
- con la “e”, un ten step: 'Pepper Clemens sent the messenger: nevertheless the reverend left the herd)';
- con la “i”, un shimmy shimmy: 'Miss Lilly Higgins sings shimmy in Mississippi’s spring';
- con la “o”, un foxtrot: 'Doctor Bob Gordon shops hot dogs from Boston';
- y con la “u”, un “blus”: 'Truthful Lulu pulls thru zulus'.

vídeo vs. audio: los discos de LL son en su gran mayoría (principalmente, desde finales de los setenta) grabaciones en directo de sus espectáculos. No son una banda de estudio al uso. Y hay que tener en cuenta que sus actuaciones están llenas de mímica, gestos, interacción corporal, miradas y silencios, imprescindibles para entender muchas de sus historias y chistes. Algunos discos están publicados con largos minutos de silencios salpicados de risas, y momentos incomprensibles. Definitivamente, puedo decir que es necesario verles, en directo o en DVD, para admirarles. Los discos de Les Luthiers son sólo un 60% geniales.

yerbatófono d'amore: el cazú (o kazoo) es esa especie de trompetilla de cuchufleta que se usa en las chirigotas, y que se toca soplando y modulando la voz al mismo tiempo para darle entonación. Carlos Núñez inventó su propia versión, un instrumento que lo imita perfectamente, a partir de unas pequeñas bolsas de barro que se usan para preparar mate. Al ser un instrumento que se toca sin manos, lo utilizan a menudo en los temas más desenfadados como sustituto de la voz.

Zappa & The Mothers of Invention: esta es una licencia mía, un invento, evidentemente. Como gran aficionado a la música y la vida de Frank Zappa, me ha sorprendido encontrar algunas similitudes entre su grupo, The Mothers of Invention, y estos Les Luthiers. Algunas más evidentes y otras más cogidas con alfileres. De hecho, la primera vez que vi a LL encima de un escenario, con esas pintas, esa compenetración, ese altísimo nivel interpretativo y ese sentido del humor, me vino a la cabeza la imagen de la banda de Zappa. Me da la sensación de que ambos sonidos no provienen de mundos demasiado lejanos. Al menos, estoy casi seguro de que la música que hacen unos les gusta o les gustaría a los otros. Aunque no pongo en duda que pueda deberse a la paranoia propia del fan, pero voy a tratar de explicarlo. Antepóngase en todos los casos el universal “salvando las distancias”.
Para empezar, la trayectoria de ambas bandas es paralela en el tiempo (Zappa nació en 1940, y su primer disco oficial data de 1966). En aquella época pre-hippy, a mediados de los años sesenta, los músicos lucían greñas, ropas raídas y ajustadas, bigotes enormes y barbas de pedigüeño. Zappa & The Mothers cumplen todos los tópicos: feos, desgarbados, freaks, y además orgullosamente defensores de esa condición, enfrentados en una lucha imaginaria con la gente guapa, la “gente de plástico”; Les Luthiers, les guste a ellos o no, en sus primeras apariciones recuerdan por su aspecto enteramente a una banda que podría haber actuado en Woodstock, de no ser por su eterno esmóquin y pajarita, seña de identidad y recordatorio de su origen académico. Además, está el permanente tono sarcástico, irónico y humorístico sin resultar hiriente ni zafio, constante también en el caso de Zappa. El caos sonoro y la experimentación sin tapujos, sin prejuicios, desde la música de Stravinsky y otros clásicos del siglo XIX y XX, pasando por la música de raíces (en cada caso, de sus propios orígenes geográficos), la pasión por el jazz, por la fusión, por la armonía y por la melodía. También llama la atención la disciplina del ensayo constante, como un equipo que trabaja a sueldo, algo que ya se ha perdido totalmente en la rutina de los grupos modernos, que se juntan exclusivamente para grabar sus discos y ensayan sólo para las giras. Por supuesto, la dificultad en la ejecución de cada pieza. Hay grupos en la historia de la música cuya virtud ha sido fabricar canciones pegadizas, melodías fáciles y sencillas, que cualquiera puede versionar. La música de Les Luthiers es compleja, elaborada y va al límite, a buscar las vueltas sin quedarse en lo más fácil. Como la de Zappa... y en realidad, la de muchos grandes compositores de música clásica y grupos de los años sesenta y setenta, cuando en la música entraba el elemento del virtuosismo, de la pasión por la experimentación, el jugueteo con los instrumentos y la virguería sobre el pentagrama. Y otro paralelismo que quiero encontrar está en la elaboración de ese complejo entramado de personajes. La genialidad de crear un universo propio (éste que estamos glosando) y hacer que los personajes que se mencionaban en un disco de los años sesenta vuelva a aparecer en un tema de los 90, en otro contexto diferente, dotanto a sus textos de eso que se conoce como “claves de continuidad conceptual”. Donde Les Luthiers tienen a Johan Sebastian Mastropiero, a Manuel Darío, a Warren Sánchez, a Kathy la reina del saloon, a Lazy Daisy, el asesino misterioso o el rey enamorado, Zappa tenía a the Thing-Fish, el Central Scrutinizer, Uncle Meat, las Baby Snakes, la princesa judía, el perro Fido, el tiburón amarillo o el gigante cachorro Frunobulax.


Les Luthiers of Invention, 1979

4. Posología 

Desde 1966, cuando compusieron su primera obra (para el teatro de Buenos Aires que les tuvo en nómina tras su éxito en el festival de coros) y hasta este preciso momento, en el que están de gira y acaban de pasar por España, Les Luthiers han presentado un espectáculo nuevo cada año, o cada dos años. En los años setenta ofrecían un recital anual, generalmente en el Teatro La Salle de Buenos Aires, que se prolongaba durante el tiempo que reclamara la audiencia. Con "Mastropiero que nunca", de 1977, y ya fallecido el alma mater del grupo Gerardo Masana, la fama golpeó a Les Luthiers y sus espectáculos pasaron a durar dos años en cartel, así como a representarse fuera de Buenos Aires e incluso fuera de Argentina. Hay mucho material que aún no ha sido distribuido, y sólo quizá algún día lo sea. Quedó para los afortunados asistentes a los teatros. La producción de Les Luthiers disponible en tiendas es la siguiente:

Audio:

"Sonamos pese a todo" (1971)
"Cantata laxatón" (1972)
"Les Luthiers volumen 3" (1973)
"Les Luthiers volumen 4" (1976)
"Mastropiero que nunca" (1979)
"Les Luthiers hacen muchas gracias de nada" (1980)
 "Les Luthiers volumen 7" (1983)
"Cardoso en Gulevandia" (1991)

Video (por orden de publicación; todos en DVD):
 
"Mastropiero que nunca" (1979)
"Les Luthiers hacen muchas gracias de nada" (1980)
"Grandes hitos" (1995)
"Bromato de Armonio" (1998)
"Les Luthiers unen canto con humor" (1999)
"Humor dulce hogar" (1986)
"Viegésimo aniversario" (1989)
"Todo por que rías" (2000)
"El grosso concerto" (2001)
"Viejos fracasos" (1977)

Libros (sobre o de LL):

"Les Luthiers de la L a la S" (Daniel Samper Pizano, 1991)
"Cantando bajo la ducha (Quince lecciones para alcanzar el sueño de ser músico)" (Daniel Samper Pizano y Jorge Maronna, 1994)
"Carlos Iraldi, Luthier de sonidos" (Lucía Maranca, 1997)
"Cien caracoles argentinos" (Carlos Núñez Cortés y Tito Narosky, 1997)
"Confesiones de un espermatozoide" (Daniel Samper Pizano y Jorge Maronna, 1997)
"El sexo puesto" (Daniel Samper Pizano y Jorge Maronna, 1997)
"De tripas corazón" (Una novela berracamente espiritual)" (Daniel Samper Pizano y Jorge Maronna, 1999)
"El tonto emocional (Un novelón para espíritus selectos)" (Daniel Samper Pizano y Jorge Maronna, 1999)
"Copyright (Plagios literarios y poder político al desnudo)" (Jorge Maronna y Luis María Pescetti, 2001)
"Cuentos en serio" (Daniel Rabinovich, 2003)
"El silencio del final (Nuevos cuentos en serio)" (Daniel Rabinovich, 2004)
"Gerardo Masana y la fundación de Les Luthiers" (Sebastián Masana, 2004)

WWW:

Hay un lugar en Inet donde hay mucho más sobre Les Luthiers de lo que quisieras saber: lesluthiers.org. De ahí he sacado mucha de la información y todas las imágenes. Aparte de ofrecer datos y anécdotas hasta la extenuación, tienen un gran archivo con fragmentos de audio y video. Si os interesa el universo Luthier, haced el favor de pasaros por allí y encontraréis toneladas de información del grupo, de cada uno de sus miembros, de los instrumentos que utilizan todo lo relacionado con ellos.

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22.3.10
  Otra tirada de "La música más rara del mundo"



Olvidé mencionarlo aquí (de hecho, olvidé "aquí"), pero ante la incesante demanda, hice otra tirada del fazine de "La música más rara del mundo". Se pueden encontrar ejemplares en Madrid Comics, o envío a domicilio escribiéndome un e-mail.

A Henry y Otis, los responsables el programa San Onofre de Radio Arrebato, les gustó bastante, y le dedicaron entera una de sus emisiones, que se puede escuchar aquí (buscando el primero de los programas del 18 de marzo de 2010).

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15.12.09
  Respuestas a lo de la lucha libre

(A raíz de aquel artículo que publiqué en mi desaparecido blog "Frunobuland", y que recuperé aquí completo hace unos días, se escribieron varios textos de respuesta, en medio de una breve "luchamanía", a comienzos de 2006 en el blog Pegamin, también hoy desaparecido -o más bien, aniquilado, y renacido en forma de Tumblr erótico- que duró un par de semanas. He querido recuperar aquí algunos de aquellos textos ajenos que ya no se pueden encontrar en la red. Tres textos sobre la lucha libre peruana, española y euskalduna, escritos, respectivamente, por Javier Garvich, Darío Vico y Xabi BenPuta.).

1. CUTREWRESTLING
por Javier Garvich
Dedicado a Frunobruno

O catchascán, como fue conocido por estos lares. La lucha libre peruana cogió el nombre de una abreviatura fonética del término inglés “catch as can”. Si bien dada la denominación de este subdeporte pareciera haberse traído desde Argentina, el grueso del espectáculo provino de México. Queridos amigos, con ustedes un wrestling a la criolla traído del mundo del bolero, una astracanada tercermundista en un país semifeudal con televisión. Un feriante con suerte que lucra entre tribunas meadas y ambiente prostibulario. Un patético intento de modernidad, llevado a punta de llaves, tijeras y patadas. Héroes políticamente incorrectos, copias reificadas de un espectáculo mediocremente rentable, una memoria molesta y cascarrabias : Conozca las increíbles dimensiones que puede tener en el Perú el posiblemente más bizarro de los ¿deportes ?


I
Mambo Perú in the fifties : Un introito pseudosociológico

A mediados de los años cincuenta el Perú vivía una estabilidad engañosa. Después de ocho años de dictadura militar, los que sabían leer y escribir en el país eligieron como presidente a un oligarca perteneciente a una de las familias más patricias del país y que incluso tenía nacionalidad norteamericana. Como miembro fielmente alineado al “mundo libre”, el país recibía créditos para su naciente y apañado desarrollismo económico. En dicha década el fútbol se profesionalizó, a finales de la misma vino la televisión e inauguramos un nuevo aeropuerto para entrar de lleno en el mercado internacional del turismo. En el mundo triunfaban -y todavía no sabemos por qué- los agudísimos gorgoritos de Ima Sumac, nuestra Castafiore andina, como bien lo citara el crítico y analista catalán Jordi Costa. El escritor andino José María Arguedas hizo un estudio antropológico en la que comparaba las comunidades campesinas del Perú...y de España, evidenciando el tremendo subdesarrollo de la península en aquellos años. Mientras tanto, un niñato de voz aguda y muy pagado de sí mismo llamado Mario Vargas Llosa causaba sensación por un truculento relato largo llamado Los Cachorros. Lima se modernizaba y dejó de ser un villorrio pacato cuyo horario lo dictaban las campanadas de las iglesias. Los bares americanos se habían puesto de moda, las cantinas exhibían orgullosas sus relucientes rockolas Wurtlitzer y el mambo se bailaba en todas partes, bajo el reclamo de bailarinas de la Cuba prefidelista.

Sin embargo, todavía se vivía la hegemonía de la cultura popular mexicana. En un país con tasas espantosas de analfabetismo, las películas norteamericanas subtituladas -a menos que fueran las grandes superproducciones en cinemascope- apenas si podían competir con la ristra de dramones mexicanos en lengua materna. El imperio mediático mexicano (la todopoderosa emisora radial XEW -madre de la igualmente todopoderosa empresa Televisa- , los estudios cinematográficos Churubusco, diversas discográficas, la celebérrima Editorial Novaro) llevaba ya más de quince años instalado en el Perú y había creado su propio star-system en la música, el cine, la radio y el humor. Jorge Negrete, María Félix, Javier Solís, Cantinflas, Columba Domínguez, Clavillazo, Pedro infante eran los putos amos.

Y de México, cómo no podía ser de otra manera, vino la lucha libre. Max Aguirre, un avezado empresario peruano con más pintas de feriante y agente artístico de entrecasa , se encargó de comprar las “franquicias” del espectáculo y rentabilizarlo en el Perú.


II
El rincón de los losers

Las peleas se celebraban las noches de los jueves y los sábados en el Luna Park cercano a la Plaza Dos de Mayo y en el antiguo Coliseo Nacional en la Avenida Manco Cápac. Y es necesario dedicar algunas palabras más acerca de estos increíbles escenarios.

En el Perú el deporte como práctica era aún irregular y casi exclusivamente ejercido por hombres. Básicamente se incursionaba en fútbol y boxeo, aunque las clases pudientes eran capaces de practicar hasta el rugby o el hockey sobre hierba, como lo hacían los adinerados gallitos de los refinados colegios Roosevelt y Markham, de educación anglosajona. Ahora bien, el deporte como espectáculo era algo muy reciente en el país. Torneos como la Copa del Pacífico o el Sudamericano de fútbol (antecesora de la televisiva Copa América) tenían más de feria de atracciones que de serios eventos internacionales. Apenas hace un par de años (1952) se había construido un estadio en condiciones que había reemplazado al antiguo de tribunas de madera que fue un fino regalo de la colonia inglesa de Lima por nuestro centenario de la independencia en 1921. También acababa de construirse la primera pileta nacional de natación olímpica y clavadismo (que hasta nuestros días sigue siendo la única en su género) que reemplazaba a la entrañable pero decimonónica poza de Pellejo. El único velódromo de la ciudad pertenecía al Circolo Sportivo Italiano y permanecía en ruinas desde que el terremoto de 1940 hizo añicos la pista. Así estaban las cosas.

Por eso, evidentemente, el Luna Park limeño no se asemejaba ni de lejos a su ilustre homónimo de Buenos Aires. Detrás del pomposo nombre estaba un galpón de tribunas de madera bajo una ajada carpa de circo. La gente con posibles podía pagar palcos que conformaban los primeros anillos de asientos alrededor del ring. El resto de los mortales se apiñaban en crujientes graderíos de madera, cuya instalación retaba a las leyes de la gravedad y la arquitectura. La filosofía del recinto era similar a la del simpsoniano bar de Moe Syzlak : No había baños para mujeres porque se daba por descartado que ese género nunca ponía los pies en esos lares. El espectáculo no se consideraba pernicioso para los niños y adolescentes, por el contrario, ellos podían venir acompañados de sus padres que preferían esta excursión bizarra a que sus retoños se estropearan la poca ropa que tenían jugando al fútbol en las calles o, peor aún, vagaran cerca de esos antros del mal que eran las salas de billar, la segunda residencia de delincuentes y matones que la usaban como oficina de trabajo.

El viejo Coliseo Nacional (otro nombre pomposo para la misma precaria infraestructura) tenía más morbo por quedar en un distrito claramente popular : Nos referimos a La Victoria, barrio de población predominantemente afroperuana y muy próximo al enclave obrero de El Porvenir (tienen coña los nombrecitos) que fue nuestro primer -y único- intento de chabolismo vertical. Pero había más morbo aún, el recinto de marras estaba a tiro de piedra del legendario jirón Huatica, el célebre barrio rojo de la ciudad o, para ser más precisos, la gran calle de las putas donde se iniciaron sexualmente por lo menos tres generaciones de limeños. Para ser más gráficos, irse a ver peleas a ese sitio era bajarse en la estación terminal de los tranvías y sumergirse en un ambiente salvaje de bares donde sólo se bebía pisco (el aguardiente de uva peruano) se comía en puestos ambulantes al lado de carteristas y proxenetas, mientras las furgonetas de la policía se paseaban por las esquinas cobrando sobornos a veces, o invadiendo cantinas a la mala para llevarse a jóvenes como ganado para que cumplieran el servicio militar.


III
Patadas voladoras con mallas remendadas : Hiperrrealidad del catch peruano

Dada la impronta mexicana del espectáculo, a esta parte del Océano Pacífico vinieron los dioses de la lucha libre del país norteño : El Santo y Blue Demon. Nunca supimos si eran los meros, meros. Lo más probable es que hayan sido dobles que lucían las reputadas máscaras. Generalmente peleaban con las estrellas del catch nacional : Ahí estaban, para levantar el orgullo patrio, titanes peruanos del ring con nombres como El Yanqui, El Conde o El Duque. Sí, éstos dos últimos descaradas imitaciones de sus similares argentinos a quienes, por no formar parte del negocio, se les podía piratear abiertamente. Pertenecían al bando de los “buenos”, también conocidos como los técnicos en la creencia que ellos atesoraban mejores virtudes pugilísticas. Eran los que sabían moverse mejor por el cuadrilátero, manejaban las llaves más espectaculares y practicaban el fair play hasta el ridículo. Ellos nos enseñaron a hacer la llave nelson, la doble tijera, los martinetes, los tacles voladores y demás maravillas del catch que la muchachada luego imitaba pajeramente en el dormitorio materno o en la colcha deportiva del colegio.

El Yanqui era el luchador más popular sin discusión y deja a las claras el carácter semicolonial que el Perú tenía y tiene hasta nuestros días. Era alto, colorado y con la cabellera vagamente rubia. El nombre quizá le vino de su mentón, muy similar al que lucía el entonces actor revientasostenes Kirk Douglas. Gracias a la popularidad y pinta de El Yanqui, muchas señoritas -acompañadas adecuadamente de sus “carabinas” de turno- se atrevieron a frecuentar tan inmundos locales.

Los “malos” tenían nombres de malos : El Vikingo y El Mongol , quienes reflejaban claramente al nazi cabrón y al asiático comunista, para seguir con las clases de corrección política del catchascán nacional. A ellos se sumó después Atila, que sería como una mezcla de los dos anteriores y se convirtió en el luchador fullero por antonomasia, de esos que meten los dedos a los ojos y gustan de romper sillas sobre las cabezas.

Capítulo aparte fue la lucha libre femenina, colada cuidadosamente durante algunas noches -mencionemos, para que se imaginen el pintoresco clima moral de entonces, que el arzobispo de Lima había amenazado con la excomunión a los bailarines reincidentes de mambo- y donde brillaba una luchadora con el evidente apelativo de La Yanqui que lucía una cabellera teñida a más no poder. Por razones de cierto sadomasoquismo nacional, la otra gran estrella del breve pero muy recordado wrestling femenino de entonces fue una de las luchadoras “malas” que portó el adecuado nombre de La Norcoreana, aludiendo a uno de los más bellos capítulos de la Guerra Fría. Era una cholaza medio enmascarada con una indumentaria muy similar a la Gatúbela y que a veces portaba en el uniforme una hoz y un martillo pésimamente dibujados.

¿Quiénes eran estos luchadores ? Deportistas jubilados, boxeadores frustrados, forzudos y otros miembros del inframundo de las Carpas Ambulantes (espectáculos de barrio que mezclaban circo, sainetes, variedades y algo de protopornografía en las noches, Cantinflas salió de uno de estos agujeros que abundaban bastante en aquellos días) así como advenedizos que buscaban ganarse la vida en la gran ciudad tercermundista. Intentaban vestir como los ídolos del Arena México pero su indumentaria siempre fue idéntica al de los acróbatas y trapecistas de circo. Camisetas coloreadas, leotardos remendados cotidianamente, capas de franela con bordes de papel plateado, máscaras sencillas que muy rápidamente empezaron a venderse como reclamo en las afueras de los coliseos.

Sin embargo, aprendieron el oficio. Algún oscuro entrenador mejicano (o quizá cualquier personaje de los circos de barrio) se tomó la molestia de enseñarles cómo caer, cómo imitar puñetazos recibidos, cómo dar los puntapiés y las llaves con el máximo de espectacularidad y el mínimo de daños al colega y a sí mismo. Uno de los mejores trucos era estrellar una silla de tijeras sobre la cabeza del adversario, que parecía más tremendo e impresionante que la escueta realidad. Se copiaron todas las tretas comerciales del espectáculo : Pelo contra máscara (típico gran enfrentamiento entre Blue Demon y el Vikingo, donde el perdedor se quitaba la máscara o era rapado ante el público). Peleas de dos contra dos, donde al final se sumaban el resto de los luchadores en ambos bandos. Retos “espontáneos” en la culminación de cada pelea dándole un toque “coming soon” que garantizara la siguiente taquilla. Algunos luchadores se preocuparon por perfilar su personaje en un estilo grotescamente stanilavskiano, cultivando un singular caminar, fabricando algún símbolo, gesto o gimmick que los caracterizara e incluyendo deformar su voz para imitar un dejo extranjero en sus interjecciones. Hay que recordar que pese a las intenciones y deseos del promotor, la mayoría de los luchadores nacionales eran bajitos, de piel inexorablemente cobriza y con sobrepeso.

Los luchadores eran también una colección de historias privadas, algunas bizarras pero creo que todas cutres. Quien encarnaba a El Murciélago, un luchador de gran envergadura y estilo fino, era un policía un poco mayor pero aún en activo, que con el cachascán se recurseaba los pocos frijoles que aseguraba la pobre paga de policía raso. En otra ocasión (y esto lo cuenta mi tío) una autoridad del Palacio de Justicia quiso amonestar a un amanuense que solía pedir permiso los jueves. El amonestado tuvo que revelar su “identidad secreta” : Él era La Momia que animaba las previas del torneo. Con un par de entradas regaladas logró que la autoridad se percatara de la veracidad de la excusa así como se hiciera hincha del espectáculo. La asistencia de este funcionario hizo que, meses después, un vendedor de sandwiches que ofrecía sus viandas en los pasillos de los juzgados le parara y le dijera, “Doctor ¿no me reconoce?” Era El Monje Loco, pareja de lucha de La Momia, un dúo bizarro que además tenía que librar un combate mortal contra el hambre y la miseria, que seguro daban más patadas.


IV
El inevitable adiós

El catchascán acarició sus años de gloria pero nunca llegó a tener la envergadura que gozaban sus símiles en México o Argentina. No pudo disputarle público a la hípica, que además acababa de inaugurar un flamante hipódromo en el norte de la ciudad ; ni mucho menos al fútbol, que en las años siguientes vio surgir a una generación de estrellas (uno de ellos llegó a ser campeón de Europa con la Juventus, otros muchos terminaron, años después, jugando en las ligas argentinas y europeas y, de cuatro mundiales entre 1970 a 1982, la selección peruana asistió a tres). El aire populachero de los combates no hizo al catchascán lo suficientemente atractivo para la engreída aristocracia peruana. Además, la nueva Lima que crecía estaba siendo invadida mensualmente por docenas de miles de campesinos andinos, con otros gustos, otra manera de ejercer el ocio y sobretodo, con bastante menos dinero. Max Aguirre, el promotor feriante, se dio cuenta del cambio de vientos y optó por el boxeo, que empezó a llenar tribunas. Los combates de catch se prolongaron varios años más -aprovechaban los meses de las vacaciones de verano para asegurarse un público fiel- hasta bien entrados los años setenta. Llegaron a televisarse en algún momento y revivir el esplendor pasado durante una temporada. Pero no tenían base social, vivían de la nostalgia y ningún acaudalado empresario quiso fijarse en ello. El viejo Coliseo Nacional fue derruido para dejar paso a un comedor para indigentes, el Luna Park desapareció. El catchascán se practicó luego en el nuevo Coliseo Nacional recién construido en los sesentas (y ahora regalado a la policía por riesgo a venirse abajo ante cerradas multitudes) y en el Coliseo Amauta, antiguo coso de toros reconvertido en multiusos cubierto donde, además de nuestro entrañable espectáculo, sirvió igual para un mundial de vóleibol como para una representación de Miss Universe. Se llegaron a escenificar combates en estadios distritales y parques de barrio, donde se alternaba el catch con faquires, tragasables y otros espectáculos circenses en un desesperado intento por conseguir nueva audiencia. En los años ochenta se emitió el legendario programa argentino Titanes del Catch, pero eso no prendió en una chiquillería que ya veía volar coches-bomba todas las semanas. Hoy, en el mundo de las secuelas de Mortal Kombat en DVD, los videojuegos de ninjas y el chateo erótico por internet, el cutrewrestling peruano no tiene por dónde levantar cabeza. Lo que más se le puede parecer son las sesiones de Valetodo, importado del Brasil y que tiene un halo tenebrosamente fosco -practicado en gimnasios cerrados por ex-paramilitares dentro de un ambiente de mucho mal rollito- distinto del inocente y cutre glamour (si cabe la palabra) del espectáculo de otras décadas.

Ante el perfeccionismo tecnológico del ciberespacio, el descubrimiento de las maravillas del mundo digital y la violencia gratuita instalada mediáticamente en nuestras sociedades ; las llaves de Blue Demon suenan falsas, exageradamente falsas, asquerosas al paladar de los preadolescentes que miden sus límites de calidad en los FX de El Señor de los Anillos. Valga el responso.

Max Aguirre, el feriante que trajo el catch al Perú, murió en los años ochenta, aunque nadie se acordaba ya de él en un país que se consumía en la feroz guerra interna que libraba a fines de siglo. Hoy, posiblemente, todavía vivan muchos de aquellos viejos luchadores. Hoy quizá la Norcoreana sea una viejísima abuela que todos los días se desviva sobre sus chancletas por recorrer una agotadora jornada entre el dormitorio y el baño. Y el Yanqui quizá haya tenido la suerte de mostrar a sus nietos unas gloriosas fotos cuando volaba sobre el mongol. En todo caso, hoy somos miles de cuarentones que vivimos los últimos combates de catchascán , que disfrutamos de esos lances trucados porque esa era la norma, ese era el encanto. Encanto muy pequeño y muy cutre, es verdad. Las chicas nunca entendieron ese gusto brutto y se fueron a jugar al voley entre ellas. Y nosotros terminamos disfrutando del estupendo fútbol que albergábamos en aquellos días.

Se había ido El Santo pero nos quedaba Hugo Sotil. Es la ventaja de vivir en un país lleno de leyendas.



2. LO DEL CATCH EN ESPAÑA
por Darío Vico

Como el tema os gusta tanto -la verdad es que tiene lo suyo- tengo algunos datos sobre la introducción de la lucha libre en España. Aquí, por influencia porteña, se la llamaba 'Catch' y por ejemplo el locutor chileno Bobby Deglané se hizo popuarísimo retransmitiendo los combates en directo, el el Circo Price en tiempos de la República. Por cierto que Deglané se acabó haciendo falangista -se quedó en Madrid y casi le fusilan por error- y acabó montando un número singular, al entrar en Madrid unos días antes que las tropas franquistas y 'tomar' la Cadena Ser para los sublevados. Al parecer entró andando por la Moncloa, desde el frente de la Casa de Campo, y sin que nadie le molestara, llegó hasta el edificio Madrid - Paris de la Gran Vía y soltó el típico panegírico que provocó pánico y unos cuantos suicidios anticipados.

A lo que íbamos; el caso es que la lucha libre entra en España en los últimos años de la monarquía alfonsina como un entretenimiento más para caballeros y burguesitos que para la plebe. Así, el mismo Alfonso XIII es un gran aficionado -le gustan también los coches y los caballos de carreras- y un poco por gusto y otro por fastidiar a Primo de Rivera, al que esas cosas le parecían un poco tontas y embrutecedoras, pues acaba por meterse en el asunto. En realidad al rey le gustan más los caballos, y con su potro Rubán (que defiende los colores de su cuadra, la de su alter-ego hípico Duque de Toledo) ha ganado la histórica carrera del Medio Millón un poco por casualidad; un atasco retrasó su llegada al hipódromo y con ello la carrera, por lo que su caballo, el único que no estaba dopado hasta las trancas, corrió contra ejemplares de mayor clase pero en pleno bajón. Pero al acabar la primera gran guerra se han reanudado las carreras en Francia e Inglaterra y , por rellenar el vacío, se aficiona a la lucha.

El XIII 'apadrina' a varios luchadores llegados de los más diversos lugares. Los dos más destacados son un gigantesco tangerino que unas veces se hace llamar 'El Moro Muza' y otras 'El Turco', con ocasión de enfrentarse a un magno manco al que llaman 'El Cervantes' . Este es un antiguo regular que ha perdido un brazo en las guerras de África y cuyo caso llega a conocimiento del Rey, que le da empleo como luchador. Con el moro protagoniza enconados enfrentamientos unas veces como Cervantes y Turco, otras como Pelayo y Muza, que les hacen muy populares en todo Madrid, ya que aunque el pueblo llano no ve las peleas si hay quien se cuela en los entrenos del Campo del Moro.

De recónditos pueblos de España llegan luchadores avalados por los caciques locales, para las veladas de catch de los jardines del Palacio de Oriente. La mayoría son brutos de pueblo, algunos tirando a mongólicos, que son derrotados por los preparados y quinquillosos luchadores reales, que en estas ocasiones hacen 'pack' y luchan en mancomunidad. Un caso curioso es el de un tremendo gigante onubense, que al ser humillado en la capital y creer que su 'amo' le va a hacer pagar la derrota, se escapa de regreso a su tierra en la sierra de Aracena. Durante años se cuentan leyendas del gigantón perdido que roba ganado, come niños y rapta doncellas (hasta el punto que se llamó durante mucho tiempo 'sansoncitos' a los hijos no deseados de las madres solteras de la zona) y cuando ya se daba por olvidado, fue muerto en los años cuarenta por una partida de la Guardia Civil que, buscando maquis, se encontró con este 'bigfoot' andaluz. Cuatro mulos hicieron falta para remolcar su cadáver.

El destino de Cervantes y Turco no fue menos singular. Los tiempos se fueron poniendo revueltos para la monarquía y a eso no fueron aujenos los gigantes. Cuentan que Cervantes, que le tenía fidelidad absoluta al rey, cascó muchos craneos y espinazos republicanos no ya por afán deportivo sino por puro partidismo. Cuentan también que en una ocasión, cuando la guardia real ya se daba en retirada, salvo a Romanones de un apuro gordo. El pueblo de Madrid le tenía mucha tirria y llegaría a cobrársela. Turco, por el contrario, se hizo socialista en secreto y acudía, en lo menos parecido al anonimato, a mitines y conspiraciones, poniendo más en peligro a sus compañeros que a sí mismo, porque el rey le tenía cariño y le perdonaba sus veleidades.

Unos días antes de las municipales que hicieron abdicar al XIII Muza se fugó de sus lugares de entrenamiento y vida. El rey, preocupado, mandó buscarle, pero sin éxito. Romanones, que ya veía la que se avecinaba, temió un asalto de los antimonárquicos al palacio con el moro en vanguardia rompiendo quijadas, y le encargó al fiel Turco que lo buscara y se deshiciera de él. Este le buscó por todas partes y le encontró al final en una casa de lenocinio de la calle de las Huertas, yaciendo hasta con cuatro cristianas (dicen) y allí mismo se dispuso a matarle. La pelea se desarrolló por todo el barrio, esta vez sin reglas ni falsos golpes. En un momento alguien pensó en llamar a la polcía, pero llegó la noticia de que en estas el rey había abandonado el palacio y se marchaba, a todo gas, a embarcar a puerto. Cervantes, que lo oyó, quedó demudado... ¡Le abandonaban! Y en esas que salió corriendo esperando alcanzar aún la comitiva. No se lo quiso permitir los que asistían a la lucha, de pronto fervientes republicanos, que le acorralaron. Para cuando quisieron llegar las fuerzas del orden ya lo habían linchado entre un par de docenas de hombres, algunos de los cuales se llevaron muy mala parte también. Cervantes fue una de las pocas victimas, junto a un pobre curilla que le dio un soponcio y un hombre que cayó / tiraron al río en una discusión de un día por lo demás inesperadamente pacífico.

Muza dejó de ser turco o moro malo de Lepanto para convertirse en "Nikolas, el gigante ruso" y así llegó a pelear en las veladas del Price, contra algunos luchadores de nueva hornada disfrazados de sacerdote u oligarca con sombrero de copa. Tuvo la mala suerte de que la rebelión militar del 36 le pillara en zona nacional y en cuanto pudieron reducirle le llevaron a una tapia y le fusilaron. Pero erraron por alto (sobrepasaba la tapia y era difñícil acertar a una cabeza al cielo) y las balas que le metieron en el cuerpo no fueron suficientes. Estuvo un rato echado y antes de que vinieran a enterrarle se levantó y marchó. de alguna u otra manera consiguió llegar a la frontera francesa y allí se quedó un tiempo en Marsella hasta que al ver acercarse una nueva guerra marchó en barco a Omán. Allí se le pierde la pista.



3. EL PRESSING CATCH EN EUSKADI
por Xabi BenPuta

Como el tema está que arde, no puedo por menos que mencionar la breve y anodina, pero intensa historia del catch en el Pais Vasco. Aquí no sé trató de un fenómeno exclusivista, como sucedió en Madrid, bajo el amparo de Alfonso XIII, sino que constituyó un ingrediente más de esos espectáculos nómadas para la población rural que alegraban la monótona vida de los baserritarras en la posguerra. Estos, como en todas las guerras, habían sido más o menos ajenos a la famosa contienda fratricida y eran todavía más ajenos a las consecuencias de esta, y como el clima social que se olían era el que imaginamos, tenemos pues a toda una masa social ávida de nuevas sensaciones. Lo cual se complementaba con el hecho de que ciertas personas que se equivocaron de bando y que aún así conservaron el pellejo, se encontraron de repente en la más total inopia y con ganas de no darse a conocer por el momento en ningún sitio fijo. Así, Valentín Letamendi, comerciante de bienes varios y de buena familia, que se había dedicado durante toda la guerra a traer barcos llenos de rifles de Liverpool para el bando rojo, se encontró de repente en una situación comprometida. Harto de viajar y viendo que las aguas volvían a su cauce, Valentín tuvo los arrestos necesarios para cambiarse el nombre y crear un espectáculo itinerante con el fin de condimentar las numerosas ferias de los pueblos de Euskal Herría. Se valió de presidiarios fugados, animales abandonados y elementos fugitivos en general para reclutar una pequeña (pero suficiente para el público cateto que iba a tener) y alegre masa feriante. Así tenía al hombre que bebía veinte jarras de agua y luego las vomitaba en una especie de sifón infinito, que era el mismo que con un viejo truco de minero se rompía piedras gigantescas sobre el pecho, y que era el mismo que mataba un burro (que estaba entrenado para morir cada función) de un solo puñetazo en la testuz. Era el mismo, digo, pero con diferentes guisas y presentaciones. Cuando la piedra era Jauno, cuando lo del agua era Neptuno y cuando lo del burro era Sansón. El Circo contaba también con Heliodora la gimnasta, una prostituta de habilidades desconocidas, Pachicu, que era el mismo burro asesinado, redivivo para tocar el acordeón acompañando a Giancarlo, un tenor italiano que interpretaba los hits del momento.
A pesar de la sorpresa y el arrebato que en el público provocaban tan sensacionales y disparatados números, resurrección borrica incluida, ninguno igualaba al número final. La "lucha inglesa".

Valentín había quedado prendado en sus muchos viajes de las peleas que se organizaban espontaneamente en los puertos ingleses entre marinos y estibadores de todas las partes del mundo. Indios y aborigenes, americanos y holandeses luchaban con singulares estilos en los cuadriláteros de madera flotantes que se utilizaban para descargar los barcos, que una vez vacíos semejaban a los rings de boxeo, con la singularidad de que si caías fuera te esperaba un chapuzón en las negras aguas del puerto. La madera húmeda, la ausencia de reglas y, aún más, el sustancioso dinero que se conseguía por acabar con tu rival a remojo, llevaba a los luchadores a ejecutar prodigiosas piruetas y amarres sobre el rival, resultando en combates épicos y plenos de espectáculo y emoción.
Valentín, que vió el enorme potencial del asunto, no pudo por menos que incluir un número de combate libre (y ensayado) en su espectáculo. Él mismo lo bautizó como "lucha inglesa", que fué el nombre con el que más tarde se dió a conocer en todo Euskadi. Así, y con la impresión en la retina de aquellos combates que tanto le impresionaron, creó un remedo del ring acuático, con una lona impermeable que rescató de su propio barco, secuestrado en Portugalete. Sujetaba esta con un ingenio de varillas metálicas y la llenaba de agua, y sobre esta colocaba una tarima flotante (ejem, quiero decir realmente flotante) rodeada de boyas que impedían que volcara arruinando el combate y que quedaba finalmente rodeada por el agua, destino final del luchador derrotado. No hay que desdeñar el hecho de que todo el montaje era perfectamente pelegable y apto para su representación en cada pueblo, como de hecho fué.

Valentín comenzó con solo dos luchadores y con una sola coreografía. Uno era Domingo Martínez, que así se llamaba el pluriempeado del burro, piedra y agua. A Domingo, Valentín le caracterizaba de la siguiente guisa: pintaba su corpachón con betún, de la cabeza a los pies, le ponía una inexplicable boina vasca y le colocaba un taparrabos del cual colgaban dos bolas de lana comprimida a la que impregnaba una fórmula marinera que hacía que ardieran sin quemar y sin apagarse a pesar del movimiento o incluso a pesar de estar bajo el agua. Debido a esto le bautizó como "Sugarra" (bola de fuego).

Al otro, Martín Minzarbeitia, un grumete que hacía las de vigía bajo su capitanazgo y que era famoso en el barco por su incomparable flexibilidad, destreza y agilidad, demostradas a la hora de robar raciones y subir a comerlas burlón a los palos mayores a la velocidad de la luz, lo vistió con un compendio de gasas y conatos de sedas avolantadas y huecas (para realzar la espectacularidad de sus veloces movimientos), coronado el asunto con una especie de turbante, al que adornaba con un pedazo de vidrio rojo. Le llamó El Rajá, pero debido a sus rápidas volteretas, a su velocidad y a su terrible dinamismo sobre el ring flotante, el público le rebautizó con el nombre con el que luego sería conocido en todo Euskadi: "El Volatinero".


Una vez pertrechados, Valentín, que ya por entonces se hacía llamar, no sin cierta ironía, "El Capitán" para ocultar su verdadera (y amenazada) identidad, diseñó una coreografía para el combate, no exenta de emoción y de suspense. El momento cumbre era cuando Sugarra, que hacía las veces de fortachón infernal pero un poco torpón, tras una seria tunda por parte del Volatinero intentaba asirlo en una desesperada cogida por los aires. Pero el hábil, que además generalmente contaba con el apoyo del público, pese a la boina de Sugarra, se escabullía de la presa sobre la cabeza de su oponente y daba con sus huesos a remojo de una fenomenal patada doble en la espalda. Pero, aquí estaba la gracia, Sugarra surgía de nuevo de las profundidades de la humilde piscina tras aguantar la respiración tanto como le fuera posible, llameando como antes y soltando un irrintzi gutural, presto para enfrentarse durante un nuevo round al ahora asustado Volatinero. Finalmente Sugarra perdía definitivamente tras una nueva serie de zafas y envites del pequeño cabriolero. Como para certificar finalmente la derrota del monstruo negro, Giancarlo el tenor, que durante el combate se dedicaba a comentarlo a voz en grito en un incomprensible, pero gracioso, italiano, ayudaba a salir del agua a Sugarra, montándolo en Pachicu a horcajadas para llevarlo a buen recaudo.

Tal espectáculo, que bien puede parecer ridículo y que probablemente lo fuera, al igual que un combate entre un tipo calvo y con bigote que se hace llamar Hulk y un tío que vá de oficinista cachas, causó sensación desde la primera vez que se representó, en el pueblo de Zeberio.
"El Capitán" presentaba sus actuaciones, una tras otra, hasta llegar al número final. Entonces los hombres se descontrolaban. Se cruzaban apuestas y se lanzaban vítores. Los niños huían ante la contemplación del monstruoso Sugarra, y en algunos pueblos se oye la voz "Sugarra" aún hoy día como sustitutivo del coco o del hombre del saco.
En los días de feria, a todo el mundo, cansado de darle vueltas a un carro, o de cargar txingas, o de segar o de cortar troncos, aquel número final les cogía completamente con la guardia bajada.
Cuenta Barandiarán, el antropólogo, en una crónica anecdótica, sin darle mayor importancia, como el fervor de los aldeanos llegaba a lo físico cuando Sugarra surgía de nuevo de entre las aguas, agitando sus antorchas colgantes. Algunos huían de las primeras filas, otros, mozos exaltados, pedían su turno para subir a la tarima y derrocar definitivamente al diablo, "(...) lo que el famélico italiano que cantaba insensateces durante la disputa, intentaba impedir a duras penas, descabalgando de su asno y sujetándo a los muchachos(...)".

Valentín incluso suprime el resto de actuaciones y centra su espectáculo en el combate. Debido a su escasez de recursos y a su, digamos limitado, repertorio, se ven forzados a recorrer grandes distancias entre pueblo y pueblo, por no repetir en pueblos cercanos.
Heliodora, que rápido abandonó su carrera como entertainer, pasó a ser la hembra común del grupo nómada, que en eso se comportó sin resquemores y con un envidiable sentido de la justicia.
Los éxitos se repetían por doquier y Valentín soñaba ya con asentarse y con ampliar su plantilla de luchadores. Quizas pudiera asentar su espectáculo de lucha libre en un puerto y atraer allí a la gente.


El final del Catch en Euskadi

Y con sus grandes visiones en la cabeza, Valentín, ahora el Capitán, mandó acampar cerca del monte Orio.
Uno siempre se pregunta que hay detrás de esas casualidades que llevan a un hombre a dar un giro inesperado en el camino de su vida, y si realmente son casualidades. El pequeño circo ambulante viaja en una carreta, a la que acoplan un tenderete bajo el que duermen, embutidos en sacos de campaña excedentes de la reciente guerra.
A media noche, Sugarra se despierta, como contaría más tarde "...preguntándome si de veras había visto esa luz o la había soñado...". Preocupado, aguarda rígido en su saco. No eran precisamente el Papa de Roma y su cohorte de palafreneros, así que teme que una partida de guardia civiles, o puede que algo mejor, ande rondando por su campamento. De repente "...como por el chasquido de un dedo...", se vé, con todos los integrantes del circo, cara a cara con unas personas a las que no conocía. De nada. Todos están de pie, despiertos, mirándo a sus interlocutores y mirándose entre sí. Años más tarde, Sugarra, el único superviviente que contó algo de aquel episodio, diría que realmente no los veía, "...porque realmente no tenían forma a la vista...", sino que de alguna manera los percibía. No hablaban, pero todos les oían.
"Somos los muertos, y somos los vivos, tal y como somos la muerte y la vida". Sugarra dice que alguno de ellos estaba distraido, y que incluso al que oían se le notaba distante, como si cantara una canción a una hormiga. "Hemos mirado a los ojos de muchos hombres y hemos llorado con las penas de todos, pero nos ha sido otorgado el sufrir sus maldades y este es un tiempo de muchas, y nos molestan y por eso venimos y tomamos formas que comprendeis, y os hablamos a vosotros aunque no escuchais. De entre los hombres de hoy en día, vosotros los cinco sois los únicos que no nos haceis daño y por eso os hablamos en vuestro lenguaje, que en nuestra boca nos sabe a cenizas. No lo sabeis, pero cada hombre es su prueba, y solo esa prueba cuenta para nosotros, pues como la cumpla es lo que hará que durmamos o lo que hará que tengamos que despertarnos y despertaros a vosotros. Solo eso nos importa del hombre y es su prueba, y la tortura que nos ha sido impuesta es que al hombre es lo único que no le importa."

"Vosotros, hombres" dijo, y Valentín y Giancarlo volvieron al momento al saco de dormir, quedando dormidos como estaban antes de despertar. "Ya la habeis cumplido". "Tú mujer, no la hiciste. Puedes vivir, pero nos hiciste sufrir y cada sufrimiento nuestro es eterno. Vete andando a dormir y descansa, pues tu vida sigue." Y Heliodora hizo lo que le mandó. "Vosotros dos sois por lo que hemos venido, teneis que cumplir vuestra prueba o no dormiremos. No podemos mover vuestros brazos, porque la prueba es vuestra y así debeis hacerla. No teneis por qué hacerla, pero nos ahorraréis lágrimas eternas. La hagais o no, nunca nos veremos más, puesto que el resultado ya estará para siempre sin remedio, pues esa es vuestra maldición y no la nuestra. No tendreis nada a cambio, cansaros pronto de esperarlo. Ahora tenemos que ayudaros, porque vuestra prueba urge y tenemos un dolor grande."
El espectro se dió la vuelta y de repente, Sugarra y el Volatinero se encontrarón en un frontón, lleno de gente y eran otros tiempos, pues la gente iba vestida de otra forma. Sin embargo, Sugarra confiesa que no estaba desorientado, al contrario, tenía una lucidez como solo la había experimentado en la guerra, mientras manejaba el mortero y escuchaba los disparos del enemigo entre los árboles, cada vez más cercanos. Miró al Volatinero y supo que él también estaba lúcido. Escucharon a su alrededor y todo lo que vieron les sorprendió. Estaban en un balcón y la gente les empujaba al pasar, peleándose por un buen sitio.
"Mira", dijo el Volatinero, enseñándole en su mano la mitad de unas tijeras de podar, con su filo curvo reluciente. Enseguida la ocultó bajo su puño, como acordándose de algo. Sugarra miró su mano y, a su vez, tenía un encendedor. Estaba untado en combustible, el fuego del Capitán, que ardía sin quemar.
Observaron el juego, que estaba a punto de terminar, y observaron a la gente, que miraba el ir y el venir de la pelota, y que entretenía sus miradas en un punto por debajo del balcón donde ellos estaban. Miraron allí, y de repente tuvieron miedo.
"Hazlo". "Espera, no puedo". "Si no saltas primero, yo no podré". "Espera, tengo miedo de matarme". El juego había acabado. La gente bajaba al campo, arremolinándose alrededor de los jugadores. La persona a la que miraban comenzó a caminar entre ellos, y todos se apartaron, menos ocho hombres que nunca se separaban de este. Ellos dos también bajaron, con una furia que les crecía dentro cada vez mayor. "Hazlo, aún podremos". "Espera, hay demasiada gente". "Ya es tarde, vamonos". "No, espera, quiero hacerlo".
De repente, un alarido atrajo todas las miradas, un olor lo llenó todo. Un hombre se quemaba. Ellos dos le miraron. Cuando volvieron la vista al hombre que tenían que matar, ya no estaba, se lo habían tragado los ocho hombres. "Ahora ya es tarde". Ambos salieron a la calle, y habían pasado demasiados años en una sola noche. El Volatinero dobló una esquina y nunca más se supo de él. Sugarra fué a la playa, y se prendió fuego y se metió en el agua y volvió a salir, ardiendo de nuevo, simulando como en sus combates que había vuelto y que aún podía ganar.
Buscó a Valentín y a Heliodora y a Giancarlo, pero no les encontró. Se busco a si mismo, pero se encontró donde no debía estar. Afortunadamente, los bares y el vino seguían funcionando igual. Por simple inercia, abrió el suyo propio y cuenta su historia a quien quiera oírla. La gente, por lo general, opina que es una extravagancia y que no tiene sentido. Sugarra dice que mientras tomas un buen vino, cualquier historia es buena y si tiene sentido o no, dá igual. Aunque aún oye, en el fondo de su memoria le queda, un lamento eterno.

Y así acaba la historia del catch en Euskadi.

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20.11.09
  2ª edición de "La música más rara del mundo"



Agotada la primera tirada, ya está a la venta en Madrid Comics una segunda edición de "La música más rara del mundo", mi fanzine temático/compendio dedicado a repasar, en 124 apretadas páginas, convenientemente ilustradas (y un CD-Rom con casi 9 horas de música de regalo), algunos de los aspectos menos conocidos y más sorprendentes de la historia de la música. Más información en este post.

En este enlace es posible escuchar la charla/entrevista que me hicieron en el programa El estado de la mar hace unas semanas, donde estuvimos hablando de algunos de los aspectos comentados en el librito y escuchando una selección de canciones. Estaba ronco y con nódulos, en realidad tengo una voz muy hermosa :).



Muchas gracias a todos los que agotásteis la primera tirada, y a todos los blogs, foros o páginas web que os habéis hecho eco o lo habéis reseñado (que no son muchos, pero son los mejores).

Pronto habrá más novedades en Libritos Jenkins. Si alguno quiere hacerse con un ejemplar y vive fuera de Madrid, que me escriba a frunobulax04@gmail.com.

Aprovecho para pedir disculpas y un pelín más de paciencia a los pedidos por correo que tengo atrasados y ya pagados. Juro por Frank Zappa que el lunes os lo mando sin falta, o me corto un dedo por cada día que pase. LO JURO.

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5.11.09
  Me han cancelado la cuenta de Rapidshare

Mi cuenta de Rapidshare fue curiosamente restaurada después de una serie de quejas y mensajes groseros a los responsables de la empresa, así que todo lo que pone aquí debajo sirva únicamente como guía de descargas.

Me han cancelado la cuenta de Rapidshare, así que ya no funciona ninguno de los ficheros en descarga que había subido por aquí. Por ejemplo:

- Las dos primeras fotonovelas de Blue Demon.
- Mis cuatro primeros discos recopilatorios temáticos.
- Ni el 5º.
- El primer concierto de Mondo Cane (este se puede encontrar en otros sitios).
- La colección completa de Nth. Man, the ultimate ninja.
- Todo Scout de Tim Truman.
- Algunos fanzines 2000 Maníacos, Quatermass, recopilatorios de La trastienda, Planeta enfermo, Depravados E-Diktö o No me Judas, Satanás.
- Algunos libros y revistas de cine de género más.
- Aún más.
- El otro mundo de Brieva.
- Algo de la Musical Geographic Society.
- Y un poco más, variado.
- Una selección de más de 500 historietas de Sir Tim O'Theo.
- Algunos tebeos de Pafman, Superlópez o Sporty.
- Todo Kareto de Perera.
- La antología completa de Peter Bagge para Reason Magazine.
- Todo Bat boy de Peter Bagge.
- La biografía de Traci Lords.
- Antología de Electric Retard.
- El dietario de la gira '95 de Doctor Explosión.
- 120 páginas de Porrambo.
- Fanzine Difuntos recientes especial Heavy y cine.
- "Il favoloso" de Fred Buscaglione.
- Mundo Depravados nº 1.
- Mundo Depravados nº -1.
- Mondo Brutto nº 0
- Mondo Brutto nº 1
- Mondo Brutto nº 2
- Mondo Brutto nº 3
- Mondo Brutto nº 4
- Mondo Brutto nº 5
- Mondo Brutto nº 6
- Mondo Brutto nº 7
- Mondo Brutto nº 8
- Mondo Brutto nº 9
- Mondo Brutto nº 10
- Mondo Brutto nº 11
- Mondo Brutto nº 13
- Mondo Brutto nº 14
- Mondo Brutto nº 15
- Mondo Brutto nº 16
- Mondo Brutto nº 17
- Mondo Brutto nº 18
- Mondo Brutto nº 19
- Mondo Brutto nº 20
- Artículos en la revista El Jueves 1ª parte
- Artículos en la revista El Jueves 2ª parte
- 2000 Maníacos (nº 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 13 + extras)
- Zineshock (nº 1 al 5)
- Espanis Sico (nº 1, 3, 4 y 5)
- Flandis Mandis (nº 1, 2 y 3).
- Mudhoney (nº 1 al 5 + extras)
- Jo, tía! (nº 1 al 5 + extras)
- El maravilloso libro de los Muppets.

Pues lo siento, pero nada de esto, ni las otras cosas que había subido al Focoforo, pueden ser descargadas nunca más de estos enlaces. Si a alguien le interesa algo, que lo pida y veo qué puedo hacer para pasárselo. Y si algún alma caritativa se descargó estas cosas y le interesa ponerlas en descarga en otro lugar, que avise.

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29.10.09
  LA LUCHA LIBRE, ASÍ, IN YENERAL

(El largo texto que viene a continuación fue un homenaje a la belleza absurda y pop de la lucha libre-espectáculo, publicado en 5 partes durante las navidades de 2005 en mi difunto blog "Frunobuland", a razón de 10 luchadores por post, más la intro y el apendix. Algunos enlaces puede que ya no funcionen, y en general todo ha cogido algo de polvo. Lo publico todo de sopetón tal como fue viniendo en su momento, y añado en los comentarios lo que se dijo entonces, que me parece bonito que quien quiera se relea. Vamos que nos vamos)

INTRO: BOCETO DE LA LUCHA LIBRE


En los últimos años he recuperado la pasión por la lucha libre, y me he vuelto un gran aficionado. De niño fui uno de tantos españoles que babeábamos cada domingo por la mañana delante del Pressing Catch norteamericano, que emitía la recién nacida Telecinco. Fanático sobre todo de El Último Guerrero, pero también de Roddy Piper "El Gaitero", de los Rompecorazones y de los Sacamantecas, mis favoritos entre todos esos cachos de carne que se daban pescozones de mentira en mi tele. El tiempo pasó, Telecinco se puso picajosa con Lazarov, y el resto es historia. La lucha libre dejó de formar parte de mi ocio televisivo. Tuve que contentarme con el Fight Club de Eurosport y el cine de tortas. Por cierto, que a día de hoy Hulk Hogan tiene su propio reality-show, a imagen y semejanza del de Ozzy Osbourne, Hogan Knows Best. Lo emiten todos los fines de semana en ese canal "musical" antaño respetable que se llama VH1. Casa-Hogan es un castillo gigantesco en California, donde todos tienen el pelo rubio platino y hay enormes rancheras 4x4 por toda la finca. Hulk se pasa el día haciendo bricolaje y levantando pesas, y por lo demás todo es tan aburrido como puedes imaginar.

La World Wrestling Entertainment (nombre por el que se conoce ahora a la vieja WWF, World Wrestling Federation; el cambio es significativo), con él o sin él, es un truño considerable. Actualmente hay decenas de asociaciones y federaciones independientes de lucha libre norteamericana. La cosa ha ido degenerando hacia infragrupúsculos tan bizarros como el Gay Wrestling, el Backyard Wrestling, el Puroresu, el Submission Wrestling o el Nude Wrestling. Y por supuesto, también hay lucha bizarra en Puerto Rico, en Filipinas, en Italia, en Japón... Entre la más clásica lucha libre grecorromana hasta el vale tudo, pasando por el superheroísmo bizarro y por todo tipo de variedades que rozan (o atraviesan) la pornografía, hay absolutamente todo lo imaginable. Cosas aburridas, patéticas o demasiado ortodoxas, y también cosas alucinantes.


Lucha Libre bizarra

Este bloque va a ser tan sencillo como la enumeración de 5 cosas que me gustan del mundo de la Lucha Libre (entendida ésta de una manera muy amplia, como veremos).

1. Las peleas entre mascotas


No me refiero a las peleas de gallos o de perros, cosa que mola bastante poco. Francamente en contra del enfrentamiento involuntario entre animales, que no tienen la culpa de la subnormalidad de su amo. Me refiero al momento en el que dos mascotas deportivas (esos señores que se ponen trajes de peluche para animar a su equipo) se dan de hostias. ¿Hay algo más gracioso que eso? De vez en cuando (por desgracia muy poco a menudo y cada vez menos) vemos en los programas de zapping este tipo de delirantes y cachondas escenas: en un encuentro de béisbol o de la NBA, de repente las mascotas de ambos equipos se enzarzan en una pelea a muerte, que suele devenir en una batalla entre todos los presentes en el estadio. No sé por qué me hace tanta gracia. Es un gag infalible, genial. Había un viejo episodio de El Príncipe de Bel-Air que giraba en torno a eso, con Will Smith y Carlton vestidos de urogallos azules retorciéndose el pescuezo por los suelos, y yo es que me partía de risa. También se ha abusado de este gag en Los Simpsons, cómo no. Es también un elemento recurrente en "Smoochy" y en varios episodios del Saturday Night Live...

Debería hacerse más a menudo. Si dependiera de mí, introduciría una nueva ley en el deporte que obligara a todos los equipos, de todas las especialidades, a tener su propio hombre de peluche. Y en caso de empate, que lo resolvieran a puñetazos entre ambas mascotas.

Las risas que produce el dolor provocado entre dos mascotas enormes, también es trasladable a un solo individuo. Recordemos aquella noticia de Piolín linchado a las puertas de una atracción de Disneyland París. O las imágenes que a veces pasan de señores disfrazados de gallina vomitando o haciendo el indio involuntariamente, discutiendo con alguien o algo así. O cuando vemos a una mascota de la NBA que durante el descanso, entre cheerleader y cheerleader, salta un plinto, da una voltereta y trata de hacer el mate de su vida... pero se rompe todos los dientes contra el aro. ¡¡¿No es lo más gracioso del mundo?!!

Vale, vale, sé que estás pensando que todo esto no tiene mucho que ver con la Lucha Libre... y tienes razón. Lo siento. Es que me hace mucha gracia. Si a tí también, pulsa aquí.


2. Catfighting

Tampoco, tampoco esta vez se trata de violencia entre animalitos. Aunque las fotos de gatos peleándose o jugueteando son una afición como otra cualquiera, sólo comparable a la enemistad histórica gato-ratón. El cat-fighting es la variedad macarra, perversa, de la lucha libre femenina. Boxeo femenino y lucha libre femenina. Una versión totalmente amateur, quinqui y sexy de la lucha libre. Aquí lo que se llevan no son llaves bien ensayadas, sino tirones de pelo, arañazos y ropa desgarrada. Ahí está el espectáculo. Como siempre, Internet nos muestra un amplio abanico de esta modalidad bizarra y erótica de lucha: Catfighting babes, Real Catfights, Female Wrestling Theatre, Fighting Felines, Catfight Central, Cat Fighting Club (modalidad japonesa de sumo), Catfight World, Cat Fight, Apartment Wrestlers... Otro lugar interesante para el aficionado masculino sin duda será la página de Diana The Valkyrie, un punto de encuentro de luchadoras que están deseando pegarse con machos. De otra cosa no, pero de fetichismos internet está bastante bien surtidito.


3. Champions of the Galaxy

Este luchador del año 3.000 se llama 'Shepard, the vagabond priest', nada menos

Los más friquis y purulentos aficionados a esto de lo que vengo hablando tienen un filón en Champions of the Galaxy y Legends of Wrestling, que no es otra cosa que dos complicados juegos de mazos cartas al estilo de Magic o Pokemon.

Son los típicos juegos de lucha a partir de puntos de vida, fuerza, etc. diferentes que tiene cada uno de los cromos. Yo me acuerdo que de pequeño nosotros jugábamos a cartas de coches, aviones e incluso trenes de estas características, y no le tengo mucho cariño a ese recuerdo, creo que era algo aburridísimo. Pero las nuevas generaciones han crecido con este tipo de cosa en sus tiendas favoritas, y es un verdadero éxito. En el caso concreto de Champions of the Galaxy, se trata de todo un hito de la mercadotecnia, ya que su fuerte está en que estos personajes de lucha libre futurista pueden ser inventados por los aficionados, de tal manera que la publicidad de su juego es totalmente gratuita, y el hombre se está forrando.

Su creador, Tom Filsinger, dice que fueron The Grateful Dead, que se hicieron famosos dando permiso a sus fans para publicar los conciertos piratas, quienes le dieron la idea: «Los miembros de la banda pensaban que así la gente comprendería más su música y querría grabaciones de mejor calidad, de manera que las grabaciones generarían un nuevo mercado. Me parece que lo mismo sucede cuando se estimula al usuario a crear sus propios personajes y a intercambiarlos en la Red. A la larga, recurrirán a nosotros en busca de más personajes».

El otro juego es evidentemente más clásico y entrañable, y no parte de esa premisa, sino que todas las cartas se venden a través de la web, en la que se van lanzando novedades de vez en cuando.

Esto de la lucha libre mediante cromos nunca me ha gustado, ya sean de luchadores clásicos, futuristas, pokémones o Caballeros del Zodíaco. Pero ante todo respeto, amigos.


4. Los Gladiadores Americanos


Como casi todas las cosas de este extraño artículo, esto de los Gladiadores Americanos, que a nosotros nos parece totalmente ridículo y patético, es en Estados Unidos una cosa no sólo digna sino una más que seria salida profesional para toda la chavalería. Llevado a nuestra piel de toro, esto sería como encerrar a un grupo neonazi en el Gran Prix de verano. Pero para los yanquis este programa de TV no sólo es una cantera de playmates y titánicos extras de cine, sino también un orgullo para la Patria y una metáfora del Sueño Americano.

Llegaron a emitirlo en nuestro país, limitándose a doblarlo directamente de la versión americana, que yo recuerde. De nuevo nos estamos remontando a la protohistoria de Telecinco, aquellos años de Pressing Catch y de Humor Amarillo, otro llorado programa que por cierto estaba a medio camino de los otros dos, cronológica y conceptualmente hablando. En USAlandia el universo de estos pavisosos cachas y jamonas que se pegan con armas de gomaespuma es un verdadero filón. Algunas de las estrellas del programa, como Nitro, se hicieron verdaderamente famosos y aparecían en todas las sit-coms de los noventa. Se vendían las armas, en menor escala, para los niños. Se hicieron videojuegos, muñecos articulados con armas y accesorios y hasta una bizarra película de acción crepuscular.

Como ramificación marginal de la lucha libre deja bastante que desear, pero hay bastantes puntos en común: toda esa colección de esteroides, drogas de diseño y trajes de colores, los nombres en clave... Con el añadido de las armas y de la participación simultánea de hombres y mujeres. Como última observación, no me puedo callar que a mí lo que me gustaría es que volviesen las peleas de gladiadores de antaño. Con las redes de malla, los leones, los esclavos, las lanzas, las cadenas... Basta de mariconeo, barras y estrellas.


5. Muñecos articulados


Mi infancia coincidió con uno de los momentos de mayor esplendor de los muñecos articulados en España. Justo cuando los Madelman empezaban a dejar de fabricarse, y en las jugueterías (establecimientos casi también extintos, por cierto, y sustituidos sin excepción por tiedas de armas, de videojuegos o locutorio-peluquería-cibercafé-liberesumóbil-ultramarinos), en las viejas y entrañables jugueterías, decía, coincidían los playmobil con los muñecos de He-Man, Action Man, Secret Wars de Marvel, Super Powers de DC, los inolvidables G.I. Joes, figuras de Star Wars, etc. etc. Además, uno de los fenómenos más interesantes era el de los muñecos piratas que llegaban de misteriosos países orientales y que se encontraban en las tiendas de todo a 100. Vergonzosas copias de los más famosos superhéroes pero con leotardos fluorescentes, soldados de las fuerzas especiales sospechosamente parecidos a los Joes y los de Cupra, pero con erratas en el nombre y la cabeza blandita, o hombretones de una sola pieza, duros como rocas, que representaban a luchadores enmascarados. Que no gustaban a nadie, por cierto, pero que ahí estaban, y que estaban hechos a la misma escala que el resto, por lo que eran perfectamente coleccionables y anhelados.

Y a principios de los noventa, con todo el ruido que estaba haciendo la telecinco de las Mamachichos y el Pressing Catch, aparecieron los primeros muñecos oficiales de la World Wrestling Federation, por obra y gracia del espíritu Hasbro. Eran de plástico duro, abigarrados y grotescos, paticortos y sin codos ni rodillas, pero detallados y cachondos. No servían apenas para hacer aventuras: fueron creados exclusivamente para darse de tortas unos con otros. Cada uno tenía su golpe particular (accionado mediante cutres resortes en el sobaco o la espalda), bien fuera una galleta con la mano de canto en posición de kárate, bien un uppercut en giro de 360º. Y además, apretándoles el cogote se les encogía la cintura, comíendose la mitad de las piernas, y se eyectaban hacia el contrincante, en un efecto brutal que hasta entonces sólo habíamos visto en el personaje de ariete, el cabezón de los He-Man. En casa de mis padres, encima de un armario, conservo el ring azul de la WWF, y dentro yacen los Sacamantecas, Hulk Hogan, El Último Guerrero, El Hombre de un Millón de Dólares, un muñeco taiwanés precioso de La Cosa, el Batmóvil y dos o tres figuritas enmascaradas piratas. Qué bella es la violencia de juguete.


Me dejo montones de cosas-que-molan en el tintero: Mucha Lucha, los cómics de luchadores (desde Mortadelo hasta Lucha Libre Tequila, pasando por los inencontrables clásicos Sensacional de Luchas), los videojuegos, las alucinantes películas que se han rodado sobre el fenómeno o con luchadores invitados... Pero dije cinco así que echo aquí el freno. Además, en este dossier, de un modo u otro, acabaré hablando de casi todo ello.


Santo y yo


Hablando de todo un poco diré que hace unos cinco años vi la primera película de Santo el Enmascarado de Plata. Hasta entonces me sonaba el personaje y tenía hecha una idea aproximada. Pero el desvirgamiento vino a ser en una sesión del CineMad de hace un lustro. Me gustó bastante. Era una de la etapa dorada, de las últimas que se hicieron en blanco y negro. No recuerdo cuál de ellas. Sólo que salían Blue Demon, un mad doctor y el resto de los elementos habituales: un par de rancheras, escenas de lucha en el ring, una persecución a bordo del Dinalpin A110 cabrio, imágenes de la pacata vida cotidiana de entonces, la risible condición de Santo como un enmascarado permanente, ya fuera de paseo con su novia, en el WC o en acción...

A partir de ese episodio busqué más películas. Y en unos meses había visto algunas de las mejores, gracias sobre todo a la creciente proliferación de esos modernas tiendas de alquiler de DVDs de importación: Santo contra el cerebro del mal, contra zombies, contra Frankenstein, contra marcianos, contra Drácula, contra varios brujos y hechiceros... También busqué fanzines, libros y revistas sobre el tema, y pasé horas en Internet conociendo la historia del enmascarado fondón.

Pero la verdad es que siempre he sido un fan bastante comedido y heterodoxo. Me resulta fascinante este subgénero de la lucha, y siento ese cosquilleo cada vez que me enfrento a una nueva película de esta suerte de luchador todopoderoso. Pero las tan evidentes limitaciones de este cine no siempre me encandilan; a menudo me tiran de espaldas. Los agujeros argumentales, la seriedad de todas las escenas y protagonistas (que sólo provocan humor involuntariamente), la ausencia a menudo de ritmo, de malicia, de sensualidad, las limitaciones de presupuesto...

Pero hay algo. Estas películas tienen algo. No puedo dejar de verlas. No sé si es la atracción por lo netamente bizarro o la extraña mezcla de elementos que entrañan las películas (esa música psicodélica, esos colores, esas máscaras, esa simpleza formal...), o quizá precisamente la visión de la ausencia de esos elementos que ya he citado, lo que me atrae. En cualquier caso, sigo siendo un cazador de películas de lucha libre mexicana. Me expongo a su visionado una y otra vez como si se fuese a acabar el mundo. Y por supuesto, con el tiempo me he descargado con el E-Mule algunas de las películas más inencontrables de luchadores, luchadoras, mujeres murciélago o bestias amorfas que se pelean.

Creo que ya dije en otra ocasión, muy de pasada, que actualmente están emitiendo un larguísimo, eterno ciclo de cine de luchadores en Galavisión (mejor dicho, en Canal de las Estrellas, su versión europea). Es mi ineludible vermut de los domingos. Hasta que no se acaba la película, no me muevo del sillón, a pesar de que mataría al insensato responsable de la publicidad, el grifo de autobombo galavisionario que no cesa, con siete y ocho cortinillas cada diez minutos (sus telenovelas, sus mariachis, su apesadumbrado "cine de barrio" con Pedro Infante a la cabeza, sus infernales programas infantiles, los toros, el fútbol azteca...). Descubrí el ciclo allá por mayo o junio de este año, y no han fallado ni un solo domingo. A la una del mediodía hora española, tengo mi cita con "Los invencibles del ring", llueva, nieve o tenga la mayor de las resacas. Además de las mejores películas de los años 50's y 60's de Santo y/o Blue Demon, también han emitido algunas de las peores películas imaginables, como las de los primeros 70's o esas cosas extrañas que hicieron en los 80's e incluso en los 90's, protagonizadas por El Hijo de Santo, intentos por revitalizar una licencia que no levanta cabeza y que normalmente dan cierta grima. Y como fantástico complemento, dado que no es un ciclo exclusivo de Santo, han emitido otras fabulosas películas en blanco y negro de Las Luchadoras, de Mil Máscaras, de Zovek o de Mantequilla Nápoles.

El pasado domingo, por ejemplo, emitieron una de las más descacharrantes, icónicas y mejores de toda la saga, "Santo, el Enmascarado de Plata vs. la invasión de los marcianos" (1966), que ya había visto pero que ahora por fin tengo grabada. La semana pasada no hubo película. Emitieron toros desde la Monumental, y me temía que tristemente se hubiera acabado el ciclo. Encima, ni siquiera hubo cornadas. El sabor de boca era aún más pestilente teniendo en cuenta que la semana anterior pusieron "Santo contra los secuestradores" (1972), que se podría haber titulado perfectamente "Santo y el Chavo del Ocho en los suburbios de Ecuador", y que era una lamentable versión cómica con una o dos escenas de acción, a mayor gloria de un anciano viejo verde maestro del humor ecuatoriano. Por suerte, era una falsa alarma. La semana que viene emiten "Santo, el Enmascarado de Plata vs. los villanos del ring" (1966), otra de las grandes de la filmografía. Puede que sea la última de la saga, a juzgar por la programación que anuncian en la web. Fue bonito mientras duró.

Y justo antes de la película, entre las 11 y las 13 hh., el Canal de las Estrellas echa en diferido la Lucha Libre. La espera de la película se me ha hecho de lo más amena estos meses atras, viendo las batallas que se montan estos verdaderos atletas con máscaras de colores. Aunque todo tenga más de circo que de deporte, como es bien sabido, es innegable que toda esta gente son unos atletas del quince, y se nota que la lucha es algo muy respetado en México. Algunas volteretas, saltos, patadas voladoras, llaves, martillos o lo que sean merecen pódium olímpico. Y los tíos se rompen sillas, se arrancan el pelo unos a otros, sangran y sufren caídas del equivalente a dos pisos continuamente, con toda la naturalidad y profesionalidad imaginables. Es otro momento embriagador de la semana. Haced el intento, si no seguís esto de la lucha mexicana, porque tiene su aquel. Yo me he hecho creyente en unos pocos meses, y tiene un regusto muy parecido a aquel viejo Pressing Catch del que hablaba al principio.

He venido aquí a escribir este post para recomendar el texto que se ha currado Wilbur Mercer en su fantástico blog, que cuenta somera, entretenida y casuísticamente los intríngulis de la lucha libre y anécdotas jugosas (por cierto que lo del Papa Wojtyla luchador es totalmente verídico; aunque no sé si se enfrentaría a Karadagián). Iba a mencionar su post simplemente, pero me ha salido todo esto de aquí arriba. Mi relación con las películas de Santo, el Enmascarado de Plata. También me he acordado de otro post muy bonito que hizo hace tiempo Surfernazi, y de estos, tres, artículos, de José Luis Viruete. Este opusculito es lo que yo he dado de sí.


Pero lo mejor está por venir

Hasta aquí la introducción. Se queda muy cojo el asunto del deporte en sí: reglamento, asociaciones, modalidades, combate olímpico, etc. Me dejo sulibeyar por los colorines, las fotos y lo más pop del asunto, y queda todo muy en el aire. Es que yo soy así.

En fin, esto no ha hecho más que empezar. En la próxima entrega (la están peinando) viene la verdadera acción. El momento de conocer a fondo a los más grandes luchadores que en el mundo han sido. El bloque documentado, lleno de imágenes esperpénticas y personajes bizarros a punta pala. Con momentos nostálgicos y declaraciones de rendida admiración. Con friquis de todos los coloresy sabores. Nada más y nada menos que el...

Top 50 lucha countdown!!

Espero no comerme mis palabras y que se quede en un top 17 o algo así. Permaneced en sintonía, y practicad sólo la violencia de risa.

EL GRAN FANGORIO vs. MACHO SASQUATCHO!!




TOP 50 LUCHA COUNTDOWN!!!

Los hay reales y los hay dibujados; los hay cachitas y los hay fondones; hay hombres, mujeres, híbridos y animales; muchos de los que son no están, y sin duda echaréis en falta a algún favorito, pero todos los que están, son. Esto es una cuenta atrás de los 50 luchadores más grandes de todos los tiempos. ¡Es la hora de las tortas!


50. CULO DE MUERTE

Empieza la cuenta atrás. Un poco de paciencia, que pronto llegaremos a la flor y nata, a los titanes de este maravilloso deporte espectáculo. Pero nunca hay que olvidar a la cantera, los que están empezando, los tiarrones que se curten en las lonas más sucias dándose coces por cuatro perras. Luchadores independientes que contra viento y marea, en el barro, en un garaje abandonado o en la puta calle alimentan a la afición desde el anonimato. En este estrato subterráneo los luchadores son legión, y ha sido muy difícil elegir al nº 50, el último de esta lista de Elegidos.


He optado por Culo de Muerte como representante. Originaria del medio-oeste, Culo de Muerte es una luchadora cuya arma secreta es el tamaño de su trasero. Presume de tener el culo más grande y fornido del planeta, y derrota a sus adversarios a base de golpes con la parte baja de la espalda. Viste un máscara y capa metálicas, a imitación de los ídolos mexicanos, y tiene numerosas groupies fieles, gordinflonas que acuden disfrazadas a ver a su ídolo. Nunca ha ganado ningún título, pero el tiempo pondrá las cosas en su sitio.

Culo de Muerte es tan sólo uno de los casi 50 luchadores del circuito underground de la ISW (Incredibly Strange Wrestling). Un espectáculo ambulante de lucha libre bizarra que se deja ver en festivales de música punk y eventos como el Vans Warped Tour. Se trata de una troupe de surrealistas luchadores disfrazados que hacen todo tipo de locuras, a medio camino entre el circo de Jim Rose y las peleas clandestinas. Además de las peleas en directo, la organización vende por internet videos de los combates, máscaras de lucha, pósters, camisetas y hasta muñecos.

La ISW es un lugar curioso, en el que se pegan cachondísimos personajes como Macho Sasquatcho, The Man of M.O.N.K., The Oi! Boy, Señor Bueno, La Chingona, Jesus Cross, El Gourmexico, “Hooper” Le Deux, Son of God, Ku Klux Klown, Count Dante, Risa de Muerte, Hijo de Carne Asada, Rasputin, El Pollo Diablo, The Mexican Viking, El Libido Gigante o The Monkey Medics. Peleas para adultos, cachondeo bizarro y también llaves y trucos atléticos.

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49. PAUL “THE TOEMINATOR” BEECH

Otra tontería como una catedral es el Campeonato Mundial de Lucha con el Dedo del Pie (World Toe Wrestling Championship) organizado por la marca de helados Ben & Jerry’s. Tiene lugar todos los años en la localidad británica de Derbyshire, y no es un invento reciente. La primera edición se celebró en 1976, organizada por un pub llamado Ye Olde Royal Oak Inn, y fue recuperada por la empresa heladera hace ya doce años. Se trata de un “pulso gitano”, como se dice por aquí, pero en lugar de con los pulgares de las manos, con los de los pies, previamente revisados por los jueves y apoyados en el “toe-dium” oficial. Paul “The Toeminator” ha ganado en tres ocasiones el campeonato. Durante el evento se regalan helados, se bebe cerveza y se habla de Charles y Camilla. ¿Qué país necesita caza del zorro teniendo lucha libre con los pies?

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48. REFERÍ TRIBILÍN

En el puesto 48 tenemos ya a todo un profesional de la lucha libre mexicana que ha pisado varias veces el Arena México. Pero no es un luchador, sino un árbitro (referí, en mexicano). De nombre real Marcos Arriaga, es profesional desde hace tan solo unos años, y le he puesto aquí en representación de todos los árbitros del mundo. Esos sufridores que se llevan de vez en cuando alguna torta, que permanecen impasibles ante las batallas campales y que son capaces de separar a dos moles humanas. También cometen errores, pero les perdono a todos. No sé si el Referí Tribilín es el más famoso, pero le elijo porque tiene un apodo cachondísimo. “Tribilín” es el nombre por el que se conoce a Goofy en sudamérica. Y yo me pregunto, ¿si Pluto es un perro, qué es Goofy?*

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* Les dedico esta entrada en el top 50, con cariño, a Iker y Dani Tribilín.


47. JIMMY "LA HIENA" HART

Y después de los árbitros, y para hacer justicia a todos los profesionales y que nadie se enfade, vaya desde aquí también el recuerdo todos los mánagers de luchadores, a través de una de las figuras de la WWF más recordadas por los fans. "La Hiena" (nombre que le dieron los comentaristas del Pressing Catch español su apodo en inglés era "Mouth of the South") era un tipo con cara de cabrón, trajes impecablemente horteras, pelo de pincho y gafas de sol de colores, que representaba a montones de luchadores de la WWF. Desde Tifón y Terremoto Earthquake (en el que fue el episodio más rastrero y recordado de chaqueterismo protagonizado por la pesetera Hiena) hasta los Sacamantecas, pasando por Greg "The Hammer" Valentine, la Legión of Doom, los Rythm & Blues, los Demolition, Snake, Ted Dibiase... Y por encima de todos, un joven Hulk Hogan.

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46. LORD LITTLEBROOK

Este luchador representa al reducto de los luchadores enanos del wrestling norteamericano. Un subgénero bizarro de la lucha que cuenta con su propio circuito, en título de World Midget Wrestling, y una considerable audiencia. En Estados Unidos tuvo su auge durante los años 70, quizá como un recordatorio de las desaparecidas ferias de freaks (dicho esto con todos los respetos). Los luchadores enanos suelen ser un aperitivo a las peleas de profesionales (con todos los respetos también, lo que viene siendo el “bombero torero” en el mundo taurino), y su estrato cuenta con todos los tics de los profesionales: los equipos enfrentados, los gimmicks (personaliades ficticias), los disfraces... En las peleas amateur, en ocasiones se enfrenta a hombres pequeños con luchadores de tamaño estándar.

Lord Littlebrook, que se presentaba en las peleas caracterizado de elegante gentleman al principio, y más tarde luciendo barba y pelo largo a lo Taras Bulba, ganó varios títulos a principios de los 70’s. Otros luchadores de renombre en el World Midget Wrestling son Little Beaver, Ski Low Low, Pancho the Bull, Tom Thumb, Little Tokyo, Little Louis o Stanley Littlejohn.

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45. MASCARITA SAGRADA

Por seguir un orden lógico, vamos con la versión mexicana de los midget wrestlers: las mini-estrellas. En México los luchadores pequeños siguen gozando de gran popularidad, y es habitual ver sus peleas televisadas junto con los profesionales de tamaño normal. La particularidad en este caso es que los luchadores son versiones diminutivas de estrellas de la lucha mexicana. Imitan los nombres, los trajes y las personalidades (enemistades a imagen de las versiones grandes, golpes y llaves adaptadas...), pero con una altura máxima de 1,50 m. Así como los norteamericanos gozaron de mejor salud hace varias décadas, el fenómeno de las mini-estrellas mexicanas es reciente, nacido a partir de la idea de un alto cargo de la AAA llamado Antonio Peña Herrada. Surgieron para un único enfrentamiento el 22 de septiembre de 1989, pero su éxito prolongó su carrera hasta la actualidad.

Mascarita Sagrada es uno de los luchadores originales de aquel combate, y todavía sigue en activo. Además es el representante de este colectivo de luchadores, y hace notar su presencia como portador oficial y manteniendo su página web. Otros mini-luchadores mexicanos de prestigio son Octagoncito, Piratita Morgan, La Parkita, Fuercita Guerrera, Pequeño Goliath, Aguilita Solitaria, Pequeño Pierroth, Jerryto Estrada, Espectrito, Gemelitos Diablo, Mini Abismo Negro, Mini Psicosis, Fierito, Bracito de Plata, etc.

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44. TIFFANY MILLION

Entramos en terreno grumoso. Hablemos en plata: Tiffany Million es una veterana actriz porno, y se la pone de ejemplo cuando se habla de la historia del infragénero de las gang-bangs, es decir, las películas de “una para todos, y todos para una”. El record de este tipo de salvajadas sexuales alcanza los 251 hombres despachados en una sola sesión. Tiffany no llega a tanto, pero en 1990 protagonizó una película equis llamada “Starbangers 6”, ambientada en el mundo de la lucha libre, en la que peleaba contra 17 maromos, les ponía la espalda contra la lona del ring, y a continuación les hacía eso mismo que estáis pensando, uno tras otro. Tiffany, antes de dedicarse al género cárnico, fue una luchadora amateur de ese espectáculo macarra, machista, picante y tórrido que es el catfighting: lucha libre y sin reglas, femenina, para audiencia masculina y con explícitas escenas en directo de sexo y violencia. Con el barro y las piscinas de aceite como ingredientes habituales. Está especializada en películas de catfighting.

Y ya que estamos con el cine para adultos, es de rigor mencionar la producción española “616 DF: El Diablo Español vs. las Luchadoras del Este” (2004), un film de Sandra Uve que homenajea en todo su esplendor los momentos íntimos de los luchadores enmascarados. Chingando y trotando como nunca antes les habíamos visto.

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43. STACY KEIBLER

Y no dejamos del todo el lado erótico de este deporte. Porque no me quiero olvidar de otro tipo de profesionales femeninas de la belleza y el culto al cuerpo, que hacen de la lucha lo que es: las azafatas (un eufemismo espantoso, pero bueno...). Los deportes de contacto físico y violencia en general son mayoritariamente para hombres. Así pues, es habitual que por los alrededores del ring, en los combates de luchadores, se paseen mujeres con poca ropa. Algunas son las que suben con un cartel que indica la caída o round que se celebra a continuación (como en el boxeo); otras, son simples adornos, que acompañan en los luchadores. En la lucha mexicana el papel de las mujeres-florero es bastante discreto y recatado. Se limitan a animar al personal cuando saltan los luchadores. En la WWE, este tipo de chicas son lo más parecido a las conejitas Playboy, con elección anual de la WWE babe of the year y cosas así. Stacy Keibler, una escultural modelo y actriz que dio sus primeros pasos como luchadora, y a finales de 1999, con sólo 18 añitos, fue elegida Nitro Girl, es la Babe of the year de este año, en la WWE.

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Lamento que los puestos 44 y 43 hayan hecho merecer a este blog la categoría “S”, pero es que el mundo de la lucha es así, no lo he inventado yo... Vamos con cosas más ligeritas.


42. SPIDERMAN

En el número 43 se me ha ocurrido poner a Spiderman. Sí, el de Marvel, el de los tebeos, nuestro amigable vecino trepamuros. Como es ya universalmente sabido gracias a la (pronto) trilogía de Sam Raimi, los primeros pasos de Peter Parker como superhéroe fueron subido a un ring de lucha libre. Fue en el famoso episodio en el que fallece tío Ben por culpa de una bala perdida (disparada por un amigo de lo ajeno que quería llevarse la recaudación de las peleas). De hecho, es en este momento cuando recibe el nombre de Spiderman por primera vez. Se presenta como La Araña Humana, y es el maestro de ceremonias Bruce Campbell (en la película) quien le bautiza para la posteridad. En la versión del cómic, durante sus escarceos como luchador amateur llega a conocer a La Cosa de los 4 Fantásticos, quien intenta persuadirle para que deje el ring. Por supuesto, esto no se cuenta en la película.


Los superhéroes tienen evidentes similitudes con los luchadores (en modalidades no-olímpicas, claro, sino visto como espectáculo): los trajes ajustados, los nombres, las luchas entre el bien y el mal... Y en los primeros años de Marvel, esta referencia a los estratos más bajos de la lucha libre amateur es digna de mención.

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41. RICOCHET

Inmersos en este episodio de luchadores dibujados, tenemos un muy reciente fenómeno de luchaexplotation en la serie de dibujos animados de Cartoon Network “Mucha Lucha”, producida el año pasado y estrenada en España durante este mismo 2005. Se trata de una trepidante serie infantil de aventuras que podría pasar por la versión masculina de las Supernenas. Pero totalmente ambientada en el mundo de la lucha libre mexicana. Entretenida y con gags visuales muy logrados (en la más pura tradición Tex Avery y la Warner), aunque con una temática bastante infantil. El protagonista es Ricochet, un niño amante de la lucha, a través de la cual aprenderá los valores clásicos de la amistad, el trabajo en equipo o el espíritu deportivo... a base de llaves y mamporros. Le acompañan sus amigos Pulga y Buena Niña, su perro Máscara Can y un muñeco que habla y también pelea llamado El Rey. En el Campeonato de Lucha Enmascarada se enfrentarán a enemigos como Cindy Golpes, Pequeña Patata Junior, Loco Mosquito, Francisco de la Jungla, Muñeco Malvado, Doble Ninja Ninja o Zero Kelvin. Nombres que no se alejan en absoluto de los reales. Todo tiene ese aire mexicano y un humor que no llega a ser irreverente, pero tampoco nada ñoño. La serie pasará a la historia de la animación por ser la primera realizada totalmente con la técnica informática Flash.

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40. SON GOKUH

Sigo con las versiones de ficción del universo de la lucha libre, donde lo habíamos dejado en el puesto anterior. Bola de Dragón fue un indiscutible fenómeno televisivo. Las series manga llevaban llamando a las puertas de los españoles desde hacía muchos años, pero yo creo que fue esta serie la que de verdad hizo que la puerta se abriera de par en par. Esta obra maestra del cómic de Akira Toriyama coincidió aproximadamente en el tiempo con Campeones (Oliver y Benji) o los Caballeros del Zodíaco, y no podía faltar en este Top 50, ya que la historia de arrejuntar las bolas de dragón esparcidas por el mundo no era sino una excusa para lo que de verdad permanecía como trasfondo: una competición universal a muerte de lucha libre. Había centenares de personajes, terrestres y extraterrestres, humanos y animales, de todos los colores y tamaños. El protagonista era Son Gokuh, y cuando creció llegó a ser el campeón interplanetario de la lucha extrema manga.


Como hay tantas OVAs manga en el mundo como granos de arena, y no es un terreno que domine precisamente, me limitaré a citar como único comparsa en el puesto #40 a una serie de los dos mil que emiten en Cartoon Network que se llama Bobobob, una especie de parodia de aquello, en la que los protagonistas practican la “lucha absurda”, transformándose en objetos o haciendo trucos de magia infantiles y zafios para engañar al contrincante. No la veáis si tenéis amor propio.

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39. VEGA

Pulsa para verlo más grande, si quieresMás versiones pop multimedia de la lucha. Concretamente, en este caso, la traslación al videojuego. Y si hay un género trillado en las máquinas recreativas de toda la vida, ése es el de la lucha. Quién no se ha borrado las huellas digitales rompiendo caras virtualmente con los arcades de beat ‘em up como Kung-Fu Master, Target Renegade, Double Dragon, el Final Fight, o los más estrictamente basados en competiciones de lucha en cuadriláteros, como el Tekken, el Mortal Kombat o el más famoso de todos, el icónico Street Fighter. Este último fue una revolución en el mercado de los videojuegos. Consistía en peleas uno contra uno en un escenario fijo, conminadas a la destreza con las patadas, puñetazos, trucos y "magias" de toda índole, combinando el joystick y secuencias de botones. Éste es quizá el que más desarrolló el género. Y el que más recuerda al wrestling real, con su colección de gimmicks internacionales: Dan, Ken, Bison, Akuma, Ryu... El que he elegido de representante en esta lucha a 50 asaltos es Vega, el sigiloso y misterioso cuchillero de origen español (que tanto recordaba a Lobezno), que era el que más molaba.

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38. THE GOBBLEDY-GOOKER

Después de este breve e insuficiente bloque dedicado a la lucha-ficción, tenemos que volver al ring de verdad, al de carne y hueso. Concretamente, con un personaje absolutamente surrealista y, por suerte para todos, de efímera existencia. Imaginaros por un momento que estamos en 1990, en plenas Survivor Series de la WWF. En un rincón del cuadrilátero, Hulk Hogan. En el otro, Roddy Piper. Por ejemplo. Lo que quiero es hacer hincapié en que estamos en pleno auge de la lucha televisada, la edad dorada del wrestling norteamericano. Pues ahora imaginamos que al final de un memorable combate, y ante cientos de miles de telespectadores que se dejan los cuartos para ver a sus ídolos por pay per view, aparece en escena un gigantesco huevo de ave de cartón piedra. El presentador más prestigioso de entonces, Mean Gene, precalienta a las masas, asegurando que dentro de ese huevo se encuentra el bombazo de la temporada, lo que va a ser una de las mayores sorpresas de la historia de la WWF. Un hito sin precedentes. La semana siguiente, la audiencia de pago se ha duplicado, para asistir al nacimiento en directo, de forma explícita, del nuevo ídolo del catch. De repente, la cáscara se rompe, y aparece una mezcla perfecta colorida entre la gallina Caponata y Gonzo. La cosa más esperpéntica imaginable. Y no sólo eso, sino que se pone a bailar y a imitar a un pavo, arrastrando por el camino al respetable Gene, durante 8 escalofriantes minutos, ante el estupor del público. Imagino que en sus casas más de un matrimonio debió romperse en ese momento por culpa de la tele de pago. Por suerte para todos, no se volvió a saber de este personaje. Pero por más que la WWF haya tratado de hacernos olvidar ese momento, el rigor obliga a que aparezca por aquí.

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37. THE RED ROOSTER

Pues si el episodio anterior es una buena muestra de la vergüenza ajena que el show business americano puede llegar a causar, el episodio de The Red Rooster no se queda muy lejos. Se trata de otro luchador profesional de la WWF, nada menos que una creación del mismísimo fundador de la liga, Vince McMahon. Estamos en 1988. Terry Taylor era una joven promesa, un atleta ágil, poderoso y con talento, que empezaba a sonar fuerte en la liga indie. El propio McMahon decidió auparle a la fama, y se le trajo de los pelos a la WWF. Quizá soñaba con convertirle en un digno aspirante al título de campeón del mundo, pero no se le ocurrió otra cosa que hacerle pelear bajo un gimmick patético y chirriante como pocos: peinado con una crestita encarnada y vestido con una especie de kimonos con lentejuelas (y pantalón corto), el pobre Terry salía al ring aleteando y meneando la cabeza arriba y abajo, acercando el pico al suelo e imitando a un pollo, como si estuviese en la mili siendo víctima de alguna novatada. Imaginaos la risa contenida de los rudos adversarios. No llegó a cinco combates. Literalmente huyó a la WCW, donde tuvo cierto éxito compitiendo como Terrence Taylor (y es que ya he dicho que tenía facultades), y actualmente es un ejecutivo de la WWE en la sombra.

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36. KAROL WOJTYLA

Supongo que a nadie le estropeo la sorpresa si os cuento que Karol Wojtyla era un señor polaco nacido en 1920 que triunfó en la vida hasta el punto de ser nombrado nada menos que el sucesor de San Pedro, al frente del Cotarro Católico. Y estaréis enterados también de que murió este mismo año, hace sólo unos meses. Karol, alias Juan Pablo II, será recordado como el primer Papa no italiano en 400 años. También ha sido apodado “el Papa viajero”, “el Papa de los pobres” y “el Papa amigo de los niños”. Pues además de todo esto, Karol ha sido el Papa más deportista y atlético que se recuerda. Practicó natación, alpinismo, esquí de fondo y estuvo a punto de llegar a la primera división de fútbol polaco, como portero del equipo de Wadowice. Y además de todo esto, nuestro Papa era un gran aficionado a la lucha, en la modalidad de lucha grecorromana. No sólo repartía hostias en el Vaticano, sino también sobre el ring. Destacó por su fortaleza física, y formó parte del equipo de la Universidad de Cracovia, allá por los años 40. Creo que el personaje es suficientemente importante como para aparecer aquí.


No he encontrado fotografías del Papa luchador, aunque juraría haberle visto en algún documental. Así que he puesto estas de aquí arriba, que quiero aclarar que se trata de sendos fotomontajes (por si acaso), y que la irreverencia no la he ejecutado yo.

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35. JESUS FREAK

Inspirados por la iconoclasta figura anterior, podemos afirmar que la Fe católica y la violencia no tienen por qué estar reñidas, cuando se disfrace de deporte y de sana competencia. Y todavía menos cuando a través de ella se trata de expandir el mensaje que Jesucristo nos legó. A partir de esta premisa, en Estados Unidos existe una asociación de lucha cristiana. Se trata de la CWF (Christian Wrestling Federation), y en ella compiten numerosos luchadores católicos, apostólicos y (greco) romanos, muchos de ellos pastores y ministros cristianos, que tienen una Misión en la vida: acercar la Biblia a la gente a través de la lucha. Tiene su sede en el estado de Texas, pero compiten por todo el mundo. Jesus Freak, por ejemplo, es una de las mayores figuras de esta liga, y se convirtió al cristianismo a los 12 años asistiendo como público al Disciple Now de la CWF. Su versículo favorito de La Biblia es «Llámame, y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces» (Jeremías 33, 3). Otros luchadores son B, Jonah, NY Nightmare, Chris Idol, Manny Domingo, Psycho Simpson, Angel, The Cross Factor, El Tiburón o Lash Leroux.

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34. EL GIGANTE

Pulsa para ampliarEl caso de Jorge Gonzales es otro de los más ridículos e irrisorios de la lucha profesional. A comienzos de los 90’s, Gonzales era un jugador de baloncesto afectado de agromegalia, torpe, lento y extremadamente peludo. Así que a algún cazatalentos se le ocurrió lanzarle como luchador profesional en lo más alto del wrestling de pago-por-visión. Le asignaron un entrenador, y decidieron que en adelante lucharía enfundado en un pijama de cuerpo entero, color carne y que tenía los músculos dibujados, adormado con vello en hombros y antebrazos. Le dieron por nombre El Gigante, y enseguida se hizo famoso por su absolutamente nula habilidad luchística. No hacía llaves, ni saltos espectaculares, ni tenía técnica alguna, pero precisamente eso le cubrió de fama, por lo que se mantuvo casi cinco años en lo más alto de la lucha profesional. Su mayor logro fue vencer al universalmente odiado Undertaker (el Enterrador, en la versión doblada al castellano), malo entre los malos, en la Royal Rumble de 1993, poco antes de desaparecer de la vida pública.

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33. BOBBI BLING BLING

La despampanante rubia de la foto se llama Bobbi Billard, y nació en Texas el 12 de diciembre. Es la representante de lo que se conoce como G.L.O.R.Y. Wrestling. Es decir, la lucha libre femenina norteamericana, en su faceta sexy. Sí, amigos, llega otro breve bloque dedicado a las tías. En el mundo de la lucha, a las exhuberantes profesionales de la lucha femenina (no erótica) se les llama divas, y son un aliciente importante de este espectáculo televisivo. Son muy pocas las divas que llegan a gozar de popularidad internacional (las veremos más adelante), pero visualmente ganan en cantidad y en calidad, ya sea en el catfighting o en la lucha estándar encima de un ring. Además de Bling Bling (mi favorita), las luchadoras profesionales de ligas indies que más me han gustado, nada más verlas, han sido Nikki Roxx, Christie Ricci, Talia y April Hunter.

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32. BEVERLY SHADE

Beverly Shade es recordada como una de las divas o G.L.O.R.Y.s más violentas y sucias sobre el ring. No por casualidad fue apodada The Hammer (el martillo es una llave prohibida, que consiste en colgar al contrincante boca abajo agarrado por los pies, y dando saltitos pegarle con la cabeza en el suelo). Originaria de Nashville, Tennessee, tuvo una fulgurante carrera de 31 años (entre 1958 y 1989), y actualmente vive retirada de la lucha, con 67 años, en Oklahoma. Al principio de su carrera era una chica dulce y limpia (baby-face, que le dicen allí), pero se dio cuenta de que se hablaba más de ella cuanto más violencia desataba y más sangre hacía brotar. Se fue convirtiendo en una luchadora fornida y salvaje, y acabó compitiendo en peleas mixtas, derrotando a numerosos hombre del ruedo profesional.

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31. LORETA Y GOLDEN RUBI

En el cine fantástico mexicano, las películas de lucha libre tienen su máximo exponente en el personaje de Santo, el Enmascarado de Plata. Pero algunas películas de este subgénero (especialmente sugerentes aquellas salpicadas de momias, zombies, vampiros y alimañas de todo pelaje) han sido protagonizadas por otros personajes como Zovek, Mil Máscaras, Superzán, Neutrón, Brainiac, Huracán Ramírez o Tinieblas. Pero seguimos en un bloque dedicado a las mujeres luchadoras. Así que, dejando de lado a féminas como las de “La mujer murciélago” (1967), “Santo vs. las mujeres vampiro” (1962), “La Llorona” (1933) y secuelas, “Las vengadoras enmascaradas” (1962), “Las hijas del Zorro” (1963) o “Alucarda” (1975) (película, por cierto, simbólica y que goza en general de prestigio pero que a mí me parece un soberano tostón), en nada relacionadas con la lucha libre, cabe destacar el breve ciclo de Las Luchadoras: Lorena Velásquez (Loreta) y Elisabeth Campbell (Golden Rubi).


Lo primero que diferencia a las películas de Santo, Blue Demon y demás de las que protagonizaron las luchadoras es que ellas no eran luchadoras en la vida real, sino sólo actrices representando a verdaderas estrellas del ring. Además, no llevaban máscara. Por cuestiones de presupuesto, las tres primeras películas, a pesar de datar de los años 60 (cuando el principal reclamo y atractivo del cine de lucha libre eran los vivos colores), fueron rodadas en blanco y negro. Son “Las luchadoras contra el médico asesino” (1962) y “Las luchadoras contra la momia" (1964). Ese mismo año, René Cardona Jr. dirigió “Las lobas del ring”, donde aparecían Lorena y Elisabeth entre otras actrices-luchadoras, aunque no se considera exactamente parte de la saga. Todas ellas poseen los mismos ingredientes que el cine de lucha de la época, con sus aciertos y errores, pero con el añadido de las bellas damas en aprietos. En 1969 se hizo un remake a color de la primera de ellas, con nuevas y neumáticas actrices en el papel de Loreta y Golden Rubi, titulado “Las luchadoras contra el robot asesino”. Se podría considerar "Las mujeres panteras" (1967) como la cuarta película del ciclo. Aunque Lorena no figuraba en ella, sí aparecía Elisabeth como Golden Rubi. Lorena Velásquez y Elisabeth Campbell fueron invitadas habituales en las películas de Santo o en las de Mil Máscaras, casi todas aquellas en las que los héroes enmascarados se enfrentan a diabólicas, vampiras, brujas o invasoras.

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30. RICKY MARVIN

No, no es una errata, nuestro cantante latino favorito no se dedicó nunca a la lucha libre. Ricky Marvin (n. Ricardo Fuentes Romero, 1980) es una joven promesa de la lucha libre mexicana, delgado, fibroso y que no utiliza máscara, que está arrasando en la lucha japonesa como embajador de la lucha mexicana. De hecho, sus constantes viajes a las islas orientales hacen que sea poco querido por la afición del Consejo Mundial de Lucha Libre mexicano. Vaya desde aquí el apoyo a la cantera.

Con este guerrero entramos en el terreno menos casposo y más enteramente profesional.

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29. FISHMAN

Gladiador legendario, nacido José Ángel Najera Sánchez en 1951, a muy temprana edad ya era espectador habitual de la lucha libre, y conoció en persona a Santo, Dr. Wagner, Dos Caras, Kung Fu Satán, el Solitario o Renato Torres, entre otros maestros de la lucha. Es un caso más de la clásica historia del joven sin recursos, de familia pobre que sólo gracias a su pasión y dedicación a la lucha consiguió salir adelante. Con 14 años trabajaba vendiendo sobrecitos de azúcar y periódicos por la calle, cuando llegó por casualidad al Gimnasio Municipal de Ciudad Juárez, donde se inscribió como luchador. Se estrenó como Goliath Reyes y comenzó a despuntar como Titán, luchando con una máscara que su madre le cosió con retales viejos. Por la forma y el color de los dibujos que le hizo su madre, su cabeza parecía la de un pez, por lo que adoptó el nombre de Fishman, aficionado como era a los tebeos yanquis de superhéroes. Fishman debutó en el Arena México, la catedral de la lucha, el 8 de diciembre de 1972. Así comenzaba una carrera meteórica, como secundario de honor, durante toda la edad dorada de la lucha, compitiendo con las leyendas más importantes como Super Astro, La Parka o Máscara Sagrada. A finales de los setenta un rival le arrancó la máscara en un lance (triunfo habitual de la Zona de muerte, algo que se considera como una medalla en los grandes combates), por lo que el final de su carrera peleó con su identidad real, Ángel Nájera.

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28. LOVE MACHINE

Pulsa para ampliarLa historia de Arthur Barr, alias Love Machine en la lucha, es breve y funesta. De origen norteamericano, su carrera profesional se inicia en 1991, peleando y metiéndose al exigente público de la AAA mexicana en el bolsillo, en combates memorables contra Hijo del Santo, Octagón, Blue Panther o el Puma Jerry Estrada. Y formando equipo con famosísimos luchadores como el también llorado Eddie Guerrero o Konnan. Juntos formaban una tercia explosiva conocida como Los Gringos Locos. Famoso luchador por su estética “amorosa”, con un traje rosa y blanco repleto de corazones, falleció el lo más alto de su carrera por un súbito derrame cerebral, mientras paseaba con su familia en Oregón, EEUU, el 23 de noviembre de 1994.

Es un luchador muy conocido también por su nombre real (Art Barr), que utilizó para pelear en numerosos combates, así como cambió varias veces de máscara durante su fugaz paso por la lucha libre mexicana.

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27. RANDY “MACHO MAN” SAVAGE

El pichabrava Randy Savage es otro de los más recordados luchadores de la legendaria WWF de primeros de los '90. Aquella que se emitió en España a través del mítico Pressing Catch, y que vengo aquí mencionando como "edad de oro" de la lucha norteamericana. Los años dorados de la Wrestlemania, la Royal Rumble, los luchadores simpáticos, los culebrones creíbles y todas aquellas demenciales y deliciosas batallas entre señores con traje de colores. Ese nombre, Randy "Salvaje", no podía ser sino otro alias. Su nombre real es Randall Mario Poffo (n. 1952). Profesional desde 1975, sus primeros pasos los dio peleando junto a su hermano Lanny "The Genius" Poffo, siendo ambos entrenados por su padre Angelo (también ex-luchador profesional). Es uno de los 7 únicos luchadores que ha sido campeón mundial tanto en la WWF como en la WCW (también alcanzó el título en la WWE, la versión moderna de la WWF). Concretamente, tiene 3 títulos en cada asociación. Y algún título intercontinental y mundial suelto por ahí. Ahí es nada. Fue estrella de béisbol universitario (jugaba de catcher) y llegó a triunfar en categorías inferiores de los White Sox de Chicago o los Cincinatti Reds. Un verdadero atleta desde su juventud, y una de las grandes estrellas de este deporte-espectáculo.


Pero aparte de sus grandes éxitos, Macho Man tendrá siempre un huequecito en nuestros corazones por haber formado pareja con Hulk Hogan y el Último Guerrero, los dos luchadores más afamados de esta competición. Su gimmick era el de un chulo de playa con toques tex-mex fluorescentes. Salía al escenario guiñando el ojo a las chatis y señalándose la durísima molla (he dicho molla), con esas gafas de sol que molaban todo. En su etapa de mayor éxito, se pasó al lado oscuro de la fuerza, haciéndose llamar Macho King y enfrentándose al que antaño era su mejor amigo en el ring, Hulk Hogan (ambos confesaron más tarde que en realidad siempre se llevaron mal en la vida real, y que su alianza era puro show-business), y esta etapa hizo que su imagen se ennegreciera para toda la chiquillería, y quizá por esa decisión no esté en el top 10, sino aquí abajo, relegado casi al ostracismo por sus bravatas. Pero que era grande, fuerte y uno de los más atractivos para la audiencia, eso no se lo quita nadie.

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26. BRUNO SAMMARTINO

Nacido el 6 de octubre de 1936, Bruno Sammartino nació en Italia, en la localidad de Pizzoferrato, donde se conserva una estatua en su honor. Emigrado a EEUU en 1950, es uno de esos cientos de italoamericanos que triunfaron en el Nuevo Mundo a partir de la escapada general que provocó la IIGM. De hecho, este apuesto y pétreo luchador europeo se codeó y se iba de copas asiduamente, durante sus años de fama, con tipos como el boxeador Rocky Marciano, Liberace, Arnold Schwarzennegger, Jimmy Durante, el famoso Rat Pack (Frank Sinatra, Sammy Davis Jr. y Dean Martin) y algunos supuestos mafiosos neoyorkinos (que prefieron no mencionar por conservar mi integridad intacta), por lo que no desentonaría nada como protagonista del próximo biopic de Scorsese.

Un salvaje, una verdadera bestia sin escrúpulos, su carrera luchística como profesional empieza en 1959 en la WWF, donde llega después de haberse recorrido los más infectos gimnasios clandestinos de NY. En 1963 consigue su primer título, tumbando a "Nature Boy" Buddy Rogers en sólo 48 segundos. Es probablemente la figura más importante de la lucha libre americana durante los 60's y 70's. Cuando aquello no era tan circense como llegó a ser años más tarde, y más un deporte de rudos macarras sin miramientos. Mantuvo su título durante 7 años, perdiéndolo en 1971 ante la mole Ivan Koloff, apodado "El oso ruso". Pero volvió a ganar el título dos años más tarde, y esta vez lo defendió durante 12 años, incuyendo extensas giras por Japón o Australia, donde mantiene un récord de afluencia a sus peleas, durante 21 noches con lleno absoluto. También es el luchador que más ha peleado en el legendario Madison Square Garden (211 veces; 187 de ellas hasta la bandera).

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25. JEFF JARRETT, "DOUBLE J"

Jeff Jarrett es actualmente el propietario de la liga TNA (siglas de Total Nonstop Action Wrestling), una versión extrema y espectacular de la lucha fundada por él y su padre Jerry Jarrett tras la controvertida salida de ambos de la WWF. Antes de su actual estatus de empresario, Jeff Jarrett había peleado y llegado a campeón intercontinental de la WWF a mediados de los años noventa, bajo el nombre de Doble J, perdiendo el título antre el fundador y magnate de la WWF, Vince McMahon (esto es algo así como si Florentino Fernández y Joan Laporta hubiesen luchado encarnizadamente en un ring en su juventud). En la mítica WWF de Hulk Hogan y El Último Guerrero, Doble J era un personaje guaperas y chulito, de larga melena rubia y una asquerosa pose burlona con sus contrincantes. Además presumía de compositor rockero, como autor de la música que le presentaba en el escenario. Coincidiendo con la derrota ante su archienemigo McMahon, se supo que en realidad el autor de la música no era él, sino su amigo Jesse James, otro luchador de poca monta y estrella mediática del mundo del motor (es uno de los protagonistas de uno de esos programas de bricolaje de coches de los que hablaba hace tiempo en este mismo blog). Su derrota y la vergüenza de este engaño hicieron que huyera a la liga vecina, la WCW, donde compitió bajo el personaje rocanrolero Honky Tonk Man, que tenía como mayor efecto estampar su guitarra en la cabeza de los contrincantes para calentar el ambiente antes de la pelea. Actualmente sigue compitiendo en su propia licencia, la TNA, y sigue siendo un gladiador sucio y fullero, muy dado a las llaves ilegales y las peleas en camerinos y vestuarios, y enemigo acérrimo de la lucha mexicana, donde es mayoritariamente odiado por todos. Un abucheo, amigos.

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24. PERRO AGUAYO

Pulsa para ampliarOtra leyenda de la lucha enmascarada mexicana, Pedro Aguayo alias “Perro Aguayo” era un luchador circense y teatral, procedente de una familia humilde. Trabajó en una panadería con la intención de poder comer de las sobras del trabajo, fue zapatero, boxeador y jugador de fútbol azteca. Con 16 años se inició en la lucha, y tiene a sus espaldas una de las carreras más duras y salpicadas de sangre de los cuadriláteros. Un ejemplo de tesón, paciencia y mucho entrenamiento que sólo dieron su fruto a partir de 1970, cuando peleando junto al Indio Jerónimo empezó a conquistar títulos en la CMLL. Campeón nacional de pesos welter, ligero y medio en arenas chicas de Jalisco, y campeón mundial medio de la NWA en 1975. Su leyenda sigue viva gracias al famoso Hijo del Perro Aguayo, otro de los luchadores que se reparten el pastel del negocio actual de la lucha en el Arena de México.

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23. GRAN BARÓN GATTONI

Pulsa para ampliarRicardo José Gattone (n. Buenos Aires, 1919), una masa corporal de traje clásico (fardapitos negro) y barbita bien arreglada, fue uno de los pioneros de la lucha libre-espectáculo en el catch-as-can argentino, durante los años 40 y 50, culminando su carrera en 1965 en Japón compitiendo en más de 30 peleas. El final de sus días (falleció por paro cardíaco el 29 de abril 1982) los pasó como promotor de lucha en Estados Unidos, “exiliado” debido a sus diferencias con el ídolo Karadagián, que le obligó a cambiar de nombre en las actuaciones en Luna Park (luchó como Griego Gattone, Italo Balbo, Ricardo Montaña o Michele Leone) para perjudicar a su fama. Fue boxeador (abandonó porque su espíritu noble le decía que dañar al adversario no debe ser un deporte), ciclista, campeón de halterofilia y jugador de rugby. Junto con el luchador Alí Bargach recorrió toda América (norte, centro, sur y colonias), Australia y Japón. Entre los años ’56 y ’60 era considerado el combatiente más importante del ambiente luchístico del estado de Nueva York. Peleó con leyendas del ring como Lou Thesz, Bruno Sammartino o Argentino Rocca.

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22. RODOLFO "CAVERNARIO" GALINDO

Como hemos venido viendo hasta ahora (y seguiremos ahondando), el lado espectacular de la lucha libre atiende a algo tan viejo y tan efectivo y perfecto como la lucha entre el Bien y el Mal, monda y lironda. Y si ha habido algún luchador mexicano que represente al lado malvado, yo creo que ése ha sido Rodolfo Galindo Ramírez, el Cavernario. Nacido el 27 de septiembre de 1923 (lamentablemente fallecido en julio de 1999), el Cavernario representa el aspecto más rudo y vil de la lucha libre mexicana. Él fue nada menos que el mayor enemigo de luchadores de la talla de Santo el Enmascarado de Plata o Gori Guerrero. Un antecedente y un icono para todos los Perros del Mal que se precien de serlo.

Es más que llamativo que el Cavernario no utilizase máscara ni atuendo alguno, y sin embargo su aspecto de hombre de las cavernas fuese innegable. Amigo de los golpes prohibidos, los sillazos a contratiempo, los insultos fuera del ring y la provocación más rastrera, este salvaje se ganó en cierto modo la enemistad de todos, pero también, en el fondo, el cariño de quienes aman la lucha libre como un espectáculo en el que suceden cosas; ya que si no fuese por el mal, no existiría el bien, como todos sabemos. Y además, porque el llorado Rodolfo era fuera del ring una bellísima persona (aunque lo disimulara), y a espaldas del aspecto teatral era muy admirado por todos sus colegas de profesión.

Entre sus mayores proezas está una memorable pelea contra Gori Guerrero, en la que ambos terminaron cubiertos de sangre y tuvieron que ser separados por los árbitros y organización para que aquello no terminara en muerte. La victoria fue para Cavernario por la cuestión técnica. En otra ocasión derrotó después de innumerables asaltos al afamado Carlos "Tarzan" Lopez. Cuentan que en otra ocasión un aficionado, cabreado con la rudeza de Rodolfo, lanzó a la lona una víbora venenosa. Ni corto ni perezoso, el Cavernario Galindo la cogió con las dos manos, le pegó un mordisco y se la lanzó de vuelta al propietario. Qué grande... Además de sus logros y sus maneras en el ring, Cavernario Galindo, como no podía ser de otra manera, tiene su rincón en el paseo de la fama del cine mexicano, habiendo participado (como insigne villano estelar) en más de 15 legendarias películas de luchadores (de Santo, de las Luchadoras o de Mil Máscaras). Un titán de los que ya no quedan.

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21. ATLANTIS

El misterioso Atlantis (n. 28/09/1962) es campeón mundial de peso medio de la NWA, campeón nacional por parejas junto al Ángel Azteca y campeón mundial de parejas junto a Rayo de Jalisco Jr. de la CMLL, campeón nacional de tríos (nada menos que junto a Máscara Sagrada y Octagón), y poseedor de decenas de títulos más. Probablemente es la estrella más popular de la actual lucha libre mexicana, el heredero de la gloria del legendario Santo (incluso se ha intentado repetir el éxito fílmico de Santo, con películas como "Octagón y Atlantis: La revancha", de 1990, sin éxito alguno hasta la fecha) aunque eso sólo el tiempo lo dirá. El actual ídolo de los niños, de estilo clásico y tremenda potencia, es el protagonista de casi todas las peleas televisadas en la actualidad, aunque sus recientes escarceos con los trucos prohibidos en el ring está haciendo que empiece a ganarse enemigos entre la audiencia.

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20. TAMARA “SUNNY” SYTCH

Tammy Lynn Sytch es probablemente la representante de luchadores femenina más famosa del ruedo internacional, y está aquí principalmente por dos razones (esas que os estáis imaginando). Es mánager de conocidos luchadores de la lucha profesional de hoy en día, como Tom Pritchard, Brian Lee, los Smoking Guns o Chris Candido (su actual marido). Profesional desde 1993, tuvo cierta notoriedad como luchadora en pistas menores, especialmente cuando en una pelea Dirty White Girl Kimberly le arrancó la ropa ante cientos de espectadores. No me hubiera importado asistir al evento. Llegó a mediados de los 90’s a la WWF, donde formó parte del dúo unisex The Bodydonnas, junto a Candido. Conquistaron el cinturón de campeones del mundo por parejas. Es por aquel entonces cuando se hacía llamar Sunny. Pero dotada, además de su innegable belleza física, de gran inteligencia y habilidades para los negocios, decidió que se haría más famosa como representante que como luchadora, debido a la escasez de féminas que existe en ese ámbito. Combina su labor como mánager con numerosas sesiones de fotos para revistas de lucha o de bodybuilding, y en tiempos su imagen fue la más perseguida en internet.

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Está bien, me habéis pillado. Esta chica está entre los 20 primeros como excusa para poner su foto. No me he podido resistir. Y es que no me podéis negar que adorna bastante mejor que la de cualquiera de los que vienen a continuación...


19. LOS SACAMANTECAS

Alumbrados en Nueva Zelanda y de nombre real Luke Williams y Butch Miller, The Bushwackers (bautizados como los Sacamantecas por los comentaristas del Pressing Catch español, Héctor del Mar y J.L. Ibáñez, que quizá hubieran merecido estar en esta lista) es probablemente la pareja más querida por casi todo el fandom. Cachondos, entrañables, atléticos, poderosos, simpáticos, alegres, dicharacheros... y también cochinos, feos, asquerosos y desagradables. Los Sacamantecas eran una pareja muy versátil y querida, que salía al ring y se movía por él agitando los brazos arriba y abajo y poniendo esa cara apopeyada, enseñando su ausencia de dientes y presumiendo de olor corporal y aspecto antiestético. No son hermanos, como nos hicieron creer, sino primos. Oriundos de una granja de la ciudad de Wellington, aseguran que su formación inicial y su destreza en el ring la fueron forjando a base de placar ovejas y levantar fardos de paja. Cuando empezaron a ir de gira en ligas menores de lucha libre, llevaban consigo la bandera de Nueva Zelanda, y eran una pareja realmente violenta. La sangre, los golpes prohibidos, el uso de cadenas y sillas y la mala baba estaba asegurada en sus combates. Inicialmente se hicieron llamar The Kiwis, y más tarde Sheepherders. Cuando llegaron a EEUU, en 1985, y entraron a formar parte de la plantilla de la WCW, relajaron sus artimañas y se fueron poco a poco dulcificando, hasta convertirse en esos payasos paletos vestidos de camuflaje y pestilente sobaco que fueron en la WWF a finales de los 80’s y comienzos de los 90’s. Es tan famosa su costumbre de frotarse la frente y chuparse las coronillas el uno al otro, como su destreza y compenetración en el campo de batalla acordonado. Ellos hicieron mucho para convertir el wrestling americano en un espectáculo para toda la familia.

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18. EL ESPECTRO

El Espectro es otro de los grandes rudos de la lucha libre mexicana. Otro de los que se pasean por el lado salvaje, y que tienen el 50% de la culpa del éxito de aquellos ídolos de masas a los que se enfrentaron. De nombre real Antonio Hernández (n. 9 de febrero de 1939), El Espectro plantó cara a luchadores legendarios de la talla de Santo, Blue Demon, Mil Máscaras o Huracán Ramírez. Y además de su ya de por sí merecida aparición en el hall of fame de la lucha gracias a su trayectoria, lo que a mí más me gusta de este personaje es su aspecto y su puesta en escena: luchaba descalzo, vestido con un calzón largo hasta los tobillos y una máscara abierta que dejaba ver la cabellera. Todo de color verde oscuro. Y saltaba al ring “resucitando” del ataúd en el que era trasladado desde los camerinos. Era un adversario difícil, del que se dice que de haber elegido el bando contrario habría llegado a lo más alto. Plantaba cara con una agilidad envidiable, era ágil como una pantera y fuerte como un toro.


Santo atornillando a Espectro.

Cuenta la leyenda que su enorme habilidad demostrada ante los más adorados luchadores le habían granjeado un desprecio popular tan grande que cuando peleaba en el D.F. arrojaban colillas encendidas y cristales a su paso (aprovechando que iba descalzo y que allí no le permitían el numerito del ataúd), hasta el punto de que adquirió cierta insensibilidad en la planta del pie.

Comenzó luchando bajo el nombre de guerra de Tony Hernández, pero el destino le tenía preparado otro futuro. Fue el mánager de las estrellas Chucho Garza quien le propuso el atuendo y la ambientación macabra, y no tardó en despuntar en arenas chicas de Monterrey. Perdió el campeonato nacional de peso ligero ante Trazan López, y en ese momento sorprendió a propios y extraños anunciando su inminente retirada de los cuadriláteros quitándose la máscara y desvelando su identidad, a finales de los años 60’s. Más tarde se sabría la verdad: arrastraba una grave lesión cervical desde hacía varios años. Con el tiempo, se operó de la lesión y volvió al ring, pero había perdido gran parte de su brillo y efectismo. Los tiempos de los luchadores en pantalón vaquero, los fardapitos de esparto, las máscaras hechas con retales y las lonas duras como mármol habían pasado, y ya no había sitio para un rudo legendario como él. Falleció en 1993.

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17. MIL MASCARAS

Este otro luchador de antaño es el tercero en discordia en lo que se refiere a cine clásico de luchadores mexicanos. Nació en el D.F. en algún momento entre 1939 y 1942, y es hermano del Dos Caras original y de El Sicodélico, y tiene el nombre que tiene porque presume de no haber utilizado dos veces la misma máscara en toda su carrera. Bautizado Aarón Rodríguez, desde muy pequeño se entrenó en judo y lucha. A mediados de los 60 era un luchador de renombre, y la casualidad hizo que ni Santo ni Blue Demon estuvieran disponibles para perpetuar las aventuras de luchadores en la gran pantalla, así que el productor Enrique Vergara pensó en él para protagonizar un guión que rápidamente se retocó para titularse “Mil máscaras” (1966), iniciando una saga que duró 15 años y dio como fruto 17 películas. Desde ese momento, su vida se asocia más al mundo del cine de luchaexploitation que a la lucha libre real, a pesar de que su trayectoria en el ring no tiene nada que envidiar a muchos colegas, llegando a ser toda una figura en Japón, siendo el primer luchador mexicano en pisar el Madison Square Garden y ganando multitud de títulos en las décadas de los 60’s y 70’s. Pero considero que pasará a la historia más que nada por tratarse de un personaje de culto cinematográfico.

Después de dos o tres películas menores como protagonista absoluto en los años 60, tuvo que ser al lado de Santo y Blue Demon cuando obtuviera su consagración, en la inolvidable tercia que formaron en “Las momias de Guanajuato” (1970) y secuela. Ese mismo año rodó “Los campeones justicieros” y poco después “Vuelven los campeones justicieros” (1972), dos películas memorables donde reparten palos sin cesar luchadores como Blue Demon, Tinieblas, el Médico Asesino, Black Shadow o nuestro homenajeado. Posteriormente realizó varias películas en solitario (“Una rosa sobre el ring”, de 1970; “Leyendas macabras de la colonia”, de 1972; o “Misterio en las Bermudas”, de 1973).

Aunque Mil Máscaras mantiene en secreto su edad, se calcula que ronda los 65 años y sigue en activo, enseñando a luchar a jóvenes promesas, participando en mil y un eventos deportivos y cinematográficos, e incluso preparando su vuelta a la gran pantalla, con la que será su 18ª película, “Mil máscaras contra la momia azteca”.

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16. OWEN HART

Los aficionados al Pressing Catch (como sabemos, la versión española del wrestling norteamericano, que se emitió con gran éxito en España a comienzos de la década de los 90), recordaremos a Owen Hart sobre todo por su papel de Anvil, formando parte de la inolvidable pareja de la WWF La Fundación del Corazón (Hart Foundation en el original), junto con su hermano Brett Hart. Eran una pareja de hermanos forzudos, con mallas rosas ajustadas y camiseta de tirantes negra adornada con corazones. Aunque Brett era feo y con pinta de heavy de parque ochentero, la mayor baza de Owen Hart estaba en su aspecto físico, su constitución atlética, su pelo largo rizado, su bronceado y esas gafas de sol. Era uno de los luchadores más atractivos de la WWF. Ganaron numerosos títulos y llegaron a ser campeones del mundo. Su gimmick habitual exigía que lanzaran besos al público y se paseasen con las tías más buenas imaginables. Una pareja carismática de la edad de oro de la lucha libre yanqui.


Esto es lo que conocíamos el fandom español hasta la fecha. Pues bien, la vida de Owen terminó de forma drástica el 23 de mayo de 1999, en uno de los episodios más controvertidos de la historia del wrestling mundial: durante el evento de pay per view de máxima audiencia Over the edge, Hart luchaba bajo la personalidad de Blue Blazer, y durante el espectáculo previo a la pelea (no televisado debido a que por televisión se emitían entrevistas e imágenes de archivo) tenía que ser descendido desde el techo del coliseo hasta el ring. Hubo un problema con el arnés, y ante la mirada de todo el estadio y el bochorno de la organización, Owen cayó al vacío desde más de 15 metros, golpeándose la cabeza con una esquina y falleciendo quince minutos más tarde, en el hospital más cercano.

Este hecho revolucionó la historia de la lucha-espectáculo norteamericana. La familia se querelló contra la WWF, y muchos de los gladiadores más populares salieron en defensa de la integridad de los luchadores, cuestionando las medidas del show y la costumbre de llevar demasiado lejos el aspecto visual en detrimento de la técnica. Y como suele decirse, nada volvió a ser igual y tal y cual.

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15. EDDIE GUERRERO

Precisamente Eduardo Gory Guerrero Llanes es otro de los llorados mártires de este deporte-espectáculo. De origen mexicano, pero participante de la lucha norteamericana (meteórica carrera en la WCW, la WWF y la WWE), ha pasado a la historia por ser otro de los difuntos más llorados y queridos de la lucha libre. Nacido en Oaxaca, México en 1967, era hijo de una leyenda que luchó codo con codo con Santo el Enmascarado de Plata, llamado Gory Guerrero. Debutó en el circuito profesional en 1987 como Máscara Mágica, y se forró en Japón compitiendo como Black Tiger II. A su vuelta a México, ya era toda una estrella mediática, y recuperó el espíritu legendario iniciado por su padre, haciendo pareja con el Hijo de Santo. Pero acabaron enemistados y enfrentados en 1994. A partir de ese momento, continuó carrera en EEUU, donde fue campeón del mundo y luchó con Rey Mysterio, Ric Flair, Chris Jericho (formando uno de los dúos más letales de los últimos años), el famoso Anarchist-Chopper o Kurt Angle, actuales estrellas de la World Wrestling Entertainmen.

En esas estaba, triunfanfo en Yanquilandia, cuando el 16 de noviembre de este año 2005 fue encontrado muerto en su habitación del hotel Marriot, en Minneapolis. Probablemente sus excesos con el alcohol y las drogas desembocaron en un ataque al corazón a la edad de 38 años, convirtiéndole en el mayor mártir reciente de la lucha.

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14. ABDULLAH THE BUTCHER

Nacido Larry Shreeve el pimer día de 1936, este monstruoso personaje es de supuesto origen sudanés (hay quien asegura que nació en Ontario), aunque su trayectoria estará siempre ligada al ambiente luchístico canadiense. Este señor es una verdadera bestia; lo de “el carnicero” no es en absoluto casual, y es que no es fácil imaginarse la embestida con el codo de alguien que pesa más de 200 kilos y salta sobre tu cuello. Su primera pelea oficial fue en 1967 en Vancouver, pero pronto se fue a Japón a consolidar su carrera, regresando a Canadá poco después como campeón del mundo. En su país de adopción posee más de 30 títulos de lucha. También es una gran estrella en Puerto Rico. Es la quintaesencia del luchador gargantuesco, gordo, gigantesco, brutal e imparable. Se estima que tiene el récord mundial de huesos rotos, y ha participado en un par de películas de acción de bajo presupuesto ("I'm Going to Get You... Elliot Boy" en 1971, o "Hoero! Tekken" en 1982) haciendo de gigante matarife.

A día de hoy tiene casi setenta años, y sólo hace un lustro que dejó de luchar. Vive en Atlanta, donde regenta un restaurante llamado Abdullah the Butcher's House of Ribs and Chinese Food y recibe a sus fans de todo el mundo con los brazos abiertos.

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13. RIKIDOZAN

Las cartas sobre la mesa: este hombre es al puroresu (la lucha libre japonesa) lo que Santo a la lucha mexicana, Hulk al wrestling norteamericano, Abdullah en Canadá o Karadagián al catch-as-can argentino.

Kim Sin-Nak nació el 4 de noviembre de 1924 en Korea del Norte. Debido a la segregación existente, tuvo que inventar una identidad japonesa falsa (Mitsuhiro Momota) cuando se fue a vivir al país del sol naciente, hasta el punto de que no se supo la verdadera hasta después de su muerte. En tiempos de Rikidozan (término japonés que significa algo parecido a “camino escabroso en la montaña”), la lucha no era un deporte conocido en Asia. Todo su entrenamiento de juventud fue como luchador de sumo. Su primer contacto con la lucha fue peleando a estilo libre durante 10 minutos contra el gladiador yanqui Bobby Bruns, durante una gira de éste por Japón, el 28 de octubre de 1951 en Tokyo. En ese momento supo que tenía una misión en la vida, y no paró hasta convertir al puroresu en un deporte popular en Japón. Poco después de perder la II Guerra Mundial, los japoneses necesitaban abastecerse de héroes a los que adorar, y Rikidozan les dio lo que pedían, enfrentándose en los cuadriláteros a luchadores norteamericanos a los que derrotaba uno tras otro, para jolgorio de los espectadores. Entre 1958 y 1962, Rikidozan mantuvo una encarnizada y sana rivalidad con el campeón del mundo y mayor estrella del momento, Lou Thesz a quien consideraba el único norteamericano merecedor de sus respetos. Ambos fueron campeones del mundo repetidas veces en ese periodo, cediéndose el uno al otro el título tras inolvidables combates.

Además de ser un ídolo de masas en Japón, el Padre del puroresu, cuya historia está escrita en letras de oro en los anales del deporte japonés, su leyenda fue aún más lejos desde el triste momento en que fue asesinado a tiros por un gángster la noche del 8 de diciembre de 1963. Era también un importante empresario, y algún tipo de disputa económica acabó con su vida. Pero su legado es inmenso. No sólo creó o inspiró numerosas escuelas (de las que salieron actuales estrellas mundiales como Baba el Gigante o Antonio Inoki), sino que podría decirse que si Rikidozan no hubiese existido, tampoco existiría el fenómeno de la lucha libre en Japón.

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12. KARADAGIÁN

Martín Karadagián es la indiscutible estrella de la lucha libre argentina. Un ídolo televisivo, máximo protagonista durante 30 años del programa Titanes en el Ring del canal 9, un espectáculo de lucha que se emitía desde el teatro Luna Park todas las semanas desde 1954, pero que alcanzó el éxito con la llegada de Martín a la lucha profesional. Con un pasado humilde y sencillo (trabajó de limpiabotas y de carnicero), se aficionó muy joven a la lucha y con 16 años ganó un título mundial juvenil de lucha grecorromana. Su ascensión al Olimpo profesional fue dura debido a su pequeña estatura, en un deporte de gigantes. Pero con entrenamiento y tesón consiguió ganar peso y aprender los trucos más letales, y se estrenó en Titanes en el Ring a partir de 1962, compartiendo lona con mitos de la lucha argentina como La Momia, Yolanka, Il Comendatore, El Caballero Rojo, S.T.P., Sancho Panza, Ararat, el Hombre Montaña, o el Mercenario Joe, un auténtico ex-guerrillero que combatió al lado del Ché.


El boom del catch-as-can argentino tuvo lugar durante los años setenta, y Karadagián será recordado como uno de sus máximos exponentes. Porque además de ídolo luchador, estaba detrás del éxito comercial del espectáculo, formando parte activamente de las reuniones previas a los combates en los que se planteaban los “argumentos” y se tomaban decisiones administrativas. Después de una vida dedicada al deporte y a los desfavorecidos, el mito de Martín Karadagián se convirtió casi en un mártir. A mediados de los 80 la población quedó conmocionada cuando tuvo que sufrir la amputación de una pierna debido a la diabetes, enfermedad que acabó con su vida pocos años más tarde.

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11. EL MARINERO TARUGO

Tugboat en el original, el entrañable gordito chiflado al que todos hemos querido, una de las estrellas de la WWF más espectacular y memorable, en verdad se llama Fred Ottman, y nació en Florida en 1956. Profesional desde 1984, es el clásico ejemplo de lo que se llama un gimmick paródico de la lucha, un personaje cómico, una caricatura metida a luchador profesional para atraer a las audiencias más jóvenes. Durante casi diez años fue un secundón sensacional, imprescindible en todos los Wrestlemania y Royal Rumbles en los años del Pressing Catch, aunque nunca llegó a ganar ningún título, ni por asomo. Era un buenazo, una especie de Popeye sobrealimentado, que tocaba la bocina imaginaria de su barco y aplastaba a sus víctimas con la panza. Pero a mediados de los 90, como tantos otros luchadores, su personaje estaba quemado y se pasó al lado oscuro del juego. En un estadio lleno hasta la bandera, traicionó al ídolo y compañero Hulk Hogan rompiéndole una silla en la espalda, convirtiéndose en Typhoon y aliándose con Terremoto Earthquake (otro fofo con barba), para formar una de las parejas más malvadas y tebeísticas del show. Pero por si todo esto no es suficiente, el amigo Ottman tiene también el honor de haber sido el protagonista del episodio más esperpéntico y vergonzoso de toda la historia de la lucha profesional americana. Todavía más que aquellos luchadores que peleaban disfrazados de gallina o de perro de peluche, de los que hablé hace varias entregas. Me estoy refiriendo al asunto de The Shockmaster.

Fue el peor gimmick de todos los tiempos. En un oscuro periodo que tuvo lugar entre octubre y diciembre de 1993, apareció en lo más alto de wrestling profesional una nueva figura de la lucha profesional. Hizo su entrada en uno de esos previos que emiten en la televisión por cable, en los que los luchadores que se van a enfrentar se llaman de todo y caldean el ambiente. Allí estaba el trío de rudos compuesto por los Harlem Heat y Sid Vicious; y enfrente, Sting, Dave Boy Smith y un misterioso personaje que iba a aparecer en ese momento entre bambalinas, y que supuestamente iba a derrotar a los rudos sin piedad. Anuncian al nuevo, flamante y peligroso adversario: ¡¡¡The Shockmaster!!! Pomposamente, atravesando una pared, entra en escena un tipo enorme, con unos vaqueros, una capa y un casco de las tropas de asalto de Darth Vader pintado con spray plateado. Y según entra en el plató, se tropieza y se cae delante de miles de espectadores. El casco rueda, y durante unos segundos todos pueden ver al otrora ídolo de masas Fred Ottman, travestido en esa especie de triste bufón, para vergüenza de todos...

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Bueno, pues con esto ya hemos revisado los puestos 50 a 11 de nuestro TOP 50 LUCHA COUNTDOWN!!. Estamos a punto de conocer los puestos de cabeza, los puestos nº 10 a nº 1, aquellos luchadores que he seleccionado como los 10 más trascendentales, más importantes, más recordados o que yo personalmente más he admirado. Mañana mismo, sin falta, en este mismo canal, tendréis la solución a todas vuestras dudas. ¿Quién estará en el número 1? Vale, a lo mejor lo estáis imaginando, pero... ¿Quién estará en el número 6? ¿Eh? ¿¿Eh?? Ni idea, ¿verdad?

Supongo que te mueres de ganas de saberlo, pero tendrás que esperar a mañana. Hay que mantener el suspense. Sólo voy a adelantar que conocerás a casi todos (a lo mejor no a todos), que puede que falte tu luchador favorito (en cuyo caso te ruego que me lo eches en cara cuando llegue el momento), y que uno de esos 10 luchadores tiene el honor de haberme conocido a mí en persona; es más, luchó conmigo; y lo que es todavía más importante: fue derrotado por mí. Sí, sí, no estoy delirando. Mañana sabrás toda la verdad.

Supongo que estarás escuchando un redoble de batería hasta que llegue el momento. Espero que vuelvas a leerlo, y que te guste. Mañana será otro día.





TOP 50 LUCHA COUNTDOWN!!!

Los hay reales y los hay dibujados; los hay cachitas y los hay fondones; hay hombres, mujeres, híbridos y animales; muchos de los que son no están, y sin duda echaréis en falta a algún favorito, pero todos los que están, son. Esto es una cuenta atrás de los 50 luchadores más grandes de todos los tiempos. ¡Es la hora de las tortas!

Ya hemos llegado al momento más esperado. Ponte la famosa canción de Europe a tope, y prepárate para sumergirte en el final de la cuenta atrás. Pero antes, como hacen en los programas de “maravillas bizarras” de Discovery Channel, o los desgraciados de la payola y la radiofórmula, hagamos un repaso rápido a los puestos del 50 al 11, para todos aquellos que se acaban de incorporar:

50. Culo de Muerte y los locos de Incredibly Strange Wrestling;
49. The Toeminator, campeón mundial de pulso gitano con los pies;
48. Referí Tribilín, y todo el arbitraje en general;
47. Jimmy “La Hiena” Hart, y todos los mánagers cachondos;
46. Lord Littlebrook, como representante de los midgets o luchadores enanos;
45. Mascarita Sagrada, el más famoso de los mini-gladiadores mexicanos;
44. Tiffany Million, una catfighter trotona que se pasó al al porno;
43. Stacy Keibler, jamona, ojalá todos los luchadores fuesen como tú;
42. Spiderman, sí, el trepamuros, que dio sus primeros pasos en la lucha libre dibujada;
41. Ricochet, que así se llama el protagonista de Mucha Lucha;
40. Son Gokuh, buscador de bolas de dragón y campeón de lucha manga;
39. Vega, uno del Street Fighter que molaba mucho y que era el mejor en su trabajo;
38. The Gobbledy-Gooker, o cómo hacer el payaso en la lucha de máxima audiencia;
37. The Red Rooster, la joven promesa que se puso gallito;
36. Karol Wojtyla, el Papa de Roma más querido, un gran aficionado;
35. Jesus Freak, un friqui católico como su nombre indica, estrella de la CWF;
34. Jorge "Giant" Gonzáles, un melenudo con gigantismo con 15 minutos de fama;
33. Bobbi Bling Bling, está para hacerla una llave;
32. Beverly Shade, bella y bestia es;
31. Las Luchadoras, un momento glorioso del cine fantástico mexicano;
30. Ricky Marvin, un don nadie, pero hay que cuidar a la cantera;
29. Fishman, secundario de la Edad de Oro;
28. Love Machine, el amoroso gringo salvaje;
27. "Macho Man" Randy Savage, vuelve el hombre;
26. Bruno Sammartino, el maffiossi de los puños de oro;
25. Jeff Jarrett, la fama y el éxito no tienen por qué estar reñidos con el cretinismo;
24. Perro Aguayo, la ortodoxia añeja de la lucha mexicana;
23. Gran Barón Gattoni, el Houdini de las tortas;
22. Rodolfo "Cavernario" Galindo, más malo que el veneno caducado;
21. Atlantis, el ídolo de los niños... traviesos;
20. Tammy Sytch, hazme mil martinetes;
19. Los Sacamantecas, la pareja basura del catch;
18. El Espectro, maestría y escalofríos;
17. Mil Máscaras, mucho mejor que Batman;
16. Owen Hart, de chulo de playa a mártir;
15. Eddie Guerrero, tus fans no te olvidan;
14. Abdullah the Butcher, literalmente se comía a los rivales;
13. Rikidozan, el padre de la lucha en Oriente;
12. Karadagián, el Maradona del ring;
11. El Marinero Tarugo, de entrañable a vergonzoso.

Y ahora sí, veamos qué nos deparan los últimos escalones de nuestro ascenso al Limbo de la Lucha Libre internacional:


10. "GORGEOUS" GEORGE WAGNER

Para entendernos, la historia de la lucha libre americana no habría sido la misma sin George Wagner. Aficionado a la lucha libre y grecorromana desde crío, y profesional durante los años 30 y 40 en la American Wrestling Asociation, fue el primero en plantearse las peleas de estilo libre en el ring como un espectáculo televisable. Y de hecho, lo consiguió. Al margen de su innegable destreza y sus títulos, George llevaba el pelo largo, utilizaba tretas extra-deportivas para vencer a sus rivales (como rociarlo todo con colonia o o pelear fuera del ring), fue el primero en hablar al público y manejar artes teatrales en la lona y el primero en utilizar una música de entrada (concretamente, la marcha de “Pompa y circunstancia” de Edward Elgar). El primero, en definitiva, en verle las posibilidades al show más allá de los lances deportivísticos.

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9. "SUPERSTAR" BILLY GRAHAM


De nombre real Wayne Coleman (n. 10/11/1943), Superstar es una leyenda en el universo del culto al cuerpo, una figura comparable a la de Arnold Schwannegger, con quien compartió gimnasio en más de una ocasión, y con una carrera similar. De cuerpo perfecto, multi-campeón de bodybuilding y nombrado Mr. Teenage America en los años 60, fue un luchador casi perfecto y muy regular, tetracampeón del mundo en los setenta y afamado manager durante la segunda edad de oro ochentera de este deporte espectáculo. En la actualidad es también tristemente famoso por ser una prueba viviente del efecto del abuso de los esteroides y anabolizantes.

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8. THE FABULOUS MOOLAH

Pulsa para ampliarEn el puesto número 8 os traigo a Lillian Ellison, alias (The Fabulous) Moolah, la mujer más importante en toda la historia de la lucha libre. Una dama de armas tomar que estuvo más de 30 años despachando adversarias encima del ring en la National Wrestling Association. Enjuta pero fornida, ganó su primer cinturón en 1956 venciendo a Judy Grable, título que defendió durante nada menos que 10 años. Lo perdió dos veces (una ante Betty Boucher y otra contra la japonesa Yukiko Tomoe), pero en ambos casos volvió a recuperarlo en el siguiente combate. Durante los siguientes 5 años volvió a liderar el casillero internacional, pero esta vez de forma interrumpida, perdiendo y volviendo a recuperar el cinto en numerosas ocasiones. En los años 80 firmó en exclusiva por la rama femenina de la WWF, luchando como Spider Lady y culminando una carrera meteórica incluso en los momentos de éxito televisivo de la lucha libre profesional, contando cerca de 50 años de vida. Ningún luchador o luchadora puede presumir de semejante trayectoria.

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7. MR. T

Qué decir del magnífico e inmortal M. A. Barracus, esa fábrica de mamporros ambulante con el pelo mohicano y la tonelada de collares a cuestas... El tiempo ha hecho justicia a Mr. T y le ha colocado en el lugar del consciente colectivo en el que merece estar, en ese limbo pop flotante al que sólo tienen derecho a acceder los iconos bizarros más importantes, aquellos que con más fuerza se aferran a la memoria de todos nosotros. Quizá al lado de Maradona, de Naranjito, de Elvis, de Supermán... O quizá estoy diciendo tonterías, pero lo cierto es que la imagen del señor T, su mera silueta, es tan reconocible como la de cualquiera de ellos.

Por si acaso su vida no nos la conocemos todos suficientemente, le despacho en un momento: nacido Lawrence Tereaud en 1952 y aficionado desde siempre a los deportes físicos, el culturismo y el football americano, entre sus primeros trabajos remunerados ejerció de guardaespaldas para grandes figuras de esas que pisan alfombras rojas, antes de protagonizar la escena final de “Rocky 3” (1982) que le catapultó a la fama. Luego vino El equipo A, y luego todo lo demás. Los ochenta fueron su década, junto a Murdock, Aníbal, Phoenix y el resto, con los tebeos, los dibujos animados y con su fugaz carrera como luchador en la WWF, por supuesto representando a M. A. y haciendo pareja con el ídolo Hulk Hogan. En los años 90 casi desaparece por completo de la vida pública, dejándose ver únicamente en rarísimos cameos en series y películas casposas representándose a sí mismo. Los años 80 le pasaron factura, y Mr. T quería alejar por completo la imagen violenta y mamporrera de sus personajes de la vida real. Eme A se transformó entonces en una especie de gurú espiritual, un conferenciante y un amigo de los niños que no saben leer chachi, un embajador humanitario y poco menos que el líder de su propia secta. Superó un cáncer de próstata, y se rumoreó continuamente sobre su muerte (se sigue haciendo, ya sabemos cómo funcionan estas cosas) y sobre su presunta secta de ayuda a los niños enfermos, donde aseguraba tener habilidad para curar con sus manos y ser como Jesucristo redivivo, pero en más accesible. Ahí es nada, para que luego se quejen de la famosa frase de los Beatles. Qué grande que es este tipo.


Pero os voy a dar la tabarra un poquito más con el Sr. T, porque además de todas las proezas que cuelgan a hombros de este pro-hombre, hay una anécdota más que añadir a su biografía. La más importante, la que más se mencionará dentro de unos años: YO LUCHÉ CON MR. T. Sí, amigos. Tendría yo cuatro o cinco años cuando le conocí. Fue durante una de esas casposísimas fiestas de verano que organizan las agencias hoteleras. Yo estaba pasando las vacaciones con mi familia en un hotel de Benidorm (el Van Dyck, para más señas) a principios de los años ochenta, cuando el maestro de ceremonias anunció que en ese momento, ahí en el improvisado escenario junto a la piscina del hotel, iba a hacer acto de presencia el hombre más fuerte del mundo. ¡¡Era él, mi ídolo!! El traductor, haciendo como si no conociera el número, pidió a diez fornidos señores voluntarios que salieran al escenario. Separados en dos grupos, hicieron sendas cadenas y se pusieron a tirar con todas sus fuerzas, agarrados cinco a cada lado de T, que impasible el ademán les tumbó como si fuesen naipes. Aplausos y vítores. A continuación, sin mediar palabra, Mr. T me miró a mí, que estaba sentado en el regazo de mi madre, supongo, y me hizo el gesto de que saliera. La gente aplaudió. Y mientras yo me chupaba un dedo y miraba alucinado a esa montaña negra peluda, me retó a un pulso y se dejó ganar por mí con grandes aspavientos, antes de enseñarme sus miles de enormes dientes blancos con una sonrisa y acariciándome la cabeza invitarme a volver a mi sitio.

Jamás lo olvidaré. Amigos, yo no sólo conocí a Mr. T, no sólo luché con Mr. T, ¡¡yo derroté a Mr. T!! ¡¡El hombre más fuerte del mundo!! Debería estar por delante de él en esta lista. En fin, pido disculpas por la interrupción, pero entenderéis que me haya hecho ilusión contároslo. Prosigamos nuestro glosario.

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6. BLUE DEMON

El origen de Blue Demon (Blue para los amigos) es humilde y sencillo hasta decir basta. Último de 12 hermanos, nativo de un pueblecito cerca de Nuevo León (México), creció eslomándose como agricultor en su ciudad natal, y posteriormente como ayudante en la empresa de Ferrocarriles Nacionales, cuando huyó a la ciudad en los años 40. Hasta entonces nunca había oído hablar de la lucha libre, pero la casualidad hizo que se hiciese amigo del gran luchador Rolando Vera, quien le introdujo en el mundillo amateur de la lucha libre. BD tenía las manos muy grandes, por lo que Vera le llamó desde un principio Tosco, nombre que utilizó durante sus primeros entrenamientos como sparring de lucha en Monterrey. Pronto descubrió que tenía verdaderas cualidades para este deporte, y se dedicó en cuerpo y alma a perfeccionar durante dos años su estilo en la lucha amateur, apodado El Manotas. A principios de los años 50 dio el salto a la lucha profesional, según dicen las crónicas, derrotando, cubierto de sangre, a un tal Benny Arcilla. Después de curtirse unos años, un ojeador le facilitó sus primeras peleas en la legendaria Arena de México, donde formó pareja con Black Shadow, ya adoptando la máscara y el nombre definitivo, y ganando su primer título nacional en 1957.


Esa es la historia de sus comienzos como profesional. A partir de ahora, Blue Demon se fue convirtiendo poco a poco en el nº 2 de la lucha libre, porque llega el momento de hablar de Santo el Enmascarado de Plata, el mayor luchador mexicano de todos los tiempos. Santo y Blue Demon se convirtieron en los Batman y Robin de la lucha libre, en una suerte de Bud Spencer y Terence Hill enmascarados, derrotando a todo Perro del Mal que se pusiera a tiro y participando conjuntamente en hasta 12 películas de lucha libre de la saga de Santo, y cerca de 30 en total, desde 1959. A partir de aquí es donde empezó su carrera como ídolo de multitudes y como sidekick de la más importante estrella del cine fantástico sudamericano. Y a espaldas de la galería, comenzó también una leve y oculta rivalidad con Santo. Una envidia sana y unos celos profesionales que los llevaron a pelear en varias ocasiones (en la realidad y en la ficción), teniendo a la audiencia permanentemente dividida y debatiendo sobre quién de los dos fue más grande.

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5. HULK HOGAN

Ha llegado el momento de hablar de Hogan (Terry Bollea, n. 1953). El ídolo de masas, el luchador que a todo el mundo le viene a la cabeza cuando se habla de wrestling norteamericano, y concretamente, a los españoles, cuando se piensa en Pressing Catch. El seis veces campeón del mundo de la WWF. Profesional desde 1978, y actualmente (como también dije en otro momento) protagonista de su propio reallity-show televisivo, retirado y viviendo de las rentas en un impresionante rancho de california. Luchador desde 1978, culturista con aspecto de pulcro vikingo, desde su salto a la lucha profesional en 1984 ha sido siempre el protagonista de todas las grandes batallas de la edad de oro de la lucha yanqui. Víctima de todas las trampas de los luchadores del mal, defensor de la justicia, amigo de todos los niños y superestrella mediática. Decir Hulk Hogan es decir MTV, es decir espectáculo, es decir “carisma” y decir “dólar”.

En solitario o luchando emparejado con Mr. T o el Poli Loco, este hombre lo ganaba todo encima del ring. Aparecía bajo los focos con un riff de heavy-metal, abrazando a los bebés, se arrancaba su traje amarillo y hacía frente a los insultos de malvados rudos rapados que molaban bastante más. Era como una estrella del rock, un auténtico héroe agradable y puritano... Pero he sido benévolo con él y le he puesto entre los cinco primeros, porque en realidad a mí Hulk Hogan dejó de gustarme hace mucho tiempo. Cuando yo todavía era un niño y él coleccionaba cinturones de pedrería, era demasiado bueno, demasiado listo, demasiado sufridor, demasiado víctima. Y eso da mucha rabia. Además era un cuarentón, y el pañuelo permanente en la cabeza era más prueba de una ingente calvicie que parte de un disfraz. Quizá por eso trató de reciclarse como un Amo del Mal a mediados de los 90, en la liga paralela (la World Wrestling Corporation), peleando como Hollywood Hogan y ganando otro porrón de títulos.


Esto de la lucha libre profesional, con señores disfrazados en vistosos colorines, música de fondo, batallas guionizadas, sillas de cartón piedra y botellazos de pega, es por supuesto, como venimos viendo, un puro espectáculo. A menudo tiene más de teatro que de deporte. Y el salto al cine era cuestión de tiempo para Hogan. Apareció as himself en “Rocky 3” (1982), “Gremlins 2” (1991), “Espía como puedas” (1996), “Los teleñecos en el espacio” (1999), como protagonista en tristes subproductos de acción (“Lucha sin límites”, de 1989 o “Suburban commando”, de 1991...), en El Equipo A, Vacaciones en el mar, Los Vigilantes de la Playa, Walker Texas Ranger... Y como ya hemos visto, en estos tiempos que corren en los que en TV todo es realidad-fictificada, no sólo vive de las rentas, sino que es el protagonista de esa cosa tan tonta que se llama Hogan knows best.

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4. ANDY KAUFMAN

El caso de Andy Kaufman es único en su género. Aparece aquí por la pasión que tengo por él, no por su importancia real en el mundo de la lucha libre; pero tiene su parcelita en esto que venimos hablando. Andy fue uno de los más grandes stand-up comedians de los Estados Unidos. De esos que cuentan chisposas anécdotas sin más ayuda que un micrófono de pie y un foco, delante de un público adulto, en bares nocturnos. Con un redoble de charles al final. Lo que en España siempre hemos llamado “cómicos de taberna”, y de un tiempo a esta parte se conoce como Club de la Comedia a partir del dichoso programa, tan de moda ahora en el canal Paramount Comedy. Pues todo esto en Estados Unidos ha sido siempre una cuna de humoristas y actores cómicos, un subgénero del que han salido centenares de estrellas (desde Eddie Murphy hasta Jerry Seinfield), bien asentado en la cultura yanqui desde los años treinta. Y Andy Kaufman es uno de los más famosos de todos los tiempos, ya que basó su efecto cómico en sorprender y provocar al espectador. Como bien cuenta el biopic de Milos Forman “Man on the moon” (1999, protagonizado por un Jim Carrey expléndido, como siempre), era capaz de sentar entre el respetable a un colega suyo como Bob Smuda, y humillarle e insultarle hasta que la gente, engañada y ajena al montaje, se volviera loca y no supiera dónde meterse. O de salir en televisión en horario de máxima audiencia, en su mejor momento de fama, y limitarse a estar ahí mirando a la gente hasta que le echaran a tomatazos. Un provocador, un maestro del despiste, heterodoxo seguidor de la máxima “lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien”. Será recordado principalmente por su papel del emigrante Latka Gravas en la serie Taxi, durante los 80. O por su casi enfermiza segunda personalidad, su particular Mr. Hyde, el grosero e insoportable crooner Tony Clifton. O como también apunta la cinta de Forman, porque fue capaz de crear una leyenda urbana acerca de la veracidad de su muerte el 16 de mayo de 1984 (de un extraño cáncer de pulmón a los 35 años), leyenda que de vez en cuando resucita cuando aparece alguien que asegura ser él y haberle tomado el pelo a todo el mundo durante veinte años.


Pulsa para ver una de sus legendarias actuaciones

En fin, todo un personaje cuya vida merece ser recordada de vez en cuanxo. Y en cuanto a lo que nos atañe, resulta que en 1978 se le ocurrió una nueva excentricidad: sabedor del odio que despertaban sus violentas actuaciones entre el público femenino, se transformó en un nuevo personaje, el Campeón Mundial de Lucha Mixta. Retaba a cualquier mujer que quisiera enfrentarse con él en el ring, derrotando siempre a todas. Esta fetichista y machista hazaña desembocó en el reto formal de un verdadero campeón de lucha masculina de Memphis, llamado Larry Lawler, que se enfrentó con él en directo en el Show de David Letterman, en 1981. Por supuesto, Larry le hizo polvo ante millones de espectadores, y Andy terminó insultándole y arrojándole la taza de café de Letterman. Se granjeó la enemistad de todo el público aficionado a la lucha, y un nuevo hito en su carrera de humorista iconoclasta. Si hacemos caso de la versión de Forman, todo esto no sería sino otra de sus trampas, de su extraña y provocativa manera de ver el humor, y en realidad estaría compinchado con Lawler desde el principio. En cualquier caso, Andy merece estar aquí por este pequeño gran episodio en el mundo de la lucha, por su brutal personalidad y carisma, y por hacer realidad ese sueño que casi todos hemos tenido alguna vez: enfrentarnos en el barro a todas las mujeres que pasan ante nuestros ojos.

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3. ANDRE EL GIGANTE

El tristemente fallecido André René Roussimoff nació en Grenoble, Francia, en 1948, y con ese tamaño no podía haberse dedicado en la vida a nada más que a la lucha libre o a los espectáculos de feria. Tuvo también varias apariciones en el cine, como veremos, por lo tanto podemos afirmar que hizo ambas cosas.


Afectado de agromegalia (vulgo gigantismo), su cuerpo nunca dejaba de crecer. De niño se trasladó con su familia a una colonia francesa en Montreal, Canadá, y pronto fue descubierto por el luchador Edouard Carpentier, que le catapultó a la fama de la lucha trasladándole desde el circuito independiente canadiense a la floreciente WWF en Estados Unidos. En el ring era una especie de La Masa color carne, que despachaba contrincarios como si fuesen mosquitos, y su técnica tuvo que ser depurada de manera inversa a la de la mayoría: para limitar sus efectos destructivos. Al principio era conocido como Monstruo Torre Eiffel o El Monstruo Roussimoff. Ya en Estados Unidos, el público iba enfervorizado a ver a este mastodonte al que llamaban La octava maravilla del mundo, mote inspirado en el mito de King Kong. En 1987 logró el mayor éxito de audiencia hasta la fecha, peleándose con Hulk Hogan en Detroit durante el WrestleMania 3. A pesar de su potencia y su fama, no obtuvo un cinturón de la WWF hasta 1989. Durante los años siguientes se fue retirando progresivamente de la lucha, compaginándola con el cine. Ya había aparecido en “The six million dollar man” en 1975, y en otras producciones menores como “Conan el Destructor” (1984) o “Micki y Maude” (1984), pero siempre le recordaremos como el gigante gentil de “La princesa prometida” (1987). La enfermedad siguió haciendo estragos en su cuerpo, y falleció de un ataque al corazón en un hotel de París el 27 de enero de 1993.

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2. EL ULTIMO GUERRERO

Quién no se acuerda de este personaje. Si Hulk Hogan fue durante los años 80 el ídolo indiscutible de la WWF, el más querido, el Rey Dimas del show, el Michael Jordan de la lucha, El Último Guerrero ha estado siempre a su sombra. En cuanto a fama y reconocimiento, probablemente esté por detrás de HH, pero en mi corazón y el de miles de aficionados siempre será el nº 1 del wrestling espectáculo norteamericano. Porque The Ultimate Warrior tenía una presencia y una ambientación con vida propia, una puesta en escena impresionante. Si el supercachas de Hulk Hogan es la quintaesencia del Sueño Americano, un WASP, ganador e ídolo de masas, El Último Guerrero cuenta como principal baza su background, su garra y el misterio que le rodea. Él representa a la América indígena, a la clase trabajadora, a los marginados. Dotado de poderes que entroncan con las tradiciones indias, probablemente heredados del mismísimo Toro Sentado, es un chamán, un espíritu animal, un alma libre libre, un mago en el ring. Con esa máscara, con las pinturas tribales, los flecos, las plumas y un cuerpo perfecto, como esculpido en la madera de un tótem ancestral.


Debajo del superhéroe con habilidades espirituales está la persona real. James Brian Hellwig, nativo de Arizona y criado en Indiana. Igual que pasa con casi todos los luchadores, tiene un pasado relacionado con el culturismo y los concursos de belleza. Entró a formar parte de la WWF a mediados de los 80, al principio como The Warrior o Dingo Warrior y posteriormente con el nombre que más le hace justicia. Siempre le recordaremos como un secundón, a pesar de haber derrotado al propio Hogan en la Royal Rumble de 1990 y defendido el título de campeón de la WWF en 1992. Se retiró a mediados de los noventa, y trabaja como escritor, preparador físico e invitado en convenciones de culto al cuerpo.

Quizá no esté en el Hall of Fame de la lucha y las generaciones venideras no le reconozcan lo suficiente. Pero para mí siempre será el mejor. Nunca olvidaré su “baile de San Vito” espasmódico, su hiperactividad y su potencia. Un filósofo místico y chamánico del ring, el de mejor traje y el más poderoso de cuerpo y de espíritu.

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1. SANTO, EL ENMASCARADO DE PLATA

Queridos y pacientes blogoespectadores, el viaje ha sido largo, pero por fin hemos llegado al nº 1. Ha sido una batalla encarnizada, una dura lucha a vida o muerte, al mejor de 50 caídas y en la que sólo podía quedar uno. Y ha sido él, el original, el inimitable, el ídolo de los niños, el dios de la lucha libre mexicana, el invencible Enmascarado de Plata, el que se ha llevado el cinturón.


Paseándose por los cuadriláteros desde 1934, Rodolfo Guzmán Huerta fue un aguerrido luchador semi-profesional que peleó durante casi una década con distintos alias (Enmascarado a secas, Hombre Rojo, Murciélago II...) y poco a poco se fue labrando un nombre y una personalidad, hasta que el 26 de julio de 1942 debutó en el Arena de México con la ya legendaria máscara plateada que le hizo ganarse la fama mundial. Fuerte, de gran técnica y ágil, se hizo famoso y llegó a lo que es hoy, principalmente por dos motivos: el primero de ellos, su carisma, su bonhomía y su limpieza en el ring, ajeno siempre a las tretas sucias y el sensacionalismo tan propio de este espectáculo; y en segundo lugar, por la coincidencia en el tiempo de su mejor momento de fama como luchador y el auge del cómic pulp y las retransmisiones televisivas de lucha libre. Durante los años 40 su figura traspasó la lona y se catapultó a los kioskos y televisores de todos los mexicanos, convirtiéndose en el astro más querido. Gracias al dibujante y editor José Guadalupe Cruz, el cómic mexicano tuvo a mediados de los años cuarenta una edad de oro a imagen de la que se estaba viviendo en el país vecino del norte, y en las páginas de aquellos gloriosos tebeos de color sepia empezaron a proliferar superhéroes en mallas, benefactores, imbatibles y carismáticos, pero sin superpoderes. Es la época del nacimiento de cabeceras como Kalimán y la propia de Santo. El cómic derivó en la fotonovela, subgénero casi exclusivo de los países latinoamericanos, y al llegar la década de los cincuenta, concretamente en 1952, sucedió: el director Chano Urueta rodó la película “La bestia magnífica (Lucha libre)”, la primera película íntegramente dedicada a la lucha libre dentro y fuera de la cancha. Tuvo un éxito considerable, y ese mismo año se rodaron otras películas como “El luchador fenómeno”, “Huracán Ramírez” y la mini-serie de tres episodios (post-editada para la posteridad en una sola película) “El enmascarado de plata”, dirigida por René Cardona padre.

La verdad es que la primera película de Santo no estuvo protagonizada por el auténtico luchador, sino por El Médico Asesino, pero al fin y al cabo no se quitaba la máscara ni en la ducha, y el campeón de la justicia ya estaba ahí. En 1958, cuando Santo seguía siendo la mayor estrella del cuadrilátero, estrenó las dos primeras películas con el auténtico Santo bajo la máscara: “Santo contra el cerebro del mal” y “Santo contra hombres infernales”. Las cintas tuvieron un enorme éxito de público, y el resto ya es historia: hasta su fallecimiento el 5 de febrero de 1984, rodó más de 50 películas, en las que se enfrentaba con recreaciones aztecas de monstruos del cine clásico, con mad-doctors de todo pelaje, asesinos en serie, extraterrestres o luchadores desquiciados. Dentro del cine de Santo se pueden descubrir casi todo tipo de géneros, casi siempre atendiendo a la moda imperante desde Hollywood. Siendo las películas que coquetean con el terror y la ciencia-ficción las que mejores resultados ofrecen para el que esto suscribe, Santo también pasó por ser una especie de versión de James Bond (rodeado de mujeres exhuberantes, aliado con inventores que le fabrican gadgets inverosímiles y enfrentado a organizaciones internacionales), formó equipo en numerosas ocasiones con Blue Demon convirtiéndose en una suerte de Starsky y Hutch chicanos (en películas repletas de acción, tiros y persecuciones), se subió al tren de las artes marciales en la época más gloriosa del cine de Bruce Lee, o viajó a países exóticos como Egipto, Marruecos o Turquía, como agente especial del gobierno mexicano, para colaborar con la policía allá donde fuese a parar. Es destacable también esta faceta “tintinesca” de nuestro campeón, que durante los sesenta y los setenta rodaba una aventura en cada país, compartiendo escena con actores y actrices de cada una de las naciones visitadas, internacionalizando al personaje, siempre dentro de un espectro minoritario.

Ya hablé en anteriores entregas de las grandezas y debilidades del cine de Santo. Para el no iniciado, y aprovechando la suerte que tengo de haber visto gran parte de su filmografía, recomiendo acercarse a alguna de sus primeras joyas de finales de los 50’s y los 60’s, como “Santo contra el cerebro del mal”, “Santo y Blue Demon contra Drácula y el Hombre-lobo”, “Santo en el museo de cera” y “Santo contra los extraterrestres”. En los años 70’s (el período de los viajes por el mundo) dejó algunas de sus pizas más camp, como “La venganza de la llorona” o “Las momias de Guanajuato”, altamente refrescantes. Y de la última etapa a color, quizá la más interesante sea “Santo contra el doctor Muerte”, rodada en España con Helga Liné de maciza invitada, que tiene uno de los guiones más redondos y... sensatos. Y la última virguería, “La furia de los karatekas”, que aprovechaba el tirón de la brucexploitation. Al mismo tiempo recomendaría alejarse de sus tropiezos más sonados, como la también mencionada “Santo contra los secuestradores”, “Santo contra Capulina” y tristemente casi toda su filmografía coetánea a color, con las excepciones mencionadas.

Santo debe ser considerado un superhéroe, un icono bizarro de la lucha contra el crimen, un astro invencible, que a pesar de la extraña relación que tuvo con el éxito (debido a la asignación de guionistas y la variada calidad de su producción) y a su serpenteante destreza según quién manejara sus hilos (en algunas películas es débil y muy humano; en otras vence a gigantescos titanes y monstruos legendarios sin sudar), tuvo en todas sus películas una personalidad arrebatadora, un corazón enorme, gran inteligencia y un carisma incomparable. Santo lanza un mensaje de justicia y fraternidad. Santo saca su arsenal de mamporros cuando secuestran al débil, porque un gran poder conlleva una gran personalidad y todo eso, pero ante todo Santo es un héroe. Más allá de aparecer en infraproducciones turcas de explotación junto a Spiderman y el Capitán América (en “3 dev adam”, de 1973) o que le saquen como extra en recientes basuras amateur (como la pestilente “Jesuschrist vampire hunter”, donde el intento de homenaje se queda en un insulto). No puede quedar relegado a eso. Santo merece mucha más gloria de la que ha recibido.

Porque la historia del Enmascarado de Plata, después de la irregular trayectoria cinematográfica, tiene un final triste. Son varios los intentos que desde mediados de los ochenta se han hecho de revitalizar al personaje, que lejos del homenaje quedan en agrias bromas. Que no merecen ni mención. Con El Hijo de Santo se ha intentado imitar la estela, e incluso se ha cometido la herejía de resucitar al personaje con otro fantoche bajo la máscara. Quizá algún día se le haga justicia, al menos a la altura de la que él impartió. Mientras tanto, nos queda su recuerdo, su memorabilia y su filmografía, que no es poca cosa.

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Se acabó lo que se daba. Espero que haya gustado. Yo he sudado y me he llevado unos cuantos moratones. Soy consciente de que me he olvidado de muchos luchadores legendarios, aunque creo que la lista es bastante representativa y lógica, y que he mencionado aunque sea de pasada a la gran parte de los luchadores legendarios. Para terminar el periplo y que todos queden contentos, me voy a limitar a enlazar otras, cinco, páginas, web, genéricas, de las que he sacado mucha información. Hasta el próximo combate.




APÉNDICE: CUTREWRESTLING. FE DE ERRORES Y OMISIONES

No puedo por menos que recomendar a todo el que pise este blog y que le gustara el asunto del top de lucha libre internacional, que vaya un momento al PEGAMÍN (ése blog multicolor y extraño pero genial por el que de vez en cuando asomo), donde el amigo Javier "Pukaruna" ha dejado un texto nostálgico y hermoso sobre lo que dio de sí el catchascán peruano, bajo el título de Cutrewrestling. Es un episodio que yo no había reflejado, por mi total desconocimiento, y que él vivió de primera mano.

Y ya que he vuelto sobre el tema, voy a aprovechar para tapar otra serie de agujeros La Momia en los 80's, junto a su hijo Rodolfoque se quedaron en el tintero en el repaso Top 50 lucha countdown de hace unos días, una "fe de erratas" a partir de los comentario que amablemente hicísteis algunos de vosotros, y que no quiero que se pierdan a medida que vayan desapareciendo los comments, que por desgracia todos sabemos que son limitados.

Para empezar, Perno mencionaba la lucha libre chilena (de la que yo pasé olímpicamente), y al luchador más legendario, el rudo La Momia (de nombre real Bruno Siegmund, que falleció de cáncer el pasado verano), que triunfaba en una versión chilena del exitoso programa de televisión argentino Titanes del ring (del que sí hablé), que tomaba el mismo nombre y se emitía dentro del maratón Sábados Gigantes, si no me equivoco.

Surfernazi me hizo saber que existe una modalidad de wrestling sobre patines. No he podido encontrar información sobre el asunto, más allá del hockey sobre patines; que bien mirado es también un hermoso deporte para los amantes de la violencia-espectáculo.

Me informaba Viru de que Tiffany Million, la pornstar del puesto nº 44, era una de las mozas que se peleaban sobre el ring en GLOW (Gorgeous Ladies of Wrestling), un programa de lucha femenina que se emitió en la primera TeleCinco bajo el nombre de Las chicas con las chicas, como complemento pajero a la WWF. También me corregía en cuanto al récord en una gang-bang de cine X, que no lo ostenta Annabel Chong con 251 machos entre pecho y espalda, sino que fue pulverizado por Jasmine St. Claire, que se pasó por la piedra a 301 afortunados.

Throin daba datos acerca del jaleo de nombres con el personaje del Street Fighter, Vega, a quien metí en el nº 39: «Al parecer en Japon Balrog era M. Bison, Vega era Balrog y Mister Bison era Vega. Cuando llevaron el videojuego a USA, Tyson, más bién representantes legales, vieron el parecido y les amenazaron con una superdenuncia asi que variaron los nombres en la versión americana y la europea viene de esta ultima.». De paso, tanto Throin como Viru tienen una opinión positiva hacia la serie Bobobo (sobre lucha absurda), que yo ponía a caer de un burro.

De nuevo Gato Luca interviene para chivar un cotilleo delicioso: por lo visto el Jack Black será en breve Fray Tormenta en la gran pantallaPerro Aguayo (nº 24), uno de los más clásicos bonachones de la lucha mexicana... ¡¡le atracó una noche volviendo a casa!!

Acerca de lo que dije sobre el malogrado Owen Hart (puesto nº 16), Gabi me corrige sabiamente: «Owen no era Anvil. ambos lucharon con Bret Hart de pareja pero Anvil lo hizo durante años y Owen muy poco tiempo, luego se cabreó y se pasó al bando de los "rudos".». También menciona a "Cabeza de Piedra" Tarrés, un luchador que peleó en la sala de fiestas Price de Barcelona y el Campo del Gas en Madrid durante los 60.

Wilbur Mercier me daba una información de lo más refrescante: «Hablando de homenajes a Santo, creo que en Jolibu están pergreñando un biopic con... Bruce Willis!!!». Sería glorioso. Yo creo que sólo es cuestión de tiempo. Los norteamericanos suelen acabar apoderándose de todas las licencias cinematográficas que huelan a dólar.

Y hablando de lucha libre y cine, Glendon confirmaba la semana pasada en un post de su blog que ya está casi lista la película "Nacho libre", un biopic de Fray Tormenta dirigido por el tío de "Napoleon Dynamite" y protagonizado por el cachondo de Jack Black. Esto último ya lo adelanté (cuando sólo era un rumor) en el post sobre superhéroes reales (donde creo que ya despachaba suficientemente a Fray Tormenta, razon por la que no quise volver a sacarle por aquí).

Agradezco también la corrección de Flazzo sobre el palmarés que yo atribuía a El Último Guerrero (nº 2): «No ganó en la Royal Rumble a Hulk Hogan, sino que fue HH quien gano la royal rumble de 1990 a todos. Eran 30 luchadores q entraban cada dos minutos y el Último Guerrero entro el 21 y Hulk el 25, al final, los 4 últimos que quedaron fueron: Hulk Hogan, Mr. perfecto, El Cariñoso y Hércules y ganó Hulk. Cuando si gano el Último Guerrero fue ese mismo año en un combate individual a Hulk Hogan, uno de los mejores momentos que hubo de lucha, se conocio como El Combate, fue increible.». Yo también recuerdo ese combate. Lo tengo archivado al lado de aquella final del concurso de mates Michael Jordan - Dominique Wilkins...

chrispeterson echaba de menos a Gene Lebell, una leyenda que se me quedó fuera del top (no podían estar todos, como él mismo decía), un tipo que en los 50 ganó más de 200 títulos de judo, antes de dar el salto al wrestling profesional y sentar cátedra, siendo campeón del mundo de los pesos pesados por primera vez en 1962 (la vigencia le duró 12 segundos, porque golpeó por error a un árbitro y le retiraron el cinturón) y manteniéndose en el ring durante más de 25 años. Será también recordado como coreógrafo y maestro de luchadores de cine como Bruce Lee o Chuck Norris.

Ah, y una corrección más, de mi propia cosecha: decía en la introducción al largo dossier de lucha que probablemente el ciclo de Los invencibles del ring (de Galavisión / Canal de las Estrellas) parecía estar a punto de acabarse, pero nada más lejos: ha habido algún parón (dedicaron un domingo por la mañana a la figura de Chespirito, y otro al fútbol), pero siguen emitiendo cine de luchadores. La última fue la rareza "El hijo de Santo en: Frontera sin ley" (1983), flojita, y la anterior "Una rosa en el ring" (1972, de Mil Máscaras). Para las tres próximas sobremesas de domingo anuncian "Santo Vs los asesinos de otro mundo" (1971), "La mansión de las siete momias" (1975), protagonizada por Blue Demon, y "Octagón y Atlantis en: La revancha" (1991) que, sinceramente, me hace temblar. Y suma y sigue.

Fotograma del maravilloso clásico 'Santo y Blue Demon contra los monstruos'

Muchas gracias a todos los que os he nombrado, y al resto que quisísteis dejar un comentario a todo esto. Disculpas por aprovechar vuestras palabras, y por supuesto si a alguien no le parece bien, que me lo diga y lo solucionamos en el ring. Sé que es triste hacer un post con los comments de los lectores, pero más triste e de robá. Y hablando en serio, me da mucha rabia que Haloscan acabe haciendo desaparecer progresivamente los comentarios de la gente en el blog (que son su razón de ser), y aquí queda reflejado para la posteridad. O al menos, para más largo plazo.

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